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Mundo Diners al día

BiblioRecreo: 10 años de un bus biblioteca

por Gabriel Flores Flores

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Sonia Ortega y Luis Belalcázar son los bibliotecarios de BiblioRecreo. Foto: David Landeta.

En el transcurso de una década, BiblioRecreo dejó de ser solo una biblioteca, quizá la más visitada del sur de Quito, para convertirse en un espacio de encuentro entre lectores y escritores.

Desde hace 10 años, en el parqueadero de Ciudad Comercial El Recreo (sur de Quito) está estacionado un bus. En su interior no hay asientos sino miles de libros. El último martes de abril, María Eugenia Guerrero se subió para devolver ‘El viento conoce mi nombre’, de Isabel Allende, y llevarse una de las novelas históricas de Santiago Posteguillo. 

Guerrero fue una de las primeras personas que, en 2014, visitó BiblioRecreo. Durante los años que vivió en Estados Unidos se acostumbró a recorrer bibliotecas y a llevarse libros prestados a su casa. Cuando regresó al país, se encontró con esta biblioteca y desde entonces siempre vuelve. Dice que lee de todo, menos biografías, porque la aburren.

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Foto: David Landeta.

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Donde una vez hubo un volante ahora hay una silla y más allá, una computadora. A unos pasos hay muebles de madera, llenos de libros, y letreros en los que se lee: novedades, literatura ecuatoriana, literatura latinoamericana, ensayo y filosofía, novela histórica, poesía y teatro, divulgación científica, biografías y literatura universal.

También hay fotos. La mayoría son pequeñas postales en blanco y negro. En ellas aparecen escritores de culto, como Charles Bukowski, Simone de Beauvoir o Ricardo Piglia. En las imágenes a color, los protagonistas son escritores ecuatorianos que han visitado esta biblioteca. Ahí están Huilo Ruales, Gabriela Alemán u Óscar Vela.

Por el pasillo de este bus-biblioteca pueden caminar con tranquilidad un puñado de personas mientras ojean portadas de libros o conversan con los bibliotecarios. Al fondo hay una salida que conecta con una estructura de madera llena de ventanales, donde reposan mesas de colores y muebles abarrotados de libros infantiles y juveniles. 

Antes de que este bus se convirtiera en biblioteca y llegara a tener más de cinco mil usuarios registrados, Paulina Fuentes, gerenta de Mercadeo de Ciudad Comercial El Recreo, escuchó comentarios como estos: “En el sur las personas no leen”, “no les van a devolver los libros” o “es más fácil que los regalen”. Sin embargo, este proyecto de fomento a la lectura arrancó y siguió su camino.

Contra todo pronóstico, las personas que se subían a este bus-biblioteca se llevaban libros a su casa y sí los devolvían después de 15 días. Fuentes cuenta que antes de abrir se asesoraron con libreros, entre ellos Karina Sánchez, dueña de Tolstói. 

Carné BiblioRecreo

Los requisitos para tener el carné de BiblioRecreo son: copia de la cédula, copia de planilla de algún servicio básico y pagar cinco dólares anuales. En ese tiempo, el usuario puede llevarse a su casa cualquiera de los ocho mil títulos.

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El bus es un préstamo en comodato, por parte de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Foto: David Landeta.

Libros y conversaciones 

Sonia Ortega y Luis Belalcázar son los actuales bibliotecarios de BiblioRecreo. Ortega se subió al bus-biblioteca unos meses después de la inauguración y Belalcázar, hace dos años. Los dos coinciden en que además de recomendar y prestar libros, este se ha convertido en un sitio de encuentro y conversación para personas de toda la ciudad.

La mayoría viven en el sur de Quito. Sin embargo, hay usuarios de barrios como Calderón, Carcelén o de los valles. Lo interesante para Belalcázar es que muchos no vuelven solo para llevarse nuevos libros, sino para conversar. Para hablar de sus impresiones sobre sus lecturas, pero también sobre su vida y problemas. 

“Nos hemos dado cuenta que está biblioteca también es un refugio. Hay gente que llega y nos conversa de sus pérdidas personales o de su soledad. Lo que hacemos además de escucharlos es recomendarles lecturas que los ayuden. Como dice un escritor, capaz la literatura no te salva pero te puede acompañar”, cuenta Belalcázar. 

Entre los atractivos de BiblioRecreo está su estantería abierta, que permite que las personas tomen un libro para ojear sus páginas o lean la contraportada. También está el trabajo de mediación lectora con niños y jóvenes, la presentación de libros de escritores ecuatorianos y los talleres literarios, actividades que se realizan los sábados por la tarde. 

Entre los géneros literarios que más atrapan a los visitantes está el policíaco, la literatura latinoamericana y la literatura universal. Hay muchos lectores pero también gente interesada en escribir. Por eso, este año se abrió un taller de escritura que tiene como objetivo final la publicación de un libro. La tallerista de este fin de semana será la poeta lojana Andrea Rojas, quien dictará el taller ‘Un conejo en la caja’. 

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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