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Mundo Diners al día

Dolores Reyes: “escribir es meterse en el cuerpo de otro”

por Damián De La Torre Ayora

Dolores Reyes
Dolores Reyes en el Mercado de Cuenca, en su paso por la FIL.

Dolores Reyes es una autora aclamada por la crítica y un fenómeno en lectoría gracias a la publicación de ‘Cometierra’ y ‘Miseria’. En estos libros aparecen voces en contra de la violencia de género.

Lector, ¿alguna vez comió tierra? Recuerda su amargura. Pues ese sabor y textura están presentes en cada página de ‘Cometierra’ y ‘Miseria’. La escritora argentina Dolores Reyes crea estas historias, en las cuales da voz a quienes se acalla.

Cometierra es una niña-adolescente que se transforma en una médium. Una vez que come un puñado de tierra, da voz a quienes la pisaron: mujeres violentadas y desaparecidas. Así, hace de oráculo para contar las atrocidades que vivieron.

Con esta historia, donde el horror está más cerca de lo que creemos, Reyes, madre de siete hijos, se ha convertido en una de las autoras más leídas de la actualidad. En su paso por la FIL de Cuenca, conversó sobre literatura, militancia, feminismo y maternidad.

¿La literatura es una forma efectiva para representar el miedo?

Absolutamente. Los miedos hablan de nosotros, de la historia de un país, de nuestras problemáticas humanas. La literatura aporta muchísimo para hablar de lo que no ha sido solucionado ni cerrado. Del miedo nace la incomodidad y escribir, pienso, permite canalizarla.

¿Cómo nació ‘Cometierra’?

Empecé a escribir, luego de tenerla en mi cabeza, como hace unos diez años. En todo ese tiempo se fueron colando los temas de violencia de género y el feminismo. Ese personaje nació y mientras crecía, inevitablemente, no podía dejar de toparse con los hechos que suceden todos los días.

Dolores Reyes nació en la dictadura. ¿Cuánto influyó aquello?

Mientras crecía, veía organizaciones que exigían justicia por lo que vivimos en la dictadura de Videla. Madres buscando a sus hijas e hijos hasta aruñando la tierra, con el latido vital no en su corazón, sino en sus manos. Con esas imágenes resulta imposible no trabajarlas en la ficción.

¿Cómo decide cuándo develar los detalles de lo siniestro?

La administración de la información es fundamental. Tiene que haber un misterio. Uno tiene que mantener el secreto y develarlo en partes, porque cuando algo se devela, se pierde el encanto. La idea es que el misterio esté vivo y mantenga no solo una tensión en el libro, sino en quien lee. Y, cuando rompes un secreto, te toca meter otro.

¿La literatura debe ser militante?

Sí, pero es difícil y peligroso. No me gustan los libros ‘bajalíneas’ que aparecen para ilustrar una militancia. Pienso que en la ficción hay un propósito más genuino. Mira, Cometierra termina resolviendo casos de ausencia de niños y de mujeres, y lo hace con poquitos recursos. Nuestros políticos, con todo el poder que tienen, niegan a los desaparecidos y no hacen nada por las mujeres. Desde la ficción pude ser militante, mostrando que todo responde a un sentido de voluntad, y lo hago no desde mi feminismo, sino desde un personaje.

Su trayectoria

  • Escritora y docente argentina (Buenos Aires, 1978).
  • Ha publicado ‘Cometierra’ (2019) y ‘Miseria’ (2023), continuación de su primera novela.
  • Ha sido traducida al inglés, italiano, francés, sueco y polaco.
  • Finalista de los premios Novela Fundación Medifé-Filba, Memorial Silverio Cañada, Mario Vargas Llosa y Sara Gallardo.
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¿La casa no es lugar seguro?

Se trata de poner en crisis esos mitos. Para muchas mujeres, la casa no es un lugar seguro. De puertas para adentro, a muchas no solo se las violenta, sino que se las silencia. Si revisas las cifras y casos, te das cuenta de que es el principal lugar de violencia.

La escritora Alicia Yánez contaba que debía esconderse en el armario para poder escribir. ¿Cómo lo haces con siete hijos?

Las mujeres, aparentemente, tenemos como doscientas tareas urgentes que no podemos posponer. Creo que hay que encerrarse física y simbólicamente y ponerse a escribir. Si tú atiendes a todo, no escribes un carajo. Estoy muy acompañada por mis hijos y ellos han sabido apoyarme. Les gusta leerme, sobre todo los cuentos que aún no están publicados. 

¿Cómo lidias con la fama?

Me resisto a la fama. Los viajes, las ferias, conocer gente maravillosa y visitar lugares a los que nunca habría ido son parte de un cambio de vida. Pero, en lo esencial, mi vida no cambia: sigo siendo una mamá que saca todo el tiempo que puede para escribir. Además, como que mi literatura es muy barrial y se debe a mi cotidianidad. Trato de no cambiar eso hasta para no perder mi mirada.

Metafóricamente, ¿escribir es comer tierra?

Sí. Nunca lo había pensado. Me gusta lo que planteas… Sí. Escribir es meterse en la experiencia y el cuerpo de otro para poder contarlo. Sabes, es una linda metáfora y es la primera vez que me la plantean.

¿Hay algo de horror en la maternidad?

(Risas). Tiene su horror. Fui madre joven y cuando mis hijos eran chiquitos era tan difícil. La maternidad no es color de rosa. No duermes y vives agotada. Por eso, empecé a escribir cuando ya eran más grandes. Tenía que criarlos. Creo que sobre la maternidad no se dicen muchas cosas. Pero, debo decirte, que hay un lado del amor y de los lazos afectivos que equilibran a ese horror.

¿Hay algo de horroroso en escribir?

Todo el tiempo, porque tú no solo lo haces cuando estás frente al computador o sobre un bloque de hojas. Yo escribo mientras transito, en medio de todas esas violencias que miras cada día. Todo se va procesando, y eso es horroroso.

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Acerca de Damián De La Torre Ayora

Estudió Ciencias de la Educación, Lengua y Literatura y Comunicación Social. Fue editor y jefe de información de Diario La Hora y condujo el programa radial In-Cultos. Ganador del Eugenio Espejo UNP y Artes Vivas de Loja.
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