'La Novicia Rebelde' sigue vigente 60 años después de su estreno. Con un elenco diverso que une niños y adultos y una puesta en escena al estilo Broadway, la obra montada por el grupo Forzavú revive la historia de María Reiner y el capitán Von Trapp. La obra nos recuerda que la música y el arte pueden ser un acto de resistencia y esperanza en tiempos difíciles.
Tras cada ensayo, cuando las notas musicales cesan y los cuerpos entran en pausa, el elenco de ‘La Novicia Rebelde’ se reúne en círculo. Respiran, se miran y repiten en voz alta el mantra: ‘Creer es crear’. Lo dicen como una plegaria, una forma de invocar la energía que se necesita para levantar una obra que, más allá del espectáculo, se ha convertido en una declaración de principios.
“La palabra ‘creo’ es homófona -dice Gabriel Morán Gortaire, director de Forzavú-. Me parece espectacular que pueda significar dos cosas tan ligadas a la vez, porque para crear hay que creer”. Ese es el lema que les permite trabajar cada día. Les funciona como brújula para un proyecto que, desde 2015, ha hecho de la música y el teatro un territorio de comunidad.
Como resultado de ese tiempo llega una nueva temporada de ‘La Novicia Rebelde’. Esta obra vuelve al escenario del Teatro San Gabriel, en Quito, después de su estreno en 2024. Son cincuenta personas las que sostienen este engranaje emocional: 21 artistas en escena, entre ellos niños de siete años y adultos de más de cuarenta; además de técnicos y productores que dan vida a uno de los musicales más entrañables del siglo XX.
Para el director, el montaje es el resultado de “diez años con diez meses”: una década de experiencia más el último tiempo de ensayos intensos. “Cito siempre al gran violinista Gerardo Silveti, que decía que una obra cuesta tres meses de montaje y cuarenta años de trabajo previo. Esa es la medida real del arte. No se puede dejar de lado la experiencia”.

'La Novicia Rebelde'
- La adaptación ecuatoriana se presenta del 10 al 19 de octubre en el Teatro San Gabriel, en Quito. Las entradas están entre $15 y $30.
- La película se estrenó en 1965, dirigida por Robert Wise. Obtuvo cinco premios Óscar. Antes triunfó en Broadway en 1959.
- Julie Andrews es recordada por su papel de María. Curiosamente no era la primera opción, pues se pensaba en Grace Kelly.
- La casa Von Trapp real se encuentra en Salzburgo (Austria). La familia existió realmente. Huyó atravesando los Alpes tras la invasión nazi.
- María era realmente una novicia y sus memorias dan vida al libro que ha llevado la historia a las tablas y pantalla.
'La Novicia Rebelde'
Ambientada en la Austria de los años cuarenta, ‘La Novicia Rebelde’ narra la historia de María Reiner, una joven novicia que transforma con amor y música la vida del capitán Von Trapp y de sus siete hijos, mientras el mundo alrededor se hunde en la guerra y el totalitarismo.
En su versión para el público ecuatoriano, Forzavú respeta la esencia de la película inmortalizada por Julie Andrews. Y, si bien la obra aborda el nazismo, permite una lectura para dialogar con los conflictos actuales y con la necesidad de encontrar luz en medio de la oscuridad.
“Está latente un genocidio, el nazi -explica Morán-. Hoy, ochenta años después, seguimos viendo otros genocidios, como lo que ocurre en Gaza. Los tiempos son cíclicos, lastimosamente hay cosas que no cambian. Lo que esperamos es que la música, el arte y el teatro logren reflexionar y concienciar sobre las cosas que suceden en la actualidad”.
En esa mirada se condensa el espíritu de la puesta en escena: el arte no como evasión, sino como espejo. ‘La Novicia Rebelde’ es, de alguna manera, una metáfora del presente -de los hogares fracturados, de las familias que aprenden a cantar entre el miedo y la incertidumbre-. En esa lectura, el musical se vuelve una invitación a “creer en la ternura como forma de resistencia”.

Una familia de artistas
Forzavú nació hace diez años como un pequeño coro de 14 amigos que se reunían por placer. Hoy, bajo la dirección de Gabriel Morán Gortaire y Mónica Pallares, es una comunidad artística que supera las 800 personas, desde niños de cuatro años hasta adultos de ochenta y piquito.
“Tenemos un sistema coral muy diverso -cuenta el director-. Trabajar con diferentes edades es un reto, pero también una riqueza. A los más pequeños los acompañan sus padres, y a los mayores hay que cuidarles las emociones”. Cada grupo tiene sus tiempos, sus aprendizajes, pero la disciplina es el secreto.
Esa diversidad se siente en escena. El musical reúne generaciones, timbres y energías distintas que, al fundirse, crean algo más que una obra: una familia. Para Morán Gortaire, esa mezcla de edades y experiencias es lo que le da al montaje su autenticidad. “El cine no es en vivo. Aquí está la delicia: ver la música encarnada, sentirla, compartirla. Eso tiene un costo enorme, no solo económico, sino emocional. Pero vale cada segundo”.
Con Isabel María Pallares en el papel de María Reiner y Mike López como el capitán Von Trapp, la producción cuenta además con la dirección artística de Gabriela Andrade, quien ha diseñado una puesta al estilo Broadway: escenografía cuidada, coreografías precisas y un riguroso despliegue técnico.

Música y esperanza
Detrás del brillo y la precisión técnica, ‘La Novicia Rebelde’ conserva su corazón original: una historia sobre la fe en el arte, sobre la capacidad de cantar incluso cuando todo parece perdido. Esa es la esencia que Forzavú busca transmitir al público.
“Venimos de familias de músicos y artistas -dice Morán Gortaire-, y esta obra nos ha marcado desde siempre. Julie Andrews es una diosa, su interpretación nos inspira”. Ese sentimiento es el que buscan que se reproduzca en el público, “que la música puede curar, unir y hasta salvar”.
La propuesta no solo apunta a la nostalgia. Es un recordatorio de que el arte sigue siendo un refugio cuando la realidad duele, y que la esperanza, aunque frágil, puede volverse una melodía compartida.
Cuando el telón caiga y se apaguen las luces del Teatro San Gabriel, quedará flotando en el aire ese mantra que acompaña a la compañía desde el primer día: ‘Creer y crear’. Una declaración sencilla que resume la filosofía de Forzavú y el espíritu eterno de ‘La Novicia Rebelde’: seguir cantando, incluso cuando el mundo parece quedarse sin voz.

