
El nombre del escritor y artista visual estadounidense William Burroughs ha vuelto a sonar con fuerza en las últimas semanas gracias al estreno del filme ‘Queer’, -adaptación de la novela que publicó en 1985- protagonizada por Daniel Craig y dirigida por Luca Guadagnino.
Lo conocido: William Burroughs junto a Lucien Carr, Allen Ginsberg y Jack Kerouac fueron parte de la Generación Beat, un grupo de escritores que empezó a publicar en la década de los años 50. Sus novelas se caracterizan por tratar el uso de drogas, la libertad sexual y la cercanía a la filosofía oriental y también por mostrar un marcado rechazo a los valores de la época. Entre sus libros más populares están Yonqui, El almuerzo desnudo y Queer.

Lo que pocos saben: William Burroughs fue un ferviente amante de las armas, experimentó con la pintura, recorrió el Ecuador y otros países de Latinoamérica, fue parte de la cienciología y, sin duda esto es lo más impactante, asesinó a su esposa. Lo que viene es el recuento de una vida marcada por excesos, violencia y escritura.
1. Escritor con pistola
La relación de William Burroughs con las armas se remonta a sus años de infancia, la primera vez que empuñó una tenía apenas 8 años. Como era de esperarse, cuando apenas pudo se compró la suya, una automática 380, que llevaba consigo a todas partes. En relación con su tenencia dijo: “Me niego a vivir en una sociedad en la cual las únicas personas a las que se les permite la posesión de armas sean los policías y los militares”.
2. Burroughs en Ecuador
En su afán de probar la ayahuasca, Burroughs visitó varios países de América Latina, entre ellos Ecuador, en 1953. Sus impresiones sobre el país están en las cartas que cruzó con Allen Ginsberg y son lapidarias: “Recorrí Ecuador lo más rápidamente posible. Qué lugar horrible es. Un complejo de inferioridad nacional de país pequeño en su estado más avanzado. Y de Quito añadió: “Es un lugar alto, frío, lleno de gente fea, llamas y yaks”.
3.Cienciólogo
Su relación con la cienciología fue corta pero intensa. Burroughs se unió a esta secta (la misma a la que pertenece Tom Cruise) en 1959, cuando se encontraba en Tánger. Ahí conoció a John y a Mary Cooke, una pareja de hippies con dinero interesada en el misticismo. Durante un tiempo se convenció de que la cienciología le ayudaba a resistir, sin hipnosis ni drogas, al control social y a borrar sus imágenes negativas, a las que él llamaba ‘enagramas’.
4. Un rifle para pintar
En 1987, Burroughs dejó la escritura y comenzó a experimentar con lo que llamaba ‘pinturas descarga’. De ese ejercicio aparecieron obras como ‘Cañonera’. Para esta obra usó bolsas de pintura pegadas a lienzos. El ‘efecto artístico’ se generaba tras soltar tiros con una escopeta sobre las bolsas, provocando que las manchas de pintura quedaran dispuestas desigualmente sobre los lienzos repletos de agujeros tras los disparos.
5. ‘Doctor’ Burroughs
Burroughs comenzó sus estudios universitarios en la Universidad de Harvard, allí se licenció en Literatura Inglesa. Sin embargo, años más tarde, durante el régimen nazi, estuvo en Viena estudiando Medicina, allí se casó con una mujer judía-alemana, para que ella pueda viajar a Estados Unidos. Al poco tiempo se divorciaron pero siguieron siendo amigos durante décadas. A su regresó volvió a Harvard a estudiar Antropología.
6. William y Marilyn
Burroughs y sus novelas tuvieron una fuerte influencia en la contracultura estadounidense y en músicos como Bob Dylan, David Bowie, Paul McCartney y Kurt Cobain. En 1967 apareció en la portada del disco de The Beatles ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’, junto a Marilyn Monroe y otro puñado de famosos, y en el disco ‘Stoned ImmaculateImmaculate: The Music of The Doors’ (2000) se lo escucha recitando uno de los poemas de Jim Morrison.
7. Guillermo Tell
El 6 de septiembre de 1951, en un departamento de la calle Monterrey (Ciudad de México), Burroughs mató de un disparo a Joan Vollmer, su esposa. Según las declaraciones que dio en el Ministerio Público, Joan se había puesto un vaso de ginebra en la cabeza para escenificar su versión de Guillermo Tell, pero la puntería le falló. Todos los detalles de esta historia aparecen en el libro La bala perdida, de Jorge García-Robles.

