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Mundo Diners al día

Bonil se suelta el corsé político y apuesta por el arte y lo cotidiano

por Gabriel Flores Flores

Bonil
Bonil es uno de los caricaturistas ecuatorianos más reconocidos en Latinoamérica. Foto: David Landeta.

Su nombre de pila es Xavier Bonilla pero lo conocen como Bonil. Durante años, ha seguido el pulso de la política ecuatoriana y mundial con sus caricaturas. Pero su humor gráfico tiene además otras facetas, y de ellas habla en esta charla. 

Regresa a Mundo Diners con tres viñetas en las que reflexiona sobre el lugar que otorgamos a las redes sociales en nuestras vidas. ¿Cómo ha sido su vínculo con Facebook, Instagram y X?

Ha sido un vínculo como el de todos: neurótico y ansioso. Con cierta dependencia y, al mismo tiempo, con una conciencia de esa sumisión. Para mí, como para muchas personas, son un vicio que ahora trato de tener sobre el velador. Por otro lado, estar pendiente de estas redes nos ha permitido enterarnos de las conversaciones del día a día. 

¿A qué red social se volcó más su vicio? 

Creo que he mantenido una 'relación poligámica'. Las he atendido a las tres de igual manera y con un cariño similar. Instagram, a pesar de que no la entiendo, me encanta, porque es muy colorida. Facebook es como una vieja compañera. X, sin duda, es la más conflictiva, la que me hace fruncir el ceño.

Y con TikTok, ¿cómo le va? 

Para mí es demasiado joven, entonces le soy indiferente; sin embargo, me abrí una cuenta. 

¿Esto de las redes sociales es un tema generacional?

El tema generacional pesa hasta en la próstata. Todo siempre gravita alrededor de la edad y del tiempo. Para mí, cada red social es un ambiente, una fiesta en la que cada uno se divierte de distinto modo. Yo no me hago problema, más bien trato de entender cuál es mi espacio, porque no voy a ponerme a mover el trasero, que no tengo, en el lugar equivocado. 

Y el humor... ¿también es generacional?

Claro que sí, porque las preocupaciones de la vida también dependen de la edad; y en cada etapa las personas tienen distintas visiones políticas e ideológicas. El problema es que ahora la sociedad está tan dividida, que por una caricatura sobre la incomprensión entre la pareja a uno lo pueden tildar de machista o de misógino, sin ningún fundamento. 

¿Cómo era el humor gráfico en sus años de infancia? 

En las últimas décadas ha cambiado mucho la iconografía. Era muy popular el chiste de náufragos o el del marido que llegaba a casa y descubría a su mujer traicionándolo y ella en bikini. Hasta hace no mucho, yo dibujaba teléfonos con rosca, pero todo cambia. En los últimos años, el humor gráfico y visual ha explotado con los memes, que son primos de la caricatura. Los memes han permitido que algunos sorteen la dificultad de dibujar. Ahora hay una, entre comillas, democratización de la palabra y del humor.

¿Ha caído en la tentación de hacer memes?

Hace diez años me lincharon por un meme. Usé fotos de Agustín Delgado y las acompañé con un texto que tenía una intención humorística y satírica. Pero por ese meme me acusaron de racismo.

Lo de la pareja se volvió tan popular que publicó el libro ‘Fue tu culpa’.

Bueno, no fue mi culpa, pero se llama así. Ahí hay dibujos desde el año 1987. En esa época dibujaba mujeres empoderadas. Mujeres que trabajaban y reclamaban el derecho a su mundo afectivo. Ellas eran las infieles, pero tenían sus razones para hacerlo.

Ha dicho que el humor es un visor con el que se pueden ver distintos paisajes. ¿Hay temas tabú para Bonil dentro de la caricatura?

Para mí, no. La diferencia está en cómo abordar un tema. Pongo un ejemplo. Cuando estaba en debate el matrimonio igualitario, me acuerdo que había tal beligerancia de quienes se oponían, que me pasmó la violencia con la que aquellos defensores del amor, de la pareja y de la familia trataban a otras personas que querían vivir su amor. Así que grafiqué una familia en la que hasta un perro le ladraba a una pareja que caminaba por el parque. Siempre vas encontrar gente que interpreta lo que le place. Para mí, vencer el miedo a cómo lo interpreten es importante. 

¿Cuáles son los temas tabú en la sociedad ecuatoriana?

El aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la religión, el Papa y hasta el fútbol. Cuando Maradona murió hice un dibujo amoroso y condescendiente, porque veías a Dios abrazando a Diego, que miraba un promontorio que estaba en las nubes y le decía: ¡no, Diego; son nubes! En el pie puse: "conversación entre dioses". Era sugestivo, pero recogía ambos lados de su vida: las drogas, que lo acabaron, y el dios que fue para el fútbol. 

¿Es difícil trazar esa línea entre lo sugestivo y lo repelente?

Esa línea no la trazo en la caricatura sino en mi vida. Cuando eres una persona que no ofende o que has aprendido a canalizar tu agresividad o tus molestias, entiendes claramente dónde está esa línea en cualquier campo en el que te encuentres. El humor sale según la persona. A los resentidos seguro les sale una caricatura resentida, y a los amargados y peleados con el mundo les va a salir algo con ese tono. 

Y a usted, ¿cómo le salen las caricaturas? 

Chuecas. La verdad por el oficio del periodismo, donde hay noticias distintas todos los días, no he logrado que siempre mis ilustraciones sean tan humorísticas. Para mí, el reto siempre ha sido generar una sonrisa. Luego de tantos años, considero un premio que una caricatura mía haga sonreír a alguien y no me digan que me falta profundidad política.

Imagino que los temas que le interesan ahora no son los mismos de hace 30 o 40 años. 

Me he enfocado mucho en los temas políticos; pero con el tiempo, como que se me ha hecho callo. Cuando he querido hacer caricaturas sobre otros temas y las he publicado en el periódico muchos lectores no lo han entendido. Y eso es una cárcel, una prisión, un corsé del cual quiero salir. 

¿Cuál ha sido la estrategia para salirse de ese corsé? 

Hubo tres revistas en las que pude hacer humor fuera de la política, ‘Rocinante’, ‘Nuestro Mundo’ y ‘Vamos’. Esa es la propuesta con la que regreso a ‘Mundo Diners’. Tratar temas de la vida cotidiana y que tengan un filón más artístico. 

Ha dicho que el humor es una manera de evitar la agresión. ¿También es una vía para ser más empático?

No sé si la empatía sea un deber o un mandato en el humor.  De lo que sí estoy seguro es que el humor te permite alejarte del dolor. Woody Allen decía que el humor es tragedia más tiempo. Cuando el dolor al fin pasa puedes reírte.

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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