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EDICIÓN 500

Arte

Así mostramos el pasado y reflexionamos el futuro.

Título: Escuela de Bellas Artes. Fotógrafo: Rivadeneira, Carlos. Fecha: 1908. Técnica/soporte: Gelatina/Papel. Dimensiones: 16,75 x 23,72 cm. Colección o titularidad: Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. Repositorio digital: Archivo de Fotografía Patrimonial - INPC

Galería Diners: una vitrina impresa para las artes plásticas

por Milagros Aguirre

Por la revista han pasado dibujantes, pintores, grabadores, escultores, ceramistas, fotógrafos, con sus obras más representativas. Del indigenismo, el costumbrismo, el expresionismo, al arte conceptual, a la crítica social y política, al activismo. Del lienzo, a las instalaciones, y de ellas a la tecnología multimedia.

Las ediciones de Mundo Diners han estado con un pie en las dos últimas décadas del siglo XX y con otro en las dos primeras décadas del XXI. Eso quiere decir que la revista ha sido testigo de muchos cambios —políticos, socioeconómicos, tecnológicos— que se expresan también en el arte.

Las expresiones artísticas, el modo de conocerlas, estudiarlas, exhibirlas o disfrutarlas ha mutado en estos años. El paso de lo analógico a lo digital, el auge de los museos, la profesionalización, el crecimiento de las industrias culturales han significado la transformación del mercado y del consumo cultural.

La revista, nacida en 1980, se planteó tener una vitrina para las artes plásticas del país. Funcionaba, de alguna manera, como una galería en papel donde los artistas exhibían su obra. Si el lector junta sus portadas como piezas de un rompecabezas, se encontrará con gran parte de la historia del arte contemporáneo ecuatoriano y también con algunas de ​las figuras imprescindibles del arte a nivel global, sobre todo, las que marcaron hitos en el siglo XX.

En una de sus primeras ediciones, Diners tuvo en su portada a Eduardo Kingman (1913-1997). Su obra está enmarcada en el costumbrismo y en el realismo social. Mientras que, en uno de sus más recientes números, la revista puso en su portada una fotografía realizada con inteligencia artificial (IA) para estar a tono con los debates más actuales.

Ahora, el arte ecuatoriano es un mosaico diverso, reflejo de una vocación crítica de los artistas que ya es una tradición.

En los cuarenta años que abarca el espacio de esta “Galería”, temas como la represión en los años ochenta, el feriado bancario en los noventa, el cambio de siglo y las expectativas del progresismo o las “revoluciones” del siglo XXI en América Latina, la resistencia, los feminismos, la inclusión, el extractivismo, las reflexiones sobre el cambio climático y la migración han sido objeto de expresiones estéticas y políticas.

Rodolfo Kronfle, crítico e investigador de arte, pone en escena a algunos artistas que han marcado la historia del arte ecuatoriano y que han representado rupturas significativas al menos desde los años cincuenta del siglo pasado.

Menciona a Oswaldo Viteri, en los sesenta, que vincula arte y antropología; George Febres pionero en la visibilización de sexualidades disidentes; Judith Gutiérrez en temas de feminismo y cuerpo; Miguel Varea que irrumpe en temas del arte y la política, y Mauricio Bueno, en lo que tiene que ver con arte en el espacio público. Camilo Egas, Solá Franco, Enrique Tábara, Jaime Andrade, Araceli Gilbert también figuran en la genealogía del arte contemporáneo como piezas fundamentales.

Luego entrarán a escena los Mosqueteros (Ramiro Jácome, José Unda, Nelson Román, Washington Iza), Estuardo Maldonado, Nicolás Svistoonoff, Marcelo Aguirre, Luigi Stornaiolo, Jorge Velarde, Jaime Zapata, Tomás Ochoa, Patricio Palomeque, Manuela Ribadeneira, Larissa Marangoni, Ana Fernández, Paula Barragán, por poner solo algunos nombres en la escena pictórica nacional de fines de siglo XX y de inicios del XXI.

De las galerías a los museos y centros culturales

Los años ochenta en el Ecuador fueron años de bonanza económica y un mayor consumo de arte. Las galerías se convirtieron en protagonistas, lugar de encuentro, tertulia, patrocinio, exhibición, intercambio, diálogo y compra y venta de arte.

Pilar Bustos 1
Pilar Bustos Diners N°49~1986. REVISTA MD

El Quito de los ochenta estaba lleno de ellas: la Galería Artes, La Galería de la Juan Rodríguez, Art-Forum (de LibriMundi), La Manzana Verde, la Siglo XXI, la Pomaire. En Guayaquil la galería DPM, la Madeleine Hollaender, Todo Arte y la de Mirko Novik fueron, en ese momento, las que impulsaron a los artistas emergentes y formaron parte de un circuito nacional y también internacional. Las galerías fueron escenario de apuestas arriesgadas de artistas jóvenes y sus propuestas no siempre “comerciales”.

El auge de las galerías no duró mucho. A fines de los años noventa el mercado del arte se contrajo como consecuencia del feriado bancario (1998) y la dolarización. Las galerías, que vivían del porcentaje de comisión sobre las ventas de las obras de arte, no quedaron al margen de la crisis que afectó a todos los ecuatorianos. A eso se sumó la venta de manera directa y sin intermediarios, en los talleres de los artistas, debido a las urgencias económicas.

Con el tiempo cambiaron las formas expositivas, se ​abrieron otros espacios para el arte contemporáneo en los que no es tan importante la compraventa sino las reflexiones sobre él, la puesta en escena de procesos artísticos, la convocatoria a proyectos, la pedagogía acerca del arte, la construcción de mediaciones culturales, el diálogo y la confrontación de propuestas.

Cafés y bares también se convirtieron en espacios expositivos. Los artistas optaron por vender obras en sus talleres y en casas abiertas. Presentar sus propuestas en centros culturales, museos y en el espacio público. Estas nuevas dinámicas no marcaron el fin de las galerías. Ileana Viteri apostó por abrir la suya a artistas jóvenes, el Pobre Diablo (hoy transformado en una pequeña galería N24) o la galería +Arte, en Quito, tomaron la posta.

En el siglo XXI se encuentran espacios como el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo de Guayaquil (MAAC), el Centro de Arte Contemporáneo (CAC), el Museo Nacional (MuNA), el Centro Cultural Metropolitano y el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, así como la constante interpelación a premios y salones (Premio Mariano Aguilera y Salón de Julio). ​

Arte Actual apareció como otra alternativa ante el cierre de las galerías y en poco tiempo se convirtió en un espacio que conjuga el arte con la academia.

De galeristas, curadores y mediadores

Luigi Stornaiolo Diners N°88~1988
Luigi Stornaiolo Diners N°88~1988. REVISTA MD.

Así como la tradición crítica es antigua en el muestrario del arte contemporáneo ecuatoriano, la investigación artística es más bien reciente. El galerista, que muchas veces escogía obra desde el instinto, el olfato, o posturas más bien empíricas, ha sido reemplazado por el curador con estudios especializados, con formación pedagógica y en historia del arte. Los curadores se han vuelto figuras fundamentales. Además de escoger obra o concebir una exposición en su conjunto, acompañan al artista desde la teoría y la reflexión en todo su proceso.

El guía o promotor de museo ha sido reemplazado por la figura del mediador cultural. Con estos nuevos actores dentro del circuito, la problemática del arte contemporáneo se ha vuelto más compleja y más rica: el artista es convocado no solo a exponer su obra y esperar la venta, sino a exponer conceptualmente su trabajo.

De la pintura al arte conceptual

En 1987 se inauguró la Bienal Internacional de Pintura de Cuenca. Sus fundadores se plantearon hacer de ella un evento de trascendencia internacional y lo lograron: participaron 135 artistas de 21 países y se expusieron 321 obras de arte. El ganador de la primera Bienal fue el argentino Julio Le Parc con una obra titulada “Modulación 892”, enmarcada dentro del arte óptico. Desde ese momento, Cuenca se convirtió en un punto de referencia para la discusión y el encuentro de artistas, curadores, críticos y espectadores.

Miguel Varea Diners N°70~1988
Miguel Varea Diners N°70~1988. REVISTA MD.

Desde entonces se han organizado y celebrado dieciséis ediciones. De Bienal Internacional de Pintura de Cuenca se convirtió en Bienal de Arte Contemporáneo, un espacio de difusión e investigación permanente de las artes visuales. La penúltima edición (2021-2022), dirigida por Katya Cazar, se llamó Bienal del Bioceno, cambiar el verde por el azul. La obra ganadora fue una instalación de videopoema, agua, carbón, luz infrarroja y ultravioleta, titulada “The people that is missing” de Cristina Lucas (España). La obra, según el jurado, “interpela al espectador con algunas de las preguntas más urgentes de nuestro tiempo, desde uno de los lugares que funcionan como termómetro de la crisis climática: el Polo Norte”.

Cristóbal Zapata, escritor y crítico de arte, establece momentos clave en la historia de la Bienal. “Uno sería desde su inauguración en 1987 hasta la octava edición, en 2004, en la que se incorporaron otros lenguajes dentro del repertorio de lo contemporáneo. Otro momento fue el de la Bienal XIII (2017) que integró el espacio público dentro de su agenda expositiva”.

Una mirada al resto del mundo

Mientras en el Ecuador se debatía sobre la pertinencia de abrir la Bienal hacia otras corrientes en los años noventa, las instalaciones protagonizaban la documenta de Kassel (Alemania) y las bienales de São Paulo y Venecia. La primera documenta (que se realiza cada cinco años desde 1955) fue una retrospectiva de obras de los principales movimientos (fauvismo, expresionismo —del grupo Der Blaue Reiter—, cubismo, futurismo), y de artistas como Pablo Picasso, Max Ernst, Hans Arp, Henri Matisse, Vasili Kandinsky, Henry Moore.

La última edición de la documenta (2022) tuvo como protagonista al grupo indonesio Ruangrupa que, bajo el concepto lumbung, se propuso crear una plataforma de arte y cultura interdisciplinaria, cooperativa y global.

Está también la Bienal de São Paulo que, en la edición 35, (septiembre a diciembre 2023), convocó a los artistas a participar de Coreografías de lo imposible, una invitación a la “imaginación radical”.

La Bienal de Venecia, que se desarrolló de mayo a noviembre de 2023, se tituló Extranjeros por todas partes, y tuvo que ver con el mundo y sus múltiples crisis relacionadas con el movimiento de personas rompiendo fronteras.

Arte, tecnología e IA

Algunos episodios en los que jóvenes activistas han lanzado pintura sobre famosas obras de arte, para llamar la atención sobre el cambio climático, ha puesto en evidencia que hay narrativas más complejas sobre el arte contemporáneo. Más allá de los formatos, desde los clásicos hasta las obras que se ven online, el descontento sobre los problemas del mundo actual parece ser el gran motor del que se alimentan las nuevas propuestas estéticas en el Ecuador y el mundo.

El arte inmersivo, las experiencias visuales y sonoras, el eclecticismo y el reconocimiento a artistas de otros tiempos que hoy serían centenarios, pero de otras maneras (hay muestras, por ejemplo, que recrean aromas y sonidos), parecen ser las tendencias. A todo esto se puede sumar la experiencia del arte desde otras plataformas: muestras en redes o recorridos virtuales en los grandes museos instalados luego de la traumática pandemia global.

Las nuevas herramientas, que brinda la IA, están ya puestas al servicio de creadores para narrativas propias de este mundo cambiante, hiperconectado y cada vez con más complejidades.

Antes, los artistas que trabajaban con soportes digitales tenían verdaderas dificultades para comercializar su producto porque no podían firmar y seriar su obra, y era imposible distinguir el original de una copia. Ahora, con la inclusión de un NFT (token no fungible) se puede confirmar la autenticidad, con el añadido de que se registra la historia de compraventas futuras, lo que supone que el artista puede obtener también los derechos de autoría de cada transacción. La casa de subastas Christie’s vendió su primera obra de arte digital vinculada a NFT en 69 millones de dólares, mientras que el ex CEO de T-Mobile, John Legere, pagó 888 888,88 dólares por una obra de arte NFT lanzada por el DJ Steve Aoki.

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Acerca de Milagros Aguirre

Periodista y editora, autora de varios libros sobre la Amazonía. Actualmente, Editora General de Abya Yala y columnista de Mundo Diners y La Barra Espaciadora.
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