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Mundo Diners al día

‘La república análoga’: ese pequeño país que todos soñaron alguna vez

por Gabriel Flores Flores

Analoga
Cristina Marchán (arriba), Diego Paredes, Manuela Romoleroux y Gerson Guerra, en una escena de 'La república análoga'.

Los integrantes del grupo Malayerba se juntaron de nuevo para montar uno de los clásicos del teatro ecuatoriano, ‘La república análoga’.

En escena hay ocho hombres y mujeres que sueñan con fundar un nuevo país, pero si mira con atención, quizás solo vea a un grupo de niños que juegan a construir un lugar donde nunca más vuelvan a sentir miedo. 

‘La república análoga’ 

Torres es un soñador. Su quimera es tan grande que no cabe en ninguna parte. Sueña con crear una república análoga, léase: semejante, similar, parecida o equivalente a las que ya existen, pero totalmente nueva. Un país sin los problemas que padecen todos. Sabe que para levantar esta empresa necesita ayuda, en lenguaje fundacional: próceres; así que no se le ocurre nada mejor que lanzar un anuncio en Internet. 

Contra todo pronóstico aparece gente que responde a ese anuncio y llega hasta la casa donde Torres vive con su madre. Los primeros son Beatriz, una mujer con aires de poeta, y Omar, un sastre que no habla ni para decir esta boca es mía. A ellos se suman Carpio, un médico cirujano, enano y extremadamente violento; Chester, un intelectual de boina y bufanda; y la doctora Morales, con su pupilo Renzo. 

Enseguida, este puñado de aspirantes a ‘próceres’ de la patria se da cuenta que fundar una república análoga no es ningún juego de niños -aunque muchas veces se comporten como unos-, y que quizás para que en esta nueva nación las cosas funcionen distinto no alcancen solamente las buenas intenciones. Entonces pasa lo que ha pasado siempre que algún soñador quiere comenzar todo de nuevo, reina el caos.

A través de las voces de estos personajes, que se mueven entre el drama, el absurdo y la comedia, saltan críticas sobre la violencia, la que impusieron las dictaduras latinoamericanas del siglo XX y la que se ejerce ahora desde los narcoestados, pero también sobre esas violencias domésticas, que padecen en su mayoría las mujeres. 

De esta última crítica no se salva nadie. Ni Sócrates, ni Marx, menos Torres y sus nuevos amigos. Su mamá es la encargada de recordarles que mientras ellos se reúnen para planear la creación de su país utópico, ella prepara té y cocina. En esta obra, de alguna forma, todos se sienten marginados y disconformes con la realidad. En el fondo, todos también sueñan que en su república análoga la vida sea un poco más amable.  

'La república análoga'

  • Dramaturgia y dirección: Arístides Vargas.
  • Dirección actoral: Charo Francés.
  • Escenografía y vestuario: José Rosales.
  • Elenco: Cristina Marchán, Daysi Sánchez , Manuela Romoleroux, Javiera Guerra, Diego Andrés Paredes, Javier Arcentales , Joselino Suntaxi, Gerson Guerra y Vinicio Romero.
  • Funciones: 9 y 10 de marzo.
  • Lugar: Teatro Malayerba (Sodiro y 6 de Diciembre).

Nuevo montaje 

La obra fue escrita por Arístides Vargas. El montaje original se remonta a finales de la primera década del siglo XXI, años en los que las celebraciones de los bicentenarios de independencia de los países latinoamericanos se sucedían uno tras otro. Contó con actores y actrices de grupos argentinos, de La Trinchera de Manta y del Malayerba. 

En ese contexto, Vargas escribió una obra alejada de los discursos oficiales. Por eso en esta república análoga los personajes son todo menos héroes. Más bien son hombres y mujeres que terminan cometiendo los mismos errores de siempre: les gana las ansias de poder, la ambición desmedida y la corrupción. Lo que evita que se convierta en una tragedia es que al final gana la idea de que vivir mejor en una sociedad sí es posible. 

Para el nuevo montaje Vargas, que ahora vive en Argentina, trabajó con el elenco actual del Malayerba, entre ellos Cristina Marchán. Esta actriz cuenta que para el grupo era importante remontar la obra por la escalada de violencia que se vive en el país. “Los personajes tienen la necesidad de crear un espacio distinto, en el que no se repitan las mismas prácticas violentas que han estado presentes en todos los proyectos políticos de la historia”.  

Con este nuevo montaje de ‘La república análoga’, Malayerba no solo vuelve a interpelar la realidad del país, por medio de la ficción, sino que demuestra que el trabajo colectivo en las artes escénicas todavía es posible. Como dice Marchán salir de la individualidad, juntarse con otros y pensar y trabajar colectivamente es otra forma de soñar.

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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