
El escritor peruano Mario Montalbetti entiende a la poesía no solo como la posibilidad de experimentar con el lenguaje, sino de investigarlo. En una charla con Mundo Diners reflexionó sobre el rol que tiene este género literario en la actualidad.
Usted ha dicho que la poesía no debe tener etiquetas nacionales, ¿por qué?
Porque más allá del dato administrativo y burocrático de que exista una poesía peruana escrita por peruanos, o una ecuatoriana escrita por ecuatorianos, no veo la utilidad en términos políticos. Es más, ni siquiera en términos de temas o perspectivas se puede hablar de una poesía nacional. Creo que hay algo más amplio y hay límites más interesantes que los puramente políticos o geográficos. Por ejemplo, los límites del lenguaje es lo que nos hace ciudadanos de otra especie, que va más allá de responder a cierto pasaporte.
¿Qué papel está jugando la tradición literaria de cada país en la poesía contemporánea?
Por ejemplo, en Perú, alguien que escriba poesía debe haber leído a (César) Vallejo. Te puedes tirar en contra de él y ser un parricida o eres un seguidor de su obra, pero lo cierto es que nosotros escribimos desde esa tradición que, en castellano, lo involucra. Es como si dijeras que un ecuatoriano hace una poesía paralela a (Alfredo) Gangotena o Julio Pazos o a (Jorge Enrique) Adoum. Más allá de que los leas y puedan gustarte o no, ellos y otros referentes están soplándonos la nuca y están presentes.
En términos del lenguaje como instrumento, y ya desde la especie humana, no se puede escribir sin decir que están presentes Homero, Safo y los demás griegos. No se puede entender a la literatura sin Eurípides, Shakespeare o sin el Quijote. No hablo de que seas un escritor culto por haber leído todo esto, pero lo cierto es que somos parte de una tradición nos guste o no.
Poeta y ensayista, ¿cómo se complementan estos géneros para usted?
Yo no hago literatura. Lo que me interesa es el lenguaje, donde creo que la poesía es lingüística y es una investigación constante. La poesía nos permite entender la experimentación y explorar los límites de la lengua.
¿Por qué se resiste a la novela?
No tengo resistencia… Bueno, sí. No voy a mentir: no me interesa mucho. Confieso que soy un mal lector de novelas. Hay ciertas que he leído y releo, pero porque mi interés no es justamente la literatura, sino el lenguaje y siento que desde la poesía hay un trabajo más interesante.
Mario Montalbetti
- Poeta y lingüista peruano, nacido en Callo en 1953.
- Obtuvo su PhD en Lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
- Ha impartido clases en Cornell, UCLA, la Universidad de Arizona y la Pontificia Universidad Católica del Perú.
- Entre sus libros destacan ‘Perro Negro’ (1978) y ‘Simio meditando’ (2016).
- Es uno de los fundadores de la revista 'Hueso Húmero', una importante publicación de arte y letras en Perú.

¿Con la novela no hay un trabajo del lenguaje?
Es muy distinta la exploración que hace la novela. Creo que lo que podemos llamar los límites de nuestras lenguas son tocados por ciertos pueblos, no por todos, y no tanto así por las novelas. Las novelas están interesadas, entre otras cosas, en contar historias. El poema no cuenta historias. Esto lo he entendido en los últimos años al reconocer que no soy parte de la literatura por vocación. Me gusta pensar que soy parte de la lingüística y de su estudio como tal.
Ha utilizado comparaciones tan inusuales como el diseño de una mesa para descifrar un poema. ¿La metáfora está más presente de lo que se cree en la cotidianidad?
La metáfora está inevitablemente cuando quieres expresar algo y no solamente la necesitamos en la poesía, sino en la vida diaria. El lenguaje de lo físico, de lo religioso, de lo político, en sí, todo tipo de lenguaje necesita de metáforas. Piensa cuando hablas del tráfico como un cuello de botella o hay una marea blanca en un estadio. El lenguaje es una gran metáfora. Necesitas figuras para citar y entender algo.
¿A veces el lenguaje poético no transmite significados complejos?
No creo que el lenguaje poético transmita significados complejos. Debemos pensar en las reacciones primarias de cuando leemos un poema: cuáles son las sensaciones que genera. Estoy pensando más allá del significado o la intención del poeta. Piensa en los haikus japoneses que son totalmente literales y, sin embargo, te mueven. Hay una especie de energía en el poema que llamo sentido de dirección: un sentido de tránsito, de que va hacia un ‘por allá’.
Creo que descubrir un sentido no significa, necesariamente, el sentido de un poema. Es más interesante nuestra sensación y el significado que le damos, que entender lo que me quieren transmitir, porque quizás hasta para el poeta no significan nada. Deberíamos pensar que el gato en la alfombra solo significa que hay un gato en la alfombra y lo importante es el sentido que le das tú.
¿Y cuál es el sentido que usted le da a su poesía?
Eso es algo que el lector debe descubrir. Ahora, si yo me considero lector de mis propios textos, diría que cada vez me interesa el investigar el lenguaje, porque este sentido me da una insaciable curiosidad.
Breve, breve con Mario
¿Blanca Varela o César Vallejo?
Esta pregunta no te la puedo contestar.
¿Y entre Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza?
No me mates. Tampoco puedo contestarlo.
¿El ensayo o la poesía?
Son lo mismo.
¿La última novela que leyó?
Moby Dick.
Deben darle el Premio Nobel a…
Raúl Zurita.
Si no fuese escritor sería…
Músico.
¿Qué libro regalaría Mario Montalbetti?
'El Gilgamesh'.
¿Qué libro quisiera que le regalen?
No más libros, tengo suficientes (risas). Cualquier regalo siempre es apreciado.

