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Emiliano Monge: “En América Latina la política y la literatura están hechas con el cuerpo”

por Gabriel Flores Flores

Emiliano Monge
Emiliano Monge fue uno de los escritores extranjeros invitados a la última edición de la FIL de Quito 2024. Foto: EFE

La frase es del escritor mexicano Emiliano Monge y la lanzó en la charla que tuvo con Mundo Diners, en su visita a la Feria Internacional del Libro de Quito. Lo que viene son sus reflexiones sobre Letras Americanas, el newsletter que escribe en el diario El País, de España. 

La estadounidense Lorrie Moore dice que un autor de ficción que escribe reseñas cumple una tarea esencial para los lectores. Para usted, ¿cómo ha sido este ejercicio de escribir sobre el trabajo de otros? 

Letras Americanas empezó como un escape a mis columnas sobre política. Siempre parto de la idea de que no estoy escribiendo reseñas, porque no soy un crítico sino un escritor y, por tanto, la manera en la que me acerco a los libros es distinta. Me propuse hablar de libros que me interesan. Libros que a lo mejor no iban a ser visibilizados por las librerías y que dialoguen o que aporten algo a lo que está pasando en nuestras literaturas. 

Por otra parte, Lorrie Moore es una de mis escritoras favoritas. La leo y la releo. Para mí, es la mejor cuentista norteamericana viva. Me parece genial no solo como narradora, sino como articulista. La editorial Eterna Cadencia publicó ‘A ver qué se puede hacer’, un libro de ensayos, reseñas y crónicas que recomiendo leerlo. 

¿Cómo ha sido la recepción que ha tenido por parte de los escritores? 

Como escribo de libros que me gustan, por lo general hablo bien de ellos. Al buen entendedor, pocas palabras. Como dijo Juan Gabriel: “lo que se ve no se pregunta”. Las quejas han venido de quienes no he escrito. Lo que sí han generado mis textos de Letras Americanas son algunas polémicas y eso me parece interesante y enriquecedor. Recuerdo que una vez hablé del estado actual de la ciencia ficción en América Latina y eso generó debate.

¿Y cuál es el estado actual de la ciencia ficción en América Latina? 

La ciencia ficción es uno de los géneros injustamente más maltratados por la industria, porque tiene muchos más lectores de los que creen los editores. Muchos escritores, idiota e imbécilmente lo ven como algo menor. Creo que tiene que ver mucho con el lugar desde el que se está escribiendo. En Argentina no pasa esto, porque el 'santo patrono' escribió cosas de ciencia ficción y ahí la gente está acostumbrada a que eso sea literatura de alta calidad. Hay países que no han tenido una tradición tan potente, pero hay cosas que se están gestando que son muy chingonas. Entre lo último que he leído está ‘La infancia del mundo’, de Michel Nieva, y ‘Los cuerpos del verano’, de Martín Felipe Castagnet. 

¿Qué diferencias ha encontrado en el momento de escribir sobre la obra de un escritor vivo y uno muerto? ¿Qué se le da con más facilidad? 

Creo que son cosas muy distintas, aunque no deberían serlo pero estamos llenos de preconcepciones y de prejuicios. Cuando escribes sobre un escritor muerto, no solo estás dialogando con la obra de ese escritor sino con lo que ya se ha escrito sobre él y eso genera ecos e ideas. Cuando hablas sobre alguien que está escribiendo en la actualidad dialogas de un modo distinto; y hay menos pisos en ese diálogo. 

Emiliano Monge

En la literatura de Emiliano Monge (Ciudad de México, 1978) hay ciertas constantes, obsesiones diría él: la violencia en todas sus formas, la memoria en todas sus formas, el olvido en todas sus formas, la soledad en todas sus formas y la locura en todas sus formas. Están presentes en ‘Arrasar esa sombra’, el libro de relatos que publicó en 2008, y aparecen en ‘Justo antes del final’, la novela que publicó en 2022, con Random House. 

Estos temas también asoman en ‘La superficie más honda’ ‘El cielo árido’, ‘No contar todo’ ‘Tejer la oscuridad’ y ‘Las tierras arrasadas’. En esta novela cuenta la historia de amor entre dos traficantes de personas que se encuentran en la frontera entre México y Estados Unidos. Gracias a este libro, Monge -que también escribe sobre libros para El País de España-, fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska. 

En Letras Americanas ha escrito mucho sobre autores latinoamericanos jóvenes. ¿Hay intereses narrativos compartidos entre las nuevas generaciones? 

Hay muchísimos intereses y temas compartidos entre la nueva generación de autores. Está la lengua; pero también están las realidades, todas con sus matices. La vida en Quito es mucho más parecida a la vida en Bogotá y en Ciudad de México, que a la vida en un pueblo a 100 kilómetros de Quito o a 100 kilómetros de Ciudad de México. Creo que por fin podemos hablar de una literatura realmente latinoamericana. 

¿Por qué por fin?

Porque la globalización ha permitido que podamos leernos y encontrar coincidencias entre un escritor colombiano, chileno, mexicano o peruano, cuando antes esas coincidencias solo se buscaban entre autores de un mismo país. Por ejemplo, hay una escritura del narcotráfico que tuvo su momento en Colombia y en México y, ahora va a empezar a tenerlo en Paraguay o en Ecuador, porque tiene que ver con las realidades que viven. 

¿Qué es lo que más le llama la atención de los nuevos autores latinoamericanos?

A mí me llama la atención cuando la literatura tiene una búsqueda formal. Más allá del tema me interesan el escritor o la escritora que están comprometidos con generar una nueva forma de relacionarse con la palabra; y eso es algo que está sucediendo en muchos lugares. Pienso en Daniela Catrileo en Chile, Gabriela Cabezón Cámara en Argentina, Fernanda Melchor en México, Fernanda Trías en Colombia, pero también en Juan Cárdenas, en Giuseppe Caputo, en Diego Zúñiga. Son escritores muy distintos entre sí pero comprometidos con la búsqueda de la forma y de la construcción del lenguaje. 

Uno de los últimos textos que escribió para Letras Americanas está dedicado a los libros de las ecuatorianas Mónica Ojeda y Yuliana Ortiz. Para usted, ¿en dónde radica la fuerza narrativa de estas autoras? 

En ambos casos, en el compromiso con el lenguaje, con la brutalidad con la que es tratado. En estos libros hay una carnosidad, animalidad y corporeidad que estremece. También hay una tensión entre la música y la literatura. Son libros que se leen y que se escuchan. Tienen una oralidad y un ritmo muy potentes y eso me gusta mucho. 

Son libros que están escritos con el cuerpo y esto no solo está presente en las tramas sino en las historias. Invitan a tener una lectura muy corporal y física, que empuja a sentir gozo, pero también incomodidad. Hay momentos muy incómodos y jodidos. Hace tiempo en América Latina aprendimos que la política, el arte y la literatura están hechos con el cuerpo. Hay un arte, una política y una literatura del cuerpo. Está presente como tema pero también como forma  y lugar de enunciación y eso me parece muy importante. 

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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