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Hillbilly, una elegía rural

por Micaela Cartwright

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Las personas, igual que las plantas, tenemos raíces que nos sostienen y alimentan. De esto habla Ron Howard en su nueva película Hillbilly, una elegía rural. Una producción que demuestra que, incluso sumidos en las más tumultuosas circunstancias, los seres humanos somos libres de forjar nuestro camino.

Hijo de Bev (Amy Adams), una mujer drogadicta, J. D. Vance (Gabriel Basso) es víctima de maltrato psicológico. Su madre es incapaz de controlar la frustración que le suscita el haber sido la mejor estudiante de su clase en la escuela y haberse quedado estancada en la vida. Chilla, insulta y se pone en riesgo. Salta de una relación de pareja a otra, sometiendo a sus hijos a una doble ausencia: la de un padre y la de una madre que no cumplen su función. Abandonado, aunque pidiendo ayuda a gritos, J. D. Vance no ve otra alternativa que incrustarse en el molde que toda su vida le ha estado preparando su cultura: la droga, la modorra y la resignación.

Luego, tenemos un J. D. Vance que triunfa. ¿Cómo? Gracias a la sabiduría que nos trae el tiempo. Para entender esta historia es importante comprender que los años pueden deshacer lo que la herencia y la cultura muchas veces nos hacen.

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Acerca de Micaela Cartwright

Micaela Cartwright estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y tiene dos maestrías, una en Literatura Hispanoamericana y otra en Gestión Cultural.
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