
El 2 de abril se celebró el Día del Libro Infantil y Juvenil, por eso aprovechamos para dar un paseo por algunas librerías de Quito dedicadas a este género. Siéntese en su sofá y disfrute de la aventura porque afuera todavía llueve…
Hace una década, Quito no tenía librerías especializadas en literatura infantil y juvenil. La primera fue El Oso Lector, que abrió sus puertas en un pequeño local cerca del Centro Comercial El Jardín y ahora funciona en La Floresta. A esta iniciativa se ha sumado Tiresias y las cada vez más grandes y llamativas secciones infantiles de las granes cadenas de librerías del país.
El Oso Lector

La librería El Oso Lector está en el barrio La Floresta (Coruña y Francisco Salazar). Al cruzar la puerta de entrada, lo primero que se ve es justamente a unos osos a bordo de miniaviones pendientes del techo o sobre algunas repisas. Carolina Bastidas, la dueña de este espacio, explica que hace diez años cuando la fundó, quería que fuese el hogar de libros ilustrados por autores ecuatorianos. Entonces había un ‘boom’, sin embargo, la oferta era escasa.
Para Bastidas, la literatura es un ‘vicio’ de imitación, "si los padres están interesados en leer es muy probable que los chicos también". Le pedimos que nos recomiende algunas obras y, como buena librera, nos advierte que hay matices a tomar en cuenta -la edad, por ejemplo- y luego trae de los estantes: Arrullos para dormir ovejas de Yolanda Reyes y Manu Montoya, Fuera de aquí, horrible monstruo verde de Ed Emberley y La vuelta del paraguas de las ecuatorianas Sandra de la Torre y Pepa Ilustradora.
El primero incluye tres cuentos cortos en verso ideales para los más pequeños antes de dormir; el segundo es un volumen con imágenes troqueladas, enfocado en niños de 3 a 6 años y cuyo protagonista es un monstruo que desaparece a través de las páginas. Y, por último, el tercero consiste en un cuento más extenso para lectores de 8 o 9 años, en el que la historia ocurre dentro del Mundo del Revés.

Tiresias

El adivino de Tebas que fue uno de los protagonistas en el ascenso y el fin de Edipo es el patrono de esta librería que también se encuentra en La Floresta (Madrid, entre Lugo y Pontevedra).
Tiresias -el de la mitología- era ciego y, según cuenta ‘Shunku’, el dependiente que encontramos en el local, pensaron que su nombre era ideal porque el objetivo es atraer no solo a lectores tradicionales, sino aquellos que prefieren las imágenes e incluso a los no videntes, quienes leen con el tacto u otros sentidos. La librería es parte de un proyecto que incluye la editorial homónima cuyo primer producto fue Perlita tropical el mismo que hoy está en formato de video en Youtube con sonido y lenguaje de señas.
En esta librería, las mesas están en medio del lugar y alrededor hay pequeñas sillas en las que cualquier visitante tiene la libertad de sentarse con un libro para leer o solo conversar con el vecino. Por otro lado, en Tiresias -tanto en la librería como en la editorial- hay espacio para la literatura ecuatoriana y no solo la mestiza.
‘Shunku’ nos recomienda Kawsarina publicado por Tiresias que cuenta en forma de poema y en español, quichua e inglés, la historia de un niño que se apasiona por la música y las flautas. También recomienda Flotante de David Wiesner, una obra sin palabras que demuestra que se puede ‘leer’ solo con imágenes; y, Las dos torres de Tolkien por ser una historia emotiva y que, a través del vehículo de la fantasía, nos ayuda a reconocernos.
Dos librerías no especializadas

Al enfilar hacia el norte de Quito se encuentra el Fondo de Cultura Económica. Su sección infantil está nutrida con álbumes de ilustraciones inspiradas en partes de la anatomía como en Hago de voz un cuerpo y textos con el eje de la poesía al estilo de la Caperucita Roja de Adolfo Serra. Este es un espacio para conocer culturas lejanas, mitos mayas, ecología o incluso el espacio.
Los visitantes, a menudo padres, suelen aparecer en busca de libros como El destino de Fausto, de Oliver Jeffers, cuyo personaje central se autoproclama el dueño de árboles y montañas, pero que al embarcarse para reclamar el mar, empieza una aventura con final impredecible.
Y un poco más al norte, en Mr. Books del Centro Comercial El Jardín, nos dicen que los lectores jóvenes ya no están por allí a esas horas, pero que sí aparecen los fines de semana, tomándose la sección del fondo del local -la suya- en busca de libros con actividades o, si son más pequeños, con texturas y sonidos.
Uno de los libreros cuenta que el público juvenil sigue siendo uno de los más numerosos, aunque aclara que antes estaba mucho más interesado en los cuentos tradicionales y, hoy, prefiere libros más lúdicos y con diseños modernos, como El diario de Mike 2 o La guerra de los cielos.

