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Mundo Diners al día

 Kelver Ax: réquiem por el poeta y artista lojano

por Andrea Rojas Vásquez

Kelver
El artista y poeta lojano Kelver Ax se ha convertido en referente para una nueva generación de escritores.

Kleber Ajila o Kelver Ax fue un artista visual y poeta ecuatoriano que estremeció el panorama artístico no solo con el carácter prematuro de su fallecimiento, sino con la trascendencia de su pensamiento. Hoy, su obra, negada al olvido, sobrevive como una memoria ardiente.

Un anuncio llamado Kleber

Es 19 de enero. Tengo el cuerpo golpeado por el sueño, y sostengo la mirada apacible entre las flores. En la noche tengo previsto actuar como maestra de ceremonias, y me han encargado que vaya temprano, por la mañana, a retirar un paquete a la floristería. Cuando llego, el florista me pide paciencia. Dice: "Espéreme, hoy hemos recibido bastantes pedidos, ha fallecido un artista, creo que se ha suicidado”.

Entonces, como un animal impulsado por la curiosidad, hurgo entre las tarjetas de destino, y encuentro un nombre escrito, es Kleber Ajila. ¿Qué? ¿En verdad es él? Aturdida, busco mi teléfono. Lo llamo-no responde, lo llamo-no responde. Y en un instante, siento un horrible estremecimiento; y la lucidez perturbada por una constelación de sombras.

Kleber murió en Loja el jueves 18 de enero de 2016. Tenía 30 años. Era un lector meticuloso, casi obsesivo, y dueño de una mente resplandeciente.Y, aunque trabajaba como soldador y cerrajero, era artista visual. Su propuesta pictórica reflexionaba en torno a la cartografía. Mientras que, su exploración literaria dialogaba con la irreverencia hacia el oficio poético, el humor negro, los usos del lenguaje tecnológico, y un universo afectivo que parecía engolosinarse con la ironía y la muerte. 

Pero, más allá del cariz intelectual prodigioso, Kleber era un ser humano brutalmente emotivo. Fue él quien me acompañaba en lento recorrido, en bus, hasta mi casa, después de las sesiones del taller de literatura en el que nos conocimos. Fue él, el chico risueño que llegaba a visitarme con una fundita de Doritos y una pila de libros de Pessoa, Parra, Pizarnik, Cioran, H. Montecinos, Rodinás, Mussó, Ruales; sus lecturas fundacionales. Fue Kleber, mi primer bookdealer. 

Mi amigo, que un día dijo: oye, fúgate de tus clases de pintura china, mejor vamos a comer huevos chilenos a la feria. Mi amigo, el que leía enloquecido, con los ojos impregnados de ambición ante el futuro. Mi amigo, que un día de 2012 me mostró un montoncito de papeles, y dijo: mira, se llamará CU4D3RN0 D3 4R3N4 (Cuaderno de Arena), es mi primer libro y está casi listo. 

Fue Kleber, que refunfuñó: Cómo que no conoces a Radiohead, escúchalos. Fue Kleber, que confesó: Hace tanto que no te veo; por favor, solo abrázame. Ha pasado tanto, fui a Arequipa y también a New York. Publiqué con Cascahuesos, este es mi Pop Up, vas a reirte. Es mi segundo libro.

Y fue el mismo Kleber, que un día dijo: quise pasar por tu casa, estuve cerca; pero no me animé… Sabes, hay algo que me cuesta nombrar.

Si bien, la interrupción de la vida de Kelber suscitó conmoción en el panorama artístico ecuatoriano, su trayectoria literaria no se disolvió con su muerte. En 2016, se publicó de forma póstuma Egagrópilas, obra ganadora del Premio Alejandro Carrión.

Kelver Ax
Kelver Ax en un recital de poesía.

Kelver Ax

Según Bernardita Maldonado, amiga del artista y especialista en el análisis de su obra “hay en este último libro, una negación de la individualidad, una fusión de la humanidad entera, la de todos los tiempos y también la de todas las formas de vida”. Y, en 2019, Lucía Moscoso, a través de la editorial Mecánica Giratoria, presentó Su sombra como un mapa, libro que recopila y amplía el trabajo escritural del poeta. 

Así mismo, los realizadores audiovisuales Tatiana Rubio y Cristian Rivadeneira, exploran su biografía a través de las voces afectivas de sus amigos, en el microdocumental  00:17 Kelver Ax, presentado en la Bienal de Cuenca.

00:17 hace mención a la hora de la última anotación en su cuaderno de notas. Y, en 2023, Pop up, el Club de lectura de poesía ecuatoriana contemporánea, liderada por Josué Negrete, tomó el nombre de uno de los libros del artista para dinamitar la conversación en torno a la creación poética nacional. 

Más allá de la mitología alrededor de su muerte, la obra de Kleber Ajila, o Kelver Ax, es lúcida y dialogante. Desprende la reflexión y agita el pensamiento. Permite el goce de una mirada desafiante ante la cual es imposible no conmoverse.

Si algo le agradezco a mi amigo es su capacidad de convocatoria porque fue el resplandor de su vida, y no su muerte, el poder que todavía nos congrega a pensar nuevos horizontes con desobediencia. 

Y sí, cada cierto tiempo, los amigos vamos juntos de visita al cementerio, y allí leemos, reímos, bebemos y lloramos abrazándonos, porque hay que acompañar a los amigos y hablar con ellos, aunque sus cuerpos ya no existan.

La voz dislocada de Kleber fue el aliento que despertó una renovada generación de poetas lojanos como Patricio Vega, Pamela Cuenca, Pablo Ruiz, Johana Jiménez, Byron Carrión, Tania Salinas, Paúl Chimbo, Sara Montaño, Sandra Arteaga, Cinthya Agüinsaca, y otros nombres que se me diluyen, pero existen con brío propio.

“El que vive en mí no realizará su sueño/ que se joda/ a mí me da la gana de ser poeta/ y no le voy a permitir ser doctor/ ni profesor/ ni astronauta/ amo/ lo que no soy/ porque en ello radica mi riqueza”, dice en uno de sus poemas. Me abrazo a sus palabras, así como me sostengo, con convicción y abrigo, a las palabras de J. Idrovo, cuando hacia el final de Sollozo por Pedro Jaradice: “Pero sueñas en mí, vives en mí, ardes en la memoria”.

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Acerca de Andrea Rojas Vásquez

Escritora, Tcnlga. Agroindustrial y gestora cultural. Premio Nacional de Poesía Ileana Espinel Cedeño (2021). Autora de la plaquette Ay mi conejito era tan picarón en ritmo de raro adagio (Y punto, Loja, 2018), Matar a un conejo (El Quirófano, Guayaquil, 2020), Llévame a casa, por favor. (Libero Editorial, España, 2022) y Furia (Editorial Ruido Blanco, Quito, 2023). Actualmente estudia Lengua y Literatura en la UTPL y es freelance en trabajos editoriales. Ama a: una sábila bebé, una Almendra del Mar y un Gatito Bigotes.
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