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Mundo Diners al día

Águeda Pallares: la arqueóloga del alma de Sucre

por Andrea Rojas Vásquez

Agueda Pallares
Águeda Pallares, autora de la novela histórica 'El fuego interior II'. Fotografía: Andrea Rojas.

La novela histórica 'El fuego interior II' es el segundo libro de la saga acerca de Antonio José de Sucre. Águeda Pallares, su autora, narra la travesía del estratega a través de Perú y Bolivia, y revela su mundo interior, amistades y amores.

Hay escritores que hurgan en la bruma del pasado, así, igual a los niños que para crear escarban la tierra con los dedos. Águeda Pallares Carrión también lo hace así, para narrar, pone sus manos en el terreno de la Historia, y a partir de esta, prepara el sustrato de su escritura.

El universo de Sucre

En 'El fuego interior II', Águeda Pallares (Quito, 1951) cuenta a través de la Historia, la vida y las aventuras de uno de los líderes de la independencia latinoamericana, Antonio José de Sucre, después de la Batalla de Pichincha. Esta obra, publicada en 2024, bajo la editorial El Nido no es solo la segunda entrega de la saga histórica de Sucre, sino una suerte de arqueología literaria del héroe y la fábula de su universo subjetivo.

En la obra, Pallares excava, recoge el hallazgo y teje la historia de Sucre con un hilado sostenido en el estudio de otras obras como 'Vida de don Antonio José de Sucre', de Laureano Villanueva; 'El mariscal que vivió de prisa', de Mauricio Vargas; 'Sucre soldado y estadista', de Enrique Ayala Mora; e 'Historia de un crimen no resuelto', de Santiago Martínez, entre otros libros que sostienen una conversación de largo aliento investigativo.

En la novela aparece Sucre como guerrero bajo el mando de Simón Bolívar y se cuenta su travesía por los áridos territorios de Lima y Alto Perú, luego de la reunión con José de San Martín y Simón Bolívar en Guayaquil en 1822. La historia se abre con una imagen sangrienta: “las moscas revoloteaban alrededor de una jaula de hierro que había mandado a poner Aymerich en la picota del río Machángara”. La escena cuenta la decapitación del comandante José García Zaldúa a quien después de fusilarlo “le cortaron las manos y las clavaron en un árbol para aterrorizar a quien pasara por ahí”. Sin duda, eran tiempos hostiles. 

Así, la autora propone una vista panorámica de la América de 1800 y muestra en primer plano los desafíos de Sucre, sus batallas y su liderazgo en Ecuador, Perú y Bolivia. Además, pone el acento en las relaciones del Mariscal con José de San Martín, Simón Bolívar, y, por supuesto, con las mujeres que lo acompañaron, sobre todo, con la marquesa quiteña Mariana Carcelén. Además, la novela ayuda al lector a comprender las acciones del Gran Mariscal de Ayacucho y su impacto en la anhelada libertad de América. 

La búsqueda del fuego interior

Águeda Pallares es, según sus palabras, “una escritora tardía” porque empezó a trabajar la escritura desde los 55 años. Hoy, con voz festiva y rostro risueño, tiene ya 72 años. Sin embargo, algo en su origen, quizá, inocula el gen de su narrativa. Águeda es la nieta de Benjamín Carrión, uno de los escritores y ensayistas más notables de la literatura ecuatoriana del siglo XX, a quien describe como “el mejor abuelo del mundo”.

La autora, ya lectora desde su niñez, cuenta que eligió la novela histórica como género porque sus intereses se encendían en torno a dos candiles: la literatura y la Historia. “No me atrevía a unir las dos cosas porque son actividades muy difíciles de lograr”, dice. Ese fue su desafío.

Engolosinada con Alejandro Dumas, el novelista francés, descubrió que algo vivo había en esa literatura que trazaba un mapa del pasado. En cierta época, Águeda fue profesora de Historia. “Pero me hacía falta leer la novela histórica del Ecuador, una que sea amena, que emocione y haga soñar”, menciona. Y así, ese anhelo por comprender la historia ecuatoriana se convirtió en su proyecto creativo. Por supuesto, para Águeda, sostener la escritura fue difícil.

Su trayectoria

Águeda Pallares Carrión nació en Quito, el 7 de octubre de 1951 y tiene 72 años. Tiene dos hijos y cuatro nietas. En 2012 publicó 'El Conde de Cumbres Altas' y luego escribió dos novelas más: 'Sol de Aguas' y 'Otra Luz', disponibles en su blog 'Cacao Negro'. Su interés por novelar la historia de Ecuador la ha llevado a explorar la época de la Independencia, descubriendo a Sucre como su héroe absoluto. 'El Fuego Interior I' publicado en 2022, inició su serie de novelas en torno a la figura de Sucre.

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Águeda, ¿qué la alentó a retratar la historia de Sucre?

En este país hay historia social, de amor, y no solo la tristeza de los páramos, sino su belleza y fuerza, lo que quise hacer es aportar páginas que a la gente pueda decir ¡wow!, Ecuador también es esto. Mi libro ofrece una forma sencilla de aprender Historia. Si a alguien le interesa Sucre, al leer mi libro puede conocer más y luego leer a los historiadores. 

Al principio, no quería escribir sobre Sucre porque me parecía aburrido, pero al conocerlo y empezar a leer sus cartas, me di cuenta de que era un hombre increíble. Sus acciones son tan impresionantes que brillan por sí solas. Además, al ver el recorrido que él emprende desde que llega a Ecuador, entiendo que es el camino de un héroe, una especie de odisea latinoamericana llena de traiciones y desafíos.

El marco de su novela es la historia…

Sí, en mi novela, la trama es Historia. Sin embargo, la manera en que lo imagino, como por ejemplo un baile, es mi interpretación, me sumerjo describiendo cada sensación, emoción y detalle. Lo mismo sucede en una batalla; no se trata solo de quién ganó, como el General Sucre, sino de adentrarse en cada aspecto, desde cómo respiran los caballos hasta los detalles que hacen que la experiencia sea real. 

Entonces, al escribir tiene consciencia de la presencia del otro, del lector…

Siempre considero que el otro está presente, porque el otro soy yo y también somos todos. Al escribir un libro, me doy cuenta de que no se está escribiendo en soledad.

¿Qué nos revela en el 'El fuego interior II'?

En la primera novela, El fuego interior I, se ve a Sucre y el Ecuador. En cambio, ahora está presente Sucre en Lima y Bolivia, allí se dio la gran batalla de Ayacucho, que es la más importante de todas las libradas en este continente, en la que él, siendo un joven de 29 años, logró expulsar hasta al último español, lo cual es una hazaña increíble. Pero no está solo la batalla, que uno imagina como unos hombres de bronce y un ¡pum, pum, pum!, está también el dolor del cuerpo.

Y el amor…

Aunque haya mucha sangre, muerte y todo eso, siempre va a existir el amor, sin importar qué. Y siempre van a estar las mujeres, que muchas veces son importantísimas, aunque no se les dé el mismo lugar. Pero ¿qué serían esos hombres sin nadie que les dé de comer? Hubieran tenido que comer raíces crudas y vivido en una situación muy difícil. Había mujeres que los consolaban, que los curaban, mujeres sanadoras que también aliviaban el sufrimiento. En este segundo tomo, Sucre tiene este amor con Mariana, la marquesa de Solanda, que está en Quito.

Por otro lado, ¿qué desafíos enfrentó en la escritura e investigación?

La parte literaria fue la más difícil, pero tuve el acompañamiento de Mat Guillén, mi mentor. En la investigación, perdí bastante la vista porque ya no puedo leer sobre papel como antes. Logré encontrar libros antiguos sobre compañeros de Sucre y otros temas para entender mejor, especialmente sus cartas creo que me las leí 10 veces cada una para entender su esencia. Me convertí como en una arqueóloga del alma de Sucre. 

¿Qué descubrió de él en esa suerte de arqueología?

Percibí que Sucre era un hombre firme, fuerte y suave a la vez, además tierno y muy apegado a la honestidad, honradez y vi que su honor era lo más importante para él. Por ejemplo, jamás aceptaba regalos muy caros. Recuerdo una carta que escribió a un coronel, en la que le devolvía una joya, diciendo que no podía aceptarla porque era demasiado valiosa, especialmente si era de su familia.

Sin embargo, le pedía la espada con la que habían luchado juntos en Ayacucho, mostrando así su apego a lo que realmente valoraba. Además, me di cuenta de que tenía un corazón frágil. Cuando pensaba que Mariana, su prometida, no lo quería, se ponía mal y pedía que la dejaran libre si ella no quería casarse con él. Así era él.

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Acerca de Andrea Rojas Vásquez

Escritora, Tcnlga. Agroindustrial y gestora cultural. Premio Nacional de Poesía Ileana Espinel Cedeño (2021). Autora de la plaquette Ay mi conejito era tan picarón en ritmo de raro adagio (Y punto, Loja, 2018), Matar a un conejo (El Quirófano, Guayaquil, 2020), Llévame a casa, por favor. (Libero Editorial, España, 2022) y Furia (Editorial Ruido Blanco, Quito, 2023). Actualmente estudia Lengua y Literatura en la UTPL y es freelance en trabajos editoriales. Ama a: una sábila bebé, una Almendra del Mar y un Gatito Bigotes.
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