
Con Mugre Rosa, la escritura de Fernanda Trías empezó a ser leída en todo el mundo. Por ese libro ganó, en 2021, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Hace unos meses, la escritora uruguaya pasó por Quito, invitada a la Feria Internacional del Libro y esta es parte de una conversación sobre lo que puede o no cansar de tener una novela exitosa y de la artesanía de la escritura.
¿Para usted, la escritura está más cercana a un trabajo artesanal?
Sí, la escritura es un trabajo de artesanía. Es lindo volver a decir esa palabra cuando estamos en una época en la que está mal visto decirla. Pero es un ejercicio con la palabra, es un trabajo donde cada decisión cuenta, en contraposición a lo que se produce en masa, el producto industrializado, que también hay en la literatura. Hay muchos libros que son productos industriales.
Si la parte artesanal es importante, ¿cómo es el proceso previo, el de la idea de lo que se quiere contar?
Empiezo casi siempre con una idea vaga que para mí funciona como una luz de un faro a través de la niebla. Como una luz lejana y yo sé que voy hacia allá. Pero todavía no sé qué hay en el camino, no sé los detalles.
¿En algún punto esa niebla se levanta?
Esa niebla se va levantando a medida que voy escribiendo, en la medida en que veo más. Con Mugre Rosa me pasó que empecé por un lado y después dije “esto no” y lo descarté todo y empecé de nuevo.
¿Disfruta esa parte del trabajo?
Lo disfruto. Hay una cosa muy emocionante en ese trayecto. Es muy disfrutable ir navegando entre la niebla e ir descubriendo cosas. Por supuesto que genera una gran incertidumbre y creo que solo se puede escribir así. Hay que lograr estar cómodo con la incertidumbre y aprender a soportar el no saber.
¿Qué sucede cuando termina la primera versión?
Cuando termino el borrador inicial y vuelvo al principio, lo que encuentro es que toda la primera parte casi siempre está mucho más esquemática de lo que de lo que obviamente quiero.
¿Y qué se hace en ese momento?
El trabajo se convierte en engordar. Tengo la sensación de estar poniendo capas sobre capas sobre capas.
¿En ese sentido, que es la reescritura?
Cada reescritura es una capa y de esa manera cada vez voy entendiendo más y en la medida que eso sucede todo se complejiza más.
¿Eso incluye escribir más escenas?
Sí. Las escribo y las coloco y luego también hago lo de cambiar de orden las partes, que sí me parece muy importante y que tiene que ver con cómo pensar la estructura, ¿no?
¿Para Fernanda Trías es importante una buena estructura en su obra?
Lo es. Cuando estás narrando una historia, una parte muy importante es la administración de la información, la dosificación de los datos, y en qué orden se la vas a entregar al lector.
Fernanda Trías
- Escritora, traductora y docente (Montevideo, Uruguay, 1976).
- Vive en Bogotá, Colombia, donde es escritora residente del Departamento de Humanidades y Literatura, en la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes.
- Ha publicado las novelas Cuaderno para un solo ojo, La azotea, La ciudad invencible y Mugre rosa, también el libro de cuentos No soñarás flores.
- Es maestra en Escritura Creativa de la Universidad de Nueva York, donde estudió becada. Vivió en Francia algunos años, gracias a la beca de la Unesco-Aschberg.

Mugre Rosa se publicó en octubre de 2020 y se ha dicho mucho sobre esa novela. ¿No se cansa de seguir hablando de ese libro?
Sí me canso de seguir hablando de Mugre Rosa. Pero antes de eso me había cansado de hablar de La azotea -su primera novela, publicada originalmente en 2001-. Son obviamente los dos libros que más he comentado y sí me canso, en general porque las preguntas suelen ir para el mismo lado. Pero cuando logro dar con algo de lo que no había hablado tanto, o que tal vez no había pensado tanto, entonces ahí recupero el entusiasmo.
¿Y cuando se habla de la relación entre la enfermedad en Mugre Rosa y la pandemia?
Me cansa el tema de la pandemia y de cómo pude imaginarme algo que luego iba a pasar. O sea, ciertos asuntos ya fueron muy muy muy muy preguntados, como ese. Pero yo siento que Mugre Rosa tiene muchísimas más cosas.
Mugre Rosa es una novela en la que, en medio de un apocalipsis por una enfermedad, existe una protagonista que debe vivir a pleno las contradicciones que la mueven, en relación con su expareja y con la maternidad… ¿Por qué enfocarse en la contradicción dentro de la escritura?
Es lo que a mí me interesa de la protagonista en Mugre rosa. Bueno, además de que está todo el tema de la paradoja (¿viste que siempre retoma y habla de las paradojas?), hay un montón de contradicciones que ella identifica en sí misma. Además, ella se piensa desde esas contradicciones.
Ella es muy dura sobre sus vínculos afectivos con Max, con su madre y muy crítica con ella misma…
Ella se contradice todo el tiempo cuando piensa en Max, desde el inicio como por lo que dice al final y por cómo termina actuando. Y con la madre es igual.
¿Qué pasaría si fuéramos, por fuera de la escritura, tan duros con nosotros mismos como lo es la protagonista de Mugre Rosa?
Creo que si nos analizamos con una radiografía muy aguda nadie sale ileso de ese análisis y todos terminamos siendo personajes que tenemos incongruencias que nos pueden convertir en personas dignas de ser criticables. Porque no podemos ser intachables, en el sentido de que vos digas yo pienso así y actúo siempre en consecuencia.

