Skip to main content

La reacción

por Salvador Izquierdo

Por Salvador Izquierdo
Ilustración: Diego Corrales
Edición 457-Junio 2020

reaccion

Y de repente, todo el mundo opinaba. La primera reacción que me llegó fue la de Yuval Noah Harari, se titulaba: “El mundo después del coronavirus”, circulaba en PDF de WhatsApp en WhatsApp. A mí me llegó de por lo menos tres personas diferentes, recaderos del best seller israelí. Lo revisé muy por encima, parecían reflexiones pertinentes, elocuentes, importantes, pero no podía dejar de pensar que todavía no terminaba de llegar el virus y ya había gente, futurólogos, posicionando ideas acerca de cómo sería todo después de que pasara. Siempre sospecho de los autores best sellers, además, tengo una especie de inmunología hacia ese nicho, supongo que por la misma razón que sospecho de políticos que se jactan de su gran popularidad y éxitos asegurados en las urnas.

Para eso, Zizek ya había escrito un libro, o participaba de un libro acerca de la pandemia, que circulaba asimismo por doquier. Yo pensaba: la última persona a la que le seguiría si estuviéramos frente a un apocalipsis sería Zizek. Preferiría irme tranquilamente de este mundo. No, espera, la última persona que seguiría a Zizek si estuviéramos frente a un apocalipsis sería el propio Zizek, ¿quién sino él se ha beneficiado del mundo tal como es, capitalista, neoliberal, espectacularizante? Estaría jodido en cualquier otro mundo que no sea este. Me da la impresión de que, una persona que escribe tan rápidamente, y con tanta solvencia sobre un tema como este, actúa como un político, es decir, su reacción principal es: ¿cómo capitalizo en esta situación, con electores, lectores, retuits, likes?

[rml_read_more]

Después vino la pandemia de los números. Había gente que sabía cuántos casos de covid había en Centroamérica, en Asia menor, qué porcentaje de los enfermos había muerto en una provincia de China, cuántos eran mayores de sesenta años, cuántos hombres, cuántos dólares se habían perdido en todo este tiempo, en qué día de la cuarentena vivíamos, cuánto debía medir el perímetro de la mascarilla ideal.

Después, Guayaquil, los muertos de Guayaquil, gente que se merecía un mejor país que este.

Después, esos días en que todo el mundo se refería al virus como “el enemigo invisible” y hablaba como si estuviéramos en guerra. Después, los mensajes apasionados de que, como sociedad, necesitábamos menos fútbol y más ciencia…Y, de repente, no había nada más sobre qué hablar, todo el mundo lo comentaba de una manera u otra. Lo cual generó una nueva reacción, quizás evidente, la de: ya no hablemos de eso, hablemos de otras cosas, acordémonos de cachos, vean esta foto que saqué de un álbum familiar, traten de adivinar quiénes aparecen al lado de la abuelita, en un cumpleaños, en un pícnic, en la terraza de la casa vieja, junto a todos esos eucaliptos. O vean cómo hago ejercicio en casa, lo qué cociné hoy. Yo aún no me subía al tren de las reacciones.

Entonces vino el momento en que todo el mundo recordó la mal llamada gripe española de 1918. Y ahí sí, como tengo alma de historiador, me sumé y yo mismo andaba repartiendo enlaces por WhatsApp a diestra y siniestra. De ahí un amigo me hizo acuerdo de la canción “Touch” de Daft Punk que parecía tan relevante (I remember touch…) así que me puse a escuchar ese disco, y de ahí salió la canción de Bob Dylan sobre el asesinato de Kennedy y la música de su generación. Yo repartí el video de la canción de Dylan, más las letras anotadas, organicé un Zoom para comentarlo, tomé fotos del Zoom y repartía esas también. La canción de Dylan es tan buena, pensé, tiene cualidades plásticas, podría ser vista como una pintura neoclásica, un cuadro de David o de Blanes, sobre episodios históricos fundacionales; o, mejor aún, como el collage de la portada del Sgt. Pepper’s. En ese punto, ya estaba subido a la ola de la reacción, surfeándola, agachándome sobre la tabla y rozando el agua con mis dedos. En casa, obvio.

Imagen de perfil

Acerca de Salvador Izquierdo

Escritor, co-fundador de Editorial Festina Lente y actualmente Decano de la Escuela de Formación General de la Universidad de las Américas. Su último libro se llama Cómo estás?
SUS ARTÍCULOS