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Mundo Diners al día

‘Marea’, un mundo donde todos estamos conectados

por Gabriel Flores Flores

Marea
Marea es una obra de teatro físico protagonizada por 50 personas con discapacidad intelectual.

En ‘Marea’ hay 50 personas en escena con discapacidad intelectual. Actores amateurs que hace rato perdieron el miedo escénico y los encargados de sumergir al público en una historia donde el mar y sus misterios son los protagonistas. 

‘Marea’ tiene tres mundos que se relacionan entre sí. El de tierra firme se llama Puerto Caracola, el de los marineros, Altamar y el de los animales y sus misterios, Fondo del Mar. Jésyca Gutiérrez Tapia, la directora de la obra, habla sobre estos mundos y reflexiona sobre el papel de las artes escénicas en la vida de las personas con síndrome de Down.

'Marea'

La Fundación El Triángulo presenta la obra 'Marea' el 21 de marzo, en el Teatro San Gabriel (América y Rumipamba), a propósito del Día Internacional del síndrome de Down. La función comenzará a las 19:30.

marea

¿Cómo nace la idea de montar 'Marea'?

La Fundación El Triángulo trabaja con experiencias en artes escénicas desde hace 20 años. Actualmente hay un programa con personas cuya edad va de los 3 a los 40 años. En una de las clases del año pasado salió la idea de experimentar el teatro físico con escenas de ‘Moby Dick’. Tuvimos un primer intento de obra que se llamó ‘Un viaje al fondo del mar’, que presentamos en algunos lugares. Luego, desde la dirección, se sugirió ampliar la obra. Le sumamos danza contemporánea y música en vivo y ahí nació ‘Marea’. En 2023 nos presentamos en el Teatro San Gabriel y en el Festival de Loja. 

¿Qué es lo que enganchó al elenco con esta obra?

El mar. Descubrimos que era un lugar donde todos se podían expresar a través de otros medios que no sean la palabra. El potencial expresivo de las personas con síndrome de Dowm está en su cuerpo. Dependiendo del grado de discapacidad que tienen pueden expresarse más o menos con la palabra y a veces se dificulta el entendimiento. También nos dimos cuenta que algo que siempre llama la atención son los misterios del océano. 

¿Y qué es lo que más ha disfrutado? 

Trabajar con los chicos y verlos crecer actoralmente. Al principio les costaba entender el trabajo espacial dentro del escenario y ahora lo resuelven muy bien. Mi sueño es que todos quienes los estamos apoyando nos sentemos y ellos lo hagan todo solos. Estoy casi segura que lograrían sostenerse en escena. Para ‘Marea’ incluí una figura que se llama 'asistencia en escena'. Son psicólogas que están en las partes laterales del teatro y que ayudan a contener a los chicos, por cualquier cosa que les pueda pasar. 

¿La obra les ha servido para sentirse más empoderados?

Tengo ciertas reservas con esa palabra. Lo que sí puedo decir es que para estos chicos, las artes escénicas se han convertido en una herramienta de transformación interna. La repercusión social viene después, con el público que los ve y que no espera que hagan todo lo que hacen. 

¿Cómo fue la experiencia de ser parte del Festival de Loja? 

Muchos de los chicos nunca habían salido de sus casas y menos sin sus papás. Otros no habían viajado en avión ni estado en un hotel. Fue increíble estar en un festival profesional de artes escénicas, tomando en cuenta que en esta obra todos son actores y actrices amateurs. 

¿Cuál fue la reacción del público? 

Por lo general la gente se asombra y llora un montón. No logro entender bien por qué lo hacen, si no es una tragedia sino una obra muy lúdica. Mi hipótesis es que cuando ves a una persona con una discapacidad tus vulnerabilidades se ponen en juego como espectador. En escena he tratado de alejarme de estos estereotipos, de angelizarlos o de infantilizarlos. A veces la gente piensa que como son personas con síndrome de Down se trata de una obra de escuelita, pero cuando la ven se dan cuenta que es una pieza compleja. 

¿Todavía es común que la gente angelice o infantilice a las personas con síndrome de Down?

He escuchado cosas terribles. Desde que son como monstruos o que siempre son como niños y ahí es cuando les cuento que en la obra hay personas de 36 o 40 años en escena. No creo que la gente diga esas cosas por mala, sino porque no saben sobre el tema. 

En ese contexto, ¿cuáles son los retos para que en el país exista una educación más inclusiva?

Primero tienen que existir políticas públicas que permitan que las personas con o sin discapacidades accedan al arte, para que no lo vean como algo inalcanzable. Después está el tema de la educación que nos dan. Las matemáticas y la lectura están bien, pero cuando somos chicos nadie nos enseña a admirar una flor y ver cómo florece. Ese tipo de conocimientos son los que nos ayudarían a ser mejores seres humanos. 

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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