Skip to main content

Gratitud 101

por Salvador Izquierdo

gratitud 1
Fotograma @El séptimo sello.

Un cruzado juega ajedrez con la muerte sobre una playa rocosa a la que acaban de arribar. Es una de las escenas más famosas del cine y me ayuda a abrir estas cavilaciones en torno a la gratitud y al año que termina. La muerte toma las piezas negras, tiene sentido, su rostro lívido parece salido de un grabado medieval; el caballero se llama Antonius Block, es sueco, parece un monje; la película es El séptimo sello (1957), escrita y dirigida por Ingmar Bergman.

La partida de ajedrez no es sino una estrategia divisada por el pobre Block para ganar tiempo. Acaba de llegar a su patria, Suecia, quién sabe cuántos años después de haberse embarcado en la guerra santa; se lo ve cansado y harto. No tiene idea de que, al prolongar su vida, tiene una nueva aventura, una oportunidad más. Él solo quiere llegar a casa, desea reencontrarse con su esposa, acaso siga viva; en el mundo premoderno nada es lo que parece. El clímax de la película, para mí, no es la intercalada negociación con la muerte ni las escenas relacionadas con la plaga que azota al pueblo escandinavo, escenas de fanatismo religioso y castigo, sino la pequeña reunión sobre la hierba, al anochecer, entre el caballero, su escudero, la acompañante de este y la familia de actores con quienes se han encontrado. Se acaban de conocer. El bebé de los actores es un bombón. La actriz, su madre, ha cosechado fresas salvajes y ha ordeñado leche fresca. Todos toman asiento, bromean, escuchan la música del laúd y a los pajaritos de la tarde, comparten. Block, que sabe que es un hombre muerto, un muerto a pie, su suerte echada para los siglos de los siglos, agradece: “Recordaré esta hora de paz… recordaré nuestras palabras y sostendré este recuerdo entre mis manos… y esto será una señal y una gran satisfacción”.

La gratitud es una de las sensaciones más complejas del mundo, con mucha textura y mucho cuerpo, como dirían un sumiller y otros expertos. A simple vista la entendemos como una reacción: algo favorable ocurre o se recibe algo y se agradece porque llegó a las manos, así uno mismo lo haya solicitado unos segundos antes. En realidad, la gratitud es un sentimiento activo, se la activa; por ejemplo, si se presta verdadera atención a lo que nos rodea. Tanto. Objetos, personas, condiciones. Todos podemos hallar razones para estar agradecidos. Así tengamos mil cosas por hacer, mucho estrés acumulado, relaciones incómodas, deudas, enfermedades; así haya sido un mal año. Si estás leyendo esto, significa que alguna fortuna te acompaña, porque ahorita no tienes que preocuparte por ninguna de esas otras cosas: tienes tiempo para leer, entretenerte, reflexionar también.

Alguien me hablaba mientras yo revisaba el celular. Medio que lo escuché. Gratitud es dejar todo a un lado y prestar atención. Es una forma de gratitud, porque ahora mismo podrías optar por entender que eres parte de algo, que compartes con otros, que estás inmerso en mil y una tramas, algunas sencillas, otras difíciles, otras feas, otras chistosas, pero estás acompañado, conectado con el mundo, que es preferible a no estarlo. Ahorita mismo cae un rayo en un lugar de la Tierra, pero no es el lugar que ocupas, no aún, quedan meses para eso, días, horas, pero aún no llega.

Etiquetas:

Imagen de perfil

Acerca de Salvador Izquierdo

(Londres, 1980). Escritor, co-fundador de Editorial Festina Lente y actualmente Decano de la Escuela de Formación General de la Universidad de las Américas. Su último libro se llama Cómo estás?
SUS ARTÍCULOS