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Grafitis de carretera.

por Paola Ponce

Texto y fotografías Kléver Antonio Bravo

Edición 455 – abril 2020.

En un viaje por rutas ecuatorianas podemos redescubrir el paisaje y la hermosura natural de nuestra tierra, pero hay algo más que nos levanta del asiento y nos aleja del aburrimiento: los grafitis inspirados por los señores del volante. No son las voces de la juventud urbana ni de los sociólogos incomprendidos que dejaron su huella de ironía y protesta en la pared recién pintada, no. Los grafitis de carretera son mensajes nómadas escritos —usualmente— en la parte trasera del bus, camión, taxi o camioneta de alquiler, cuyos temas giran alrededor de la picardía, la devoción católica, la familia, la envidia y el amor a su comarca.

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Empecemos con las picardías: El papi de las nenas, El muñeco, El culpable de tus lágrimas, El pisa pollas, y uno que otro conductor que se considera Casi un misil. Posiblemente estos compañeros del volante sean los galanes de la carretera: Después de mí cualquiera, De mí te olvidarás pero de lo que hicimos jamás, No hay bala que me mate ni mujer que me desbarate, Si te vas me quedan dos más, Solo con verme te derrites, Si el niño es hijo del chofer no paga, Soy como la miel de abeja: la que me prueba no me deja, Full nenas, Sufres cuando me miras y yo tranquilo, Ser tan bello no es pecado, En las curvas me detengo y en los huecos me entretengo…

Con relación a la envidia y al runrún, otros automotores reflejan en sus exteriores lo que sus dueños no pueden decir frontalmente a sus paisanos o compañeros de la cooperativa: Temor solo a Dios, Tu envidia es mi gloria, Dios: cuida de mis amigos porque de mis enemigos me encargo yo, Este bus está protegido de sapos y sufridores como tú, Y ahora qué dirán los sufridores, Otro golpe al envidioso, Si la envidia fuera oro tú serías millonario, Tranquilo sufridor dos más y me voy…

Resulta muy visible la ornamentación que rodea al chofer, algo parecido a los santos y santas de nuestra comunidad católica. Este cuadro le garantiza ocupar toda la vía y tocar la bocina para imponer su presencia, llevando en la retaguardia la figura de la santa más popular del gremio: la Virgen del Cisne, La Churona, sin que por ello falten las oraciones como Dios guía mi camino, Financiado por Dios, Este carro no es mío, Jesús me lo prestó...

En cuanto al amor a su comarca, veamos los tres grafitis que fueron capturados en el lejano terminal terrestre de Quito: El último tiquizambe, Sangre guaneña y Digan lo que digan, Caluma es Caluma.

Cierto es que las rutas ecuatorianas no nos impresionan únicamente por el paisaje, los accidentes, los trancones, las vallas publicitarias, los vendedores, la neblina. También están los mensajes subliminales de los choferes, un arte popular totalmente desconocido y poco gozado.

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