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Mundo Diners al día

Los Cevallos, el clan de la literatura jurídica

por Gabriel Flores Flores

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Luis Cevallos y Gladys Añasco. Al fondo sus hijos Tatiana y Roberto Cevallos. Foto: David Landeta.

En Librería Cevallos hay más de 5 000 títulos, todos del mismo género: literatura jurídica. Allí, los encargados de vender y recomendar libros, desde hace más de 25 años, pertenecen a una misma familia, los Cevallos. 

Los Cevallos

La historia de Luis, Gladys, Tatiana y Roberto estuvo a punto de ser la de una familia dedicada a la venta de repuestos electrónicos. En los años 90, los Cevallos querían tener su propio negocio y barajaban dos opciones: abrir un local de venta de circuitos integrados, resistencias y filtros o una librería. Contra todo pronóstico, apostaron por los libros.

Luis, el padre, es lector desde sus años de infancia. Siempre ha tenido preferencia por las biografías, por estos días lee una sobre García Moreno, escrita por el escritor argentino Manuel Gálvez. En sus años de juventud, devoraba títulos de filosofía y una que otra novela. Antes de abrir la librería familiar no sabía mucho de literatura jurídica, pero ahora puede recitar autores y títulos, dar reseñas concisas y comentarios de cientos de libros. 

Gladys, la madre, tiene una memoria envidiable. Cuando trabajaba en la primera librería jurídica que se abrió en Quito, se aprendía el índice de cada uno de los libros. Cuando llegaba algún cliente, sabía con exactitud dónde estaba la información que buscaba el estudiante de Derecho o el abogado de turno. En el 'disco duro' de su memoria están guardados los nombres de decenas de jueces, magistrados e incluso de letrados que saltaron a la política. 

Tatiana y Roberto son los hijos. Los dos crecieron en medio de cajas y muebles llenos de literatura jurídica, pero ninguno es abogado. Ella eligió los Sistemas Informáticos y él apostó por el Diseño Gráfico. Desde que se graduaron de la universidad han puesto sus conocimientos al servicio al crecimiento de la librería familiar, donde también trabajan. 

Quizás los Cevallos Añasco habrían sido grandes vendedores de repuestos electrónicos, pero lo cierto es que lo suyo es la literatura jurídica. Después de 27 años, la librería abrió sus puertas en 1997- los cuatros forman una de las pocas familias de libreros del país. 

Librería Cevallos
Gladys Añasco y Luis Cevallos, propietarios de Librería Cevallos. Foto: David Landeta.

La librería 

En la Librería Cevallos no hay secciones sino áreas. Cada una está poblada de libros de una rama del Derecho: constitucional, civil, procesal, político, administrativo y tributario. También hay un área sobre derechos humanos, criminología y derecho penal, la más antigua. Las más nuevas son las de derecho ambiental y la que reúne libros donde se habla del derecho y de la inteligencia artificial. 

En los primeros años, cuando la librería funcionaba en la casa que está frente al local actual (esquina de las calles Carrión y Tamayo), lo más vendido eran los 26 tomos y los ocho apéndices de la Enciclopedia Jurídica Omeba y el Diccionario Jurídico de Guillermo Cabanellas; obras que, Gladys y Luis sostienen, eran indispensables en el mobiliario de todos los estudios jurídicos de la ciudad. Ahora, entre los títulos con más demanda están los de derecho penal y los de filosofía jurídica.

Muchos de los libros en las áreas de esta librería tienen el sello de la editorial que la familia Cevallos Añasco abrió a inicios de los años 2000. El primero de los cerca de doscientos títulos publicados fue Teoría General de los Recursos Procesales, de Jaime Flor Rubianes. “No sabíamos nada de edición de libros, pero nos lanzamos con el proyecto porque vimos que había muchos autores ecuatorianos que querían publicar”, cuenta Gladys.

El libro más reciente, -se publicó esta semana en un evento realizado en la Universidad Católica- es una nueva edición de Lecciones de Derecho Constitucional, de Hernán Salgado Pesantes. Para Luis, la relación con los profesores y estudiantes de la PUCE ha sido clave en el crecimiento de su librería. En cuestión de segundos, Gladys recita una hilera de nombres, entre ellos los de Álvaro Galindo, Santiago Andrade, Juan Pablo Ortiz y Pilar Sacoto; y dice que a los estudiantes de Derecho de antes les gustaba leer más. “No se conformaban con lo que les exigían sus profesores y se ponían a investigar por su cuenta”.

En el transcurso de una hora, en una mañana fría y con lluvia de inicios de abril, Tatiana y Roberto no han dejado de atender a los clientes que entran a esta librería. La mayoría son jóvenes estudiantes de las universidades cercanas, pero también magistrados, como Richard Ortiz que visita la librería desde sus años universitarios. Para Gladys y Luis, su visita es la prueba tangible de que no se equivocaron en olvidar la idea de los repuestos electrónicos y apostar  por los libros jurídicos. 

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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