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Inteligencia artificial+algoritmos

por Redacción Mundo Diners

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Fotografía:Shutterstock
Edición 460-Septiembre 2020

Una fórmula ganadora y prometedora en el campo de la composición musical.

La composición, ejecución y grabación musical se impregnaron de tecnologías electrónicas y digitales, y la experimentación ha llegado a un punto en que es común que la inteligencia artificial (AI, por su siglas en inglés) y los algoritmos faciliten la creación musical al desafiar el razonamiento y el aprendizaje humano.

Las plataformas Spotify, Deezer o Amazon Music son ejemplos de cómo la AI se aplica para manejar las colecciones musicales y hacer recomendaciones de acuerdo a la preferencia de los consumidores.

Entre las experimentaciones novedosas figura la youtuber Taryn Southern, quien lanzó en 2017 el disco I am AI, utilizando el programa Amper, una tecnología para crear música generada por computador.

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Taryn Southern aplicó AI en su disco "I am AI".

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Inventar canciones bajo el supuesto de que son interpretadas por famosas bandas de rock no es un problema para otro youtuber, Frank Turkey, quien echó mano de la inteligencia artificial para producir “Smother” (https://youtu.be/GogY7RQFFus), un tema que obviamente no compuso Nirvana (que se desintegró en 1994 tras la muerte de su líder, Kurt Cobain), pero que resultó de mezclar canciones del grupo en un software de modelado.

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“Smother”, un tema simulado de la banda que lideró Kurt Cobain.

El año pasado Yamaha “revivió” al gran pianista canadiense Glenn Gould (1932-1982), lo cual fue posible con un piano reproductor y un software de AI entrenado con más de cien horas de grabaciones del artista. La compañía japonesa aseguró que se trataba de “la primera aplicación a nivel mundial con tecnología deep learning (aprendizaje profundo)”.

Ese proyecto (https://youtu.be/wmn0vKs_2dM), presentado en el Ars Electronica Festival en Austria, combinó la reproducción del estilo interpretativo de Gould con artistas reales (el pianista Francesco Tristano e integrantes de la Bruckner Orchester Linz).

Sin ir muy lejos, la AI es capaz de resolver cómo pudo ser una pieza musical clásica de hace casi dos siglos. Huawei lo demostró con la IA de su smartphone Mate 20 Pro para completar la Sinfonía n.º 8 de Schubert, más conocida como Sinfonía inacabada, pues el compositor solo concluyó en 1822 el primer y segundo movimientos de un total de cuatro (https://consumer.huawei.com).

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Uncanny Valley, ganador del festival AI Song Contest.

Huawei explicó que el Mate 20 Pro analizó los principales elementos musicales de los dos primeros movimientos y generó los segmentos que faltaban, un procedimiento tecnológico rematado con el conocimiento humano, pues el compositor Lucas Cantor perfiló la partitura sinfónica que se presentó en Londres en 2019.

Elvis Presley, Frank Sinatra, Enrique Iglesias o Katy Perry son imitados por la red neuronal Jukebox (algoritmo que produce letras, voces y banda sonora), creada por la empresa de investigación de IA y aprendizaje automático OpenAI.

“Los modelos de generación de contenido a partir de un entrenamiento previo no son en absoluto novedosos, pero la plataforma de OpenAI demuestra hasta dónde se puede llegar con los avances actuales”, comenta el sitio web www.xataka.com.

Para configurar ese modelo se rastrearon 1,2 millones de canciones y aunque el resultado de las voces es un “poco rudimentario”, según los creadores, las imitaciones son aceptables y abarcan diferentes géneros y estilos musicales (https://jukebox.openai.com).

Tecnología y talento humano se unen en AI Song Contest, inspirado en el Festival de Eurovisión y organizado por la emisora holandesa VPRO. En la primera edición (mayo pasado), entre trece equipos de ocho países ganó el competidor australiano Uncanny Valley con la canción “Beautiful the world” (https://youtu.be/sAzULywAHUM), con vocalistas reales que dieron vida a una canción generada por AI.

Al equipo ganador se le ocurrió la idea de utilizar una red neuronal y entrenarla con sonidos de audio de animales australianos como koalas, cucaburras (kookaburras) y demonios de Tasmania.