
La escritora española Ana María Matute es el personaje escogido como inspiración del VII concurso de escritura juvenil ‘Yo cuento’. La narradora fue premio Cervantes en 2010 por su talento para insertar la fantasía en historias donde la realidad es amarga.
El centenario de nacimiento de la narradora barcelonesa Ana María Matute se cumplió en julio de 2025. Es un momento propicio para recordar su obra, la misma que le permitió acceder, además del Cervantes, a varios galardones entre los que destacan el Nadal de 1959 y el Premio Nacional de las Letras Españolas en 2007.
Pero su trayectoria no se limita a esos logros. Se sostiene sobre su capacidad para adentrarse, a través de la fantasía, en un mundo silenciado por las dictaduras del siglo XX. Escribió novela y cuento tanto de temática adulta como infantil y, aunque su obra es en prosa, contiene el ritmo y los giros propios de la poesía.
El realismo fantástico de Ana María Matute

Ana María Matute no había cumplido once años cuando inició la Guerra Civil española, un conflicto que iba a opacar su infancia. Por eso a los niños que aparecen en sus historias los persigue la madurez forzada. Para huir de ella, suelen esconderse en la fantasía porque la realidad implica desamparo y guerra.
Así, en la novela Primera Memoria, tres muchachos se rehúsan a ser adultos mientras viven aislados en una isla sin nombre. Y en Los Abel Matute se apropia del relato bíblico de Caín para hablar del odio entre siete hermanos y del choque del mundo adulto con el infantil.
Sus obras a menudo enfrentaron la censura franquista. En la biografía La voz del silencio preparada por Marie-Lise Gazarian-Gautier, a finales de la década de 1990, Matute confesó que si alguien pretendía ser escritor en aquellos años era imprescindible dedicar su tiempo a inventar trucos para sortear el veto. Por ejemplo, ella fue muy hábil en utilizar el silencio como una estrategia narrativa: lo que no expresaba solía ser tanto o más potente que cualquier palabra.
De cualquier modo, la situación política la empujó a escribir con mayor entusiasmo, a mirar la historia con ojo crítico, pero sin perder la ilusión de que su escritura, tarde o temprano, podría superar los obstáculos. Y así fue: la censura desapareció y sus novelas no.
En un tiempo en el que la violencia y el extremismo político acechan, la figura de Ana María Matute es una elección precisa para un concurso como ‘Yo cuento’, pues como ella misma decía: “la escritura es una forma de sobrevivir”, especialmente en tiempos de gran incertidumbre.
‘Yo cuento’

En un aula de clases ecuatoriana, un niño se inclina sobre su cuaderno. Escribe mientras un libro con poemas de Federico García Lorca reposa sobre sus piernas, lo mira de reojo y lee un par de versos. No solo se está inspirando en el poeta granadino, lo está transformando en un nuevo relato.
Aquel es el objetivo del concurso ‘Yo cuento’. Y es que la Embajada de España en Ecuador y varias instituciones locales promueven desde 2017 la creación literaria en niños y adolescentes a través de la investigación sobre un evento o un personaje de la cultura española.
La primera convocatoria se enfocó en Platero y yo, la obra de Juan Ramón Jiménez que entonces cumplía cien años. Los niños y jóvenes ecuatorianos entraron en contacto a través de ella con una tradición literaria que, pese a no ser geográficamente cercana, les pertenece por la lengua y por la historia compartida.
A partir de allí, cada edición de ‘Yo cuento’ es un viaje por un efeméride de la cultura hispana: el bicentenario de fundación del Museo del Prado (2019), los quinientos años del gran viaje de Magallanes y Elcano que abrió las puertas de Oriente para América y Europa (2020), los aniversarios de nacimiento de Federico García Lorca (2018), Dalí (2024) o Antonio Machado (2025).
Como explica Mercedes Millán, encargada de asuntos culturales y científicos de la Embajada de España en Ecuador, aunque uno de los premios consiste en la publicación de los textos ganadores en el sello Loqueleo de editorial Santillana, el concurso realmente apunta a que los estudiantes de todo el país se interesen por la investigación, la escritura y, en especial, por su lengua, la misma que los une con gente de países de América, Europa, Asia y África.
Los trabajos para esta convocatoria, que fue parte de la Semana de la Lengua Española, se deben enviar hasta el 1 de junio de 2026. Las bases completas y la dirección de envío se encuentran en las redes sociales de la Sección Cultural de la Embajada de España.

