NOTA DE LIBRE ACCESO

La tumba de Tutankamón

EDICIÓN 486

Howard Carter examina el sarcófago de Tutankamón tras su descubrimiento en noviembre de 1922.

Uno de los descubrimientos más trascendentales de la egiptología y de la arqueología universal cumple cien años.

Hace un siglo se abrieron las cámaras funerarias de Tutankamón en el Valle de los Reyes. Nacía una nueva era en la egiptología y uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX.

Una misión a cargo del arqueólogo británico Howard Carter encontró, de manera fortuita, el complejo mortuorio el 4 de noviembre de 1922. Lo más importante es que, por primera vez, se contempló el entierro real intacto del antiguo Egipto, que se había mantenido oculto por 3300 años sin sucumbir a los saqueos habituales en recintos de su tipo.

Tutankamón gobernó apenas diez años y la fecha estimada de su muerte, a los diecinueve años, es el año 1324 a. C. Se cree que su prematuro fallecimiento se debió a secuelas de la malaria y a una dolencia ósea.

La tumba de Tutankamón, la número 62 en el Valle de los Reyes, era modesta por tamaño y decoración en comparación con otras cámaras funerarias. Lo más probable, precisa el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, es que tal sencillez obedeció a que llegó al trono de niño y su reinado duró tan solo una década.

Ese detalle no restó trascendencia a los artefactos que acompañaban al joven faraón en el más allá: estatuas, joyas, amuletos, vestimenta, cosméticos, incienso, muebles, juguetes, vasijas y armas estaban entre los miles de objetos apilados que encontró Carter. Sin duda, la que ha pasado a la historia es la máscara mortuoria de oro macizo y piedras preciosas que se convirtió en un ícono de la civilización egipcia.

“Una de las grandes ironías de la historia”, comenta la entidad ministerial, “es que Tutankamón, que fue borrado de la historia porque estaba emparentado con el impopular rey Akenatón, superó en fama a muchos de los grandes gobernantes de Egipto”.

La máscara de oro y piedras preciosas de Tutankamón, de once kilogramos de peso, es el objeto más famoso de la civilización faraónica.

La colección de objetos de la tumba de Tutankamón abarca 5400 piezas de inestimable valor. Hasta ahora el custodio de esos tesoros ha sido el Museo Egipcio de El Cairo, pero pasarán a la colección del Gran Museo Egipcio, conocido como GEM por su sigla en inglés, cuya inauguración está prevista para el mes de noviembre.

El nuevo recinto, de 500 000 metros cuadrados y próximo a las pirámides de Giza, es el más grande repositorio de antigüedades de una sola civilización. Entre los 100 000 objetos de su colección figurarán las reliquias del joven rey, de las cuales dos mil estarán en exhibición por primera vez.

Tres milenios después…

La excavación en las cámaras funerarias, recopilación y clasificación de los miles de objetos que permanecieron ocultos tres milenios tomó una década. Los

registros, documentación y fotografías de la expedición de Carter forman parte del archivo del Instituto Griffith, de la Universidad de Oxford.

Para llegar a la urna funeraria hubo que desmantelar varias capillas. El trabajo se concentró en el sarcófago de cuarcita rectangular externo decorado con deidades de protección que contenía tres ataúdes:

  • El de cobertura exterior, de madera dorada, con la representación del faraón con los brazos cruzados sobre el pecho y sosteniendo la insignia real, el mayal y el cayado.
  • El del medio, de madera dorada con incrustaciones de vidrio multicolor.
  • El tercero en oro macizo, de 110,4 kg, estaba envuelto en tela de lino con la momia, cuya cabeza y hombros cubría la extraordinaria máscara dorada del también llamado “niño rey”.

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