1. Cuando tenía dieciséis años, recorté un obituario del escritor chileno José Donoso que leí en la prensa y lo colgué en el corcho de mi habitación. Había sacado un par de libros suyos de la biblioteca pública y, aunque no entendí mucho, era mi héroe.
2. En agosto o septiembre de 1965, José Donoso había conocido a Kurt Vonnegut en Iowa, Estados Unidos. Formaban parte del plantel de profesores de los talleres de escritura creativa y el área de inglés. Otros docentes eran Paul Engle, Vance Nye Bourjaily y, más tarde, Richard Yates.
3. Vonnegut no era muy conocido todavía. Llegó a Iowa porque a último minuto el poeta Robert Lowell tuvo que cancelar su contrato. Al comienzo fue un pésimo profesor. Él mismo no había terminado su licenciatura en Antropología (luego de la guerra) y estaba con estudiantes de posgrado que lo consideraban light, flojo. Alguna vez un estudiante comparó algo que había surgido en clase con la obra del poeta inglés Keats. “¿Quién es Keats?”, preguntó el profesor.
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