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Hiroshima y Nagasaki

por Redacción Mundo Diners

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Se les recuerda por el lanzamiento de dos bombas atómicas, pero también tienen otra cara que mostrar: la de hermosos sitios naturales, templos y tradiciones culturales.

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Cúpula de la Bomba Atómica, en Hiroshima.

Hiroshima, en el oeste japonés, está rodeada de montañas, la atraviesan seis ríos, y cuenta con bosques y aguas termales. Según la Oficina de Turismo de Japón, gracias a su entorno natural, es popular para actividades como el senderismo, el ciclismo, los deportes marítimos y el esquí.

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Parque de la Paz en Nagasaki.

Cercano a la urbe se encuentra el santuario flotante de la isla de Itsukushima, en la localidad de Miyajima, que llama la atención por un gran arco de ingreso al templo sintoísta que data del siglo XII. “Es uno de los lugares más fotografiados de Japón”, señala la entidad turística japonesa. Su declaración como Patrimonio Mundial reconoció que “su diseño y composición juegan con el contraste de colores y volúmenes entre el mar y la montaña, ilustrando así perfectamente el concepto japonés de la belleza escénica, que une la hermosura del paisaje natural a la creatividad humana”.

No es muy extenso, pero el jardín de Shukkeien (del período Edo) es admirado por la perfecta sincronía de un lago, islotes y puentes, y por el estado de conservación de sus plantas y flores.

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El parque de la Paz alberga más de 70 monumentos conmemorativos y la cúpula de la Bomba Atómica (Patrimonio Mundial).

En cuanto a la gastronomía son apreciadas las ostras y la versión local con fideos y relleno de cerdo y repollo del popular plato japonés okonomiyaki.

La diversidad cultural y la intensa vida portuaria distinguen a Nagasaki, en el sudoeste de Japón. Fue la única entrada y salida comercial nipona entre los siglos XVII y XIX, de ahí una fuerte influencia china y holandesa que es palpable en costumbres y el ambiente de la ciudad.

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Santuario flotante de Itsukushima.

Además de templos confucianos y un barrio chino, el Festival de Kunchi y el Festival de los Farolillos dan cuenta de la fuerte connotación cultural china, mientras Dejima, un paseo marítimo al que llegaron los primeros comerciantes y misioneros europeos, y el jardín-museo Glover recuerdan la época en que fue “la ventana japonesa a Occidente”.

El parque temático Huis Ten Bosch es singular por extensas y coloridas áreas de flores y más de diez millones de bombillas de su iluminación nocturna.

En el parque de la Paz, que conmemora “los horrores de la guerra” y “transmite un mensaje de esperanza y paz”, el Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki es uno de los sitios más visitados del país asiático.

A quince kilómetros de la costa de Nagasaki, se encuentra la isla Hashima, más conocida como Gunkanjima (isla del acorazado), un antiguo complejo de minas de extracción de carbón que cerró a principios de los años setenta, tras lo cual fue abandonada por sus habitantes.

Hace 75 años

Sadae Kasoaka Testigo del bombardeo de Hiroshima Informes 1

Estados Unidos ha sido el único país en realizar un ataque nuclear. El 6 de agosto lanzó una bomba atómica sobre Hiroshima y tres días después una segunda sobre Nagasaki. Estos hechos llevaron a la rendición de Japón y al fin de la Segunda Guerra Mundial. Según el Comité Internacional de la Cruz Roja, “cerca de 340 000 personas murieron de inmediato y en los cinco años siguientes del bombardeo”.

Fotografías: Shutterstock
Edición 459-Agosto 2020

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