
¿Una editorial puede ser un barquito? Si le preguntamos a tres editoriales guayaquileñas nos dirían que sí, y de hecho, están a punto de zarpar con Carta de navegación: Libros a Estribor, un proyecto que lleva talleres de escritura, lectura y distribución editorial a comunidades de Santa Elena, Manabí y Galápagos.
La iniciativa Carta de navegación: Libros a Estribor propone una ruta entusiasta para acercar la literatura costeña a los pueblos más distantes. Su objetivo no es solo distribuir libros, sino llevar el universo literario del litoral a comunidades que, de otro modo, quedarían al margen. Como reflexiona Gabriel Paz, editor de Línea Primitiva, “el libro es un producto de la memoria, la documentación del humano y su paso sobre la tierra”. O, en este caso, sobre la cresta del mar.
El barquito y su itinerario
El proyecto es liderado por Andrea Crespo, escritora y gestora cultural, y reúne a las editoriales guayaquileñas Cadáver Exquisito, Entrópica y Línea Primitiva con tres objetivos clave. Uno de ellos es distribuir los libros de estos sellos en Santa Elena, Manabí y Galápagos.
También buscan promover la formación de lectores mediante talleres educativos en las sedes de la Casa de la Cultura de cada localidad, complementados con veladas literarias, lecturas y conversatorios con escritores locales; y donar ejemplares a bibliotecas y puntos de lectura.
Como explica Crespo: “Conversando, nos planteamos: ¿cómo podríamos capturar toda la ensoñación e imaginería vinculada al litoral? ¿Cómo sería? Entonces dijimos: un embarco, una ruta marítima”. Así, el proyecto traza un itinerario de distribución en territorios costeros e insulares.
En lo que también coincidieron estás editoriales es que no se puede esperar que las personas desarrollen hábitos lectores o se interesen por la lectura si no tienen acceso a los libros. “Esto se debe -sostiene Crespo- a la falta de redes de librerías, a la ausencia de una articulación efectiva de bibliotecas y a que las editoriales independientes están concentradas en las principales ciudades del país”.
Las tres editoriales que tejen la alianza comparten un rasgo en común: su vínculo con la escritura costeña. En sus catálogos figuran autores cuyas obras exploran elementos como el estero, el manglar y el río.

La tripulación
Cadáver Exquisito, dirigido por la poeta y editora María Paulina Briones desde 2012, realizó en 2023 una gira de difusión en España con cinco de sus autores. Ahora, como parte de su itinerario, propone el taller de escritura Bitácora para durmientes.
Según Briones, una vez publicado un libro “surge la necesidad de contar con espacios de circulación, algo que en Ecuador es limitado, pero no inexistente.” Las obras que difundirá este sello son Las tres versiones de Eduardo Varas, Zona de fuga de Maritza Cino, Los cielos de marzo de Andrea Crespo, El vino de mi sombra de Sonia Manzano y ‘Patologías preexistentes’ de Mario Quintero.
Briones cuenta que aunque estos títulos no son novedades siguen siendo recientes. “En este país los libros se publican y un año después nadie los vuelve a ver; hay que darles un tiempo más grande de circulación”.
Sin embargo, su visión es optimista. Cree que hay que tener más fe en el trabajo que las escritoras y escritores de este país. "Los autores y autoras sienten que lo que hacen no es tan bueno, y no es cierto; solamente que las recepciones en otros sitios son distintas porque hay otras connotaciones. Es increíble confrontar a los autores a nuevos públicos y que se sientan valorados”.

Por su parte, Línea Primitiva, dirigida por el poeta y editor Gabriel Paz, nació en 2014 en Argentina, donde él estudiaba. Su objetivo inicial era publicar autores ecuatorianos en Buenos Aires, pero con el tiempo, la editorial retornó a Ecuador.
En esta travesía, llevará tres títulos: Regreso a Venezia de María Inés Tinajero, Gracias por no morir de Paula Barona y Bonita de Mercy Carmona. “Espero que los lectores que no tienen la oportunidad de acceder a librerías de Guayaquil encuentren libros que los sorprendan”, comenta Paz. “Si no fuera por este tipo de proyectos, las obras no llegarían a los lugares a los que vamos”.
Finalmente, Entrópica, el joven sello artesanal, originado en 2024, a cargo de Gabriel Delgado, se suma al proyecto con talleres de fanzine. Desde su perspectiva, “lo que se espera es crear comunidad y conversaciones a partir del objeto libro”.
Los fanzines que distribuirá incluyen Guayaquil de mis quereres de Dayanna García, Micaela Ron y Gabriel Delgado; Cabanga: epístolas después de la pérdida de María Fernanda Fajardo, Joel Álvarez, Camila Ruiz e Iridis Landaeta; Amar como de Micaela Ron y Las víctimas no tienen la culpa de Claudia Melendez.
Los libros que zarpan en esta travesía llevarán historias, pero también recogerán otras. Entre manos y geografías nuevas, cada libro se abrirá como una carta de navegación o una ruta, a todas luces, promisoria.

