Skip to main content

Jena, la ciudad donde nació el Romanticismo

por Verónica Jarrín Machuca

La Universidad Friedrich Schiller de Jena se encuentra en la ciudad con el mismo nombre en Alemania. Fue fundada en 1558 y se encuentra en la lista de las diez universidades más antiguas del país germano.
La Universidad Friedrich Schiller de Jena se encuentra en la ciudad con el mismo nombre en Alemania. Fotografía: Alamy Photo Stock.

En esta ciudad alemana, en el siglo XVIII, aparecieron filósofos, científicos, poetas que al compartir ideas cambiaron la forma de ver el mundo y dieron origen al Romanticismo.

Jena fue una ciudad que tuvo un papel importante en el Romanticismo alemán. Este movimiento constituía una respuesta al pensamiento ilustrado, que confiaba en el poder de la razón y del empirismo en la ciencia.

El Romanticismo intentó matizar el pensamiento racional al darle importancia a la subjetividad del yo, a los sentimientos y a la relación afectiva del ser humano con la naturaleza.

En la segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX, Jena se convirtió en un importante centro cultural y científico, por la presencia de su universidad que había sido creada en el siglo XVI, pero que tuvo su apogeo en el siglo XVII, bajo el auspicio del duque Carlos Augusto, mecenas de las artes y protector de Goethe. En Jena, en torno a ese centro de estudio, se concentraron varios escritores, filósofos y científicos. Estos constituyeron el conocido Círculo de Jena, en cuyo seno se gestó el primer Romanticismo alemán.

El escritor Johann Wolfgang von Goethe había alcanzado la fama tras la publicación de su novela Las desventuras del joven Werther, que captaba el sentimiento de toda una generación y que había provocado una ola de suicidios por amor entre los jóvenes. Gracias a su renombre, el duque Carlos Augusto decidió financiar su trabajo literario e invitarlo a la corte de Weimar, para que fuera su consultor en varios proyectos culturales que tenía en marcha.

Dos poetas y un jardín

De esta manera, Goethe viajó varias veces a Jena, para visitar la universidad y conocer a los catedráticos que dictaban clases allí. El escritor tenía un gran interés por la botánica por lo que, en 1792, se involucró en el diseño y la planificación del jardín de la universidad, que fue fundado ese mismo año. Por mucho tiempo, Goethe trabajó en la selección de especies, realizó experimentos y observaciones detalladas sobre el crecimiento y el desarrollo de las plantas, lo que lo convirtió en un miembro destacado de la Sociedad Botánica de Jena, de la que formaba parte desde 1970.

Su trabajo en el jardín también impactó su pensamiento filosófico: lo llevó a desarrollar una comprensión más profunda del mundo natural y su relación con los seres humanos, un aspecto que sería clave en el Romanticismo. Goethe creía que la botánica no solo debía ser una disciplina científica, sino que también era una experiencia estética y poética. En aquella época, a partir de la difusión del pensamiento de Kant, había un debate alrededor del papel del yo como filtro de cualquier observación que se hiciera del mundo y, por lo tanto, del carácter subjetivo del conocimiento.

Para Goethe la naturaleza era algo que debía experimentarse a través del sentimiento, no concebía la ciencia y la poesía como ámbitos antagónicos. Su fascinación por la ciencia marcó su producción literaria, pero también lo convirtió en un escritor científico. Su obra más importante en este campo fue Metamorfosis de las plantas, un ensayo que describe cómo las diferentes partes de una planta se transforman a lo largo de su ciclo de vida.

La Sociedad Botánica de Jena fue un lugar de encuentro para científicos y pensadores de la época, y fue allí donde Goethe conoció al poeta Friedrich Schiller, quien había aceptado una cátedra en la universidad para enseñar filosofía e historia. Aunque Schiller era bastante conocido como dramaturgo por su obra Los bandidos, había sido contratado para realizar un estudio histórico sobre la insurrección de los Países Bajos. Desde entonces, se alejó de la literatura y estuvo concentrado en la lectura de filosofía, especialmente del pensamiento de Kant.

La amistad entre Goethe y Schiller constituyó un impulso creativo para los dos genios. Leían, editaban y comentaban sus textos mutuamente e intercambiaban ideas. Cada uno probaba sus teorías filosóficas debatiendo con el otro, compartían teorías y lecturas; generalmente se reunían en casa de Schiller. Goethe comentaba sus observaciones sobre la naturaleza y su hipótesis de que podía existir una idea de planta primordial, urpflanze, de la que pudieran deducirse todas las plantas existentes.

Por su parte, Schiller reflexionaba sobre la importancia de la estética para educar a seres humanos libres, tema central del ensayo Cartas sobre la educación estética del hombre, que publicaría más adelante. En él recogía algunas de las ideas discutidas con Goethe sobre la unión necesaria de sensibilidad y razón a través del arte.

Goethe empezó a viajar con mayor asiduidad a Jena y a pasar allí estancias más prolongadas. Cuando regresaba a Weimar, con su esposa, le escribía cartas a su amigo sobre diversos temas. La colaboración fue intensa y productiva. Trabajaron juntos en la revista literaria Die Horen. Schiller volvió a escribir teatro. Su amistad se mantuvo por largos años, Schiller animó a Goethe a continuar con el proyecto de su obra Fausto.

Los vecinos Humboldt

Grabado de 1797, de izq. a der.: Schiller, Wilhelm, von Humboldt y Goethe. El cuarteto es conocido como el Círculo de Jena y fue uno de los centros de difusión del idealismo alemán.
Grabado de 1797, de izq. a der.: Schiller, Wilhelm y Alexander von Humboldt y Goethe. El cuarteto es conocido como el Círculo de Jena, uno de los centros de difusión del idealismo alemán.

Alrededor de 1794, Wilhelm von Humboldt se había instalado en Jena con su esposa. Seguidor de Kant y su filosofía, el mayor de los hermanos Humboldt se había vinculado a la universidad y preparaba su “Plan de una antropología comparada”, cuyo pilar era una teoría del lenguaje y su relación con el conocimiento. Posiblemente, ese tema lo llevó a entablar conversación con Schiller y, posteriormente, a conocer a Goethe.

Al poco tiempo, Wilhelm recibió la visita de su hermano menor, Alexander, a quien introdujo en su círculo social de Jena. Al conocer al joven científico, Goethe encontró un interlocutor con quien discutir sus investigaciones de geología, botánica, zoología, óptica. Como señala Andrea Wulf, en su libro La invención de la naturaleza. El nuevo mundo de Alexander von Humboldt, Goethe inició una relación muy cercana con los dos hermanos, especialmente con el naturalista, con quien visitaba el jardín botánico, diseñaba experimentos. Inclusive emprendió un viaje de exploración de los Alpes y publicó información sobre la fauna y la flora de la región de Weimar, que resultó en la obra Sobre la ciencia natural en general y especialmente sobre la geología.

Alexander y Goethe dibujaban, observaban y experimentaban. Como el joven Humboldt estaba interesado en los efectos de la electricidad, Goethe lo llevó a ver los cuerpos de una pareja de campesinos calcinados por un rayo. Humboldt seccionó los cuerpos y estudió las consecuencias del impacto eléctrico. Luego, diseñó con Goethe un experimento con una pata de rana para ver si podían moverla con electricidad.

Pusieron la pata sobre una bandeja de cristal y le conectaron cables de diferentes tipos de metales. Intentaron pasar electricidad y mover la pata, pero esta apenas se movía. Cuando Humboldt se acercó para ver si los cables estaban bien conectados, la pata dio un gran salto. Al principio los dos científicos se quedaron sorprendidos, pero luego Humboldt dedujo que la humedad de su aliento sobre los cables había producido la reacción.

Este tipo de actividades estimulaban el pensamiento de Goethe y lo tenían ocupado en la investigación experimental. Aun así, no había dejado el quehacer literario. Escribió el poema “Hermann y Dorotea”, que fue traducido por Wilhelm von Humboldt. Este había estado colaborando también con Schiller en la revisión de algunos de sus poemas.

Nace el Romanticismo

Al grupo de intelectuales que giraba en torno a Schiller, se sumó otra pareja de hermanos, August y Friedrich Schlegel. August trabajaba junto a Schiller en la revista Die Horen. Su hermano, Friedrich, estaba dedicado a la enseñanza y a la investigación. Fundó una revista literaria llamada Athenaeum, que se convirtió en una importante plataforma para la difusión de las ideas románticas en Alemania y una alternativa para salir del influjo de Goethe.

Schlegel fue el primero en usar el término Romanticismo como una corriente literaria y artística que valoraba la emoción, la subjetividad y la imaginación por encima de la razón y la objetividad. Aunque tenía algunas diferencias estéticas con Goethe, colaboró con él en varios proyectos, uno de ellos, la traducción de Shakespeare al alemán.

En Jena, Friedrich Schlegel conoció y se casó con la escritora Dorothea Veit, quien más tarde escribiría bajo el nombre de Dorothea Schlegel y se convertiría en una figura importante en la vida intelectual de la ciudad.

El espíritu romántico se nutrió del pensamiento de estos y otros intelectuales, aunque la edad de oro de la ciudad duró poco, pues Napoleón invadió Alemania y pronto Jena se convirtió en un campo de batalla.

Etiquetas:

Imagen de perfil

Acerca de Verónica Jarrín Machuca

Verónica Jarrín Machuca es catedrática universitaria, periodista y escritora, ha publicado artículos y ensayos en diversas revistas nacionales e internacionales.
SUS ARTÍCULOS