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La ira de Dios o la voraz ambición

por Redacción Mundo Diners

Por Gonzalo Maldonado Albán

Edición 461-Octubre 2020

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aguirre the wrath of god 1972 review

A finales del año 1560 unos 300 españoles, acompañados por esclavos negros y cientos de indígenas, se quedaron sin provisiones en el fondo de la selva amazónica. Estaban allí para conquistar El Dorado, un reino fantásticamente rico donde las ciudades estaban hechas de oro. Pedro de Ursúa tenía órdenes de aventurarse río abajo para buscar alimentos. Con él irán Fernando de Guzmán, miembro de la familia real y, como segundo a bordo, Lope de Aguirre, un soldado vasco con una sed despiadada de gloria y de fortuna.

Este viaje mirífico es el punto de partida de Aguirre, la ira de Dios, el filme de Werner Herzog que explora los mecanismos de la ambición desmedida. Y la vegetación feraz de la Amazonía, circundada por ríos interminables, es el escenario perfecto que el cineasta utiliza para graficar la espiral de locura y muerte en que inevitablemente se precipitará este grupo de viajeros enfermos de codicia.

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Todos ellos son víctimas de una pasión extrema, pero tal vez solo Lope de Aguirre sea consciente de ello. A medida que la misión se adentra en la selva, el conquistador vasco se entrega con más fuerza a ese sentimiento de exuberancia que le provoca ir tras un tesoro inconmensurable. Ese estado de exaltación le permite sobrevivir en un entorno natural adverso y le induce a matar a Ursúa y a Fernando de Guzmán, sus antiguos superiores. Libre de cualquier autoridad o ley que lo limite, Aguirre actúa ahora como un poseso. Sus ojos se le salen de las cuencas y sus expresiones faciales son cada vez más dramáticas.

El vasco es presa de una suerte de revelación mística que le induce a la acción excesiva en vez de a la contemplación. Está determinado a convertirse en un nuevo Hernán Cortés y en ser el nuevo rey de El Dorado, junto con su hija, Flores. En medio de aquel frenesí de voracidad, Aguirre se describe a sí mismo como “la ira de Dios”, la personificación terrenal de un ser supremo con la facultad de castigar a todo el que se opone a sus designios.

Es en este punto de la historia cuando Klaus Kinski —el actor alemán que personifica a Lope de Aguirre— alcanza su mayor fuerza interpretativa. Porque al inicio de la película, el rol de Kinski está más bien deshilvanado de la trama central. Su personaje prorrumpe lenta pero ensordecedoramente en la película, hasta alcanzar el momento más dramático cuando su barcaza, repleta de cadáveres y monos pululando por todas partes, navega sin rumbo por los meandros de la selva.

En medio de este escenario desolador, Aguirre yace solo y como desconsolado. Y el espectador se queda con la impresión de que, a pesar de todo, Lope de Aguirre está dispuesto a seguir persiguiendo su ambición indeclinable.

La locura del conquistador

aguirre la colera de dios
• Película de Werner Herzog, uno de los directores más prestigiosos del cine contemporáneo.
• Acompañan a Klaus Kinski, Peter Berling como Fernando de Guzmán, Ruy Guerra como Pedro de Ursúa y Joseph del Nero como fray Gaspar de Carvajal.
• Francis Ford Coppola dijo que su película Apocalypse Now estuvo muy influenciada por el filme de Herzog.
• Fue estrenada en 1972 y tuvo gran impacto.