Lorena Vega es la actriz que interpreta a Fernanda, la psicóloga de la serie argentina ‘Envidiosa’. Por estos días está en Quito, para presentar ‘Imprenteros’, una obra de teatro que es parte de la programación de la Fiesta Escénica 2025.
‘Imprenteros’ es una obra de teatro documental hecha por hermanos que, en su mayoría, no son actores, es un libro hecho por imprenteros que perdieron sus imprentas y también una película que comenzó a gestarse en plena pandemia. La cabeza de estos tres proyectos culturales es la misma persona, Lorena Vega (Buenos Aires, 1975).
En su versión teatral, ‘Imprenteros’ es una obra que vuelve al lugar perdido por tres hermanos, una imprenta ubicada en Lomas del Mirador, un barrio del conurbano bonaerense donde se criaron rodeados de papeles y guillotinas y que les fue arrebatado luego de la muerte de su padre. Con casetes de VHS, fotos y bailes se reconstruyen los sucesos que llevaron a la imprenta a su desaparición.
En una charla con Mundo Diners, Lorena Vega afirma que con esta obra pudo armar, sin proponérselo, una postal social con la que muchas personas se han sentido representadas. “Todo ha sido una experiencia a contrapelo, pero que me ha enseñado un montón”, dice, mientras reflexiona sobre la importancia de los oficios.
'Imprenteros'
Lugar: Teatro Nacional Sucre.
Fechas: Jueves 26 de junio, 19:00 y viernes 27 de junio, 20:00.
Dirección: Lorena Vega, actriz, dramaturga y directora argentina.

¿Qué ha pasado con los oficios? ¿Por qué se han vuelto una rareza en nuestras vidas?
Creo que se han vuelto una rareza, porque el mundo ha dejado de dar valor a la mano de obra artesanal y al detalle fino y se ha enfocado en cuánto se produce para ganar más dinero y en la rentabilidad, que no es que esté mal. Lo que no está bien es que no existan políticas para cuidar y mantener los oficios, que no son solo importantes para sostener economías, sino también para generar identidad, porque hablan de las formas de ser que tienen las comunidades.
Los oficios permiten otro tipo de lazos, más mano a mano, más cercanos, más presenciales. Las familias o las comunidades que se dedican a esos oficios artesanales poco a poco han tenido que empezar a abandonarlos. Lo bueno es que actualmente también hay muchas luchas y resistencias para cuidarlos.
¿En dónde radica la belleza de un oficio?
Para mí, la belleza de un oficio radica en su singularidad, en que muestra las manos que hicieron una pieza, es hermoso cuando podés ver que detrás de un trabajo hubo un cuerpo. Los oficios también tienen una relación con el tiempo. Y el tiempo hace una operación sensible en nosotros como sujetos.
Hace poco estuve en un festival de cine en la provincia de Salta y visitamos el Museo de la Montaña, donde hay unos cuerpos momificados que se conservan tal cual se encontraron y que pertenecían al Imperio inca. Cuando lo vi, me pareció conmovedor pensar cómo los cuerpos siempre nos están trayendo información.
‘Imprenteros’ (en sus distintos formatos) muestra que la riqueza de un oficio está en la posibilidad del trabajo colectivo.
Siempre tuve como premisa de vida la idea del trabajo colectivo, aún antes de conocer a profundidad el teatro. Para mí, las cosas siempre se han construido en equipo, quizás eso me venga de cuando era chica y practicaba algunos deportes, pero cuando conocí el teatro lo entendí a profundidad. El trabajo colectivo te enseña a valorar el aporte de cada uno y te muestra que somos piezas, todas importantes, que articulan una maquinaria.
En un mundo donde la inteligencia artificial está acaparando cada vez más nuestra atención, ¿qué papel juegan los oficios?
Eso es algo que me pregunto mucho últimamente. Trato de hacer el ejercicio de pensar cómo esta nueva tecnología nos habita o cómo la estamos habitando nosotros; también cómo va a ser esa relación con la inteligencia artificial sin dejar atrás los oficios, que también son lugares de encuentros y de rituales. Siento que como sociedad estamos olvidando ciertas ritualidades, que antes eran parte de nuestra vida cotidiana.
Los oficios también son lugares de memoria.
El ejercicio de la memoria me parece una tarea fascinante. Es importante que haya ejercicios que nos ayuden a recuperar el pasado. No importa que ese corte que hagamos del tiempo no sea fiel, porque igual genera una manera distinta de mirar las cosas. En la medida en que existan varias maneras de contar la realidad, tendremos distintas maneras de vivir el mundo y de pensarlo. Ya no solo estará la visión de quien tiene el poder de contar y me parece que eso nos da mucha libertad.
En los oficios también está muy presente el tema de la mentoría, de quién aprendemos las cosas. En tu caso, está la relación entre tu padre y tus hermanos.
Haciendo la obra de teatro, que ya tiene 7 años en escena, descubrí y entendí mucho más la importancia de ese traspaso de saberes, de conocimiento y de técnicas, que va de generación en generación.
También me di cuenta que el aprendizaje se produce de modos extraños; por habitar un espacio, por la coexistencia, por convivir, por saber que eso existe, por tener la posibilidad de verlo y no tanto porque haya una persona que te diga esto lo tenés que hacer así o asado. En mis hermanos hay mucho aprendizaje por haber observado, por haber pasado horas en la imprenta familiar. Me parece que la idea del acceso a algo es fundamental.
Actriz, dramaturga, directora, ¿para ti estas actividades se han convertido en un oficio más que en una profesión?
No tengo ninguna duda que para mí se han convertido en las dos cosas. Actuar en teatro, televisión o cine, con lo difícil que se está haciendo en Argentina, son actividades que veo como un oficio muy artesanal, pero también me siento cada vez más profesional en todo lo que hago. Creo que, en mi caso, las dos cosas han ido de la mano en los últimos años.
¿Qué oficio le gustaría aprender a Lorena Vega y por qué?
Para la motricidad fina, exceptuando la actuación, siempre he sido un poco torpe, pero me gustaría mucho aprender todo lo que tiene que ver con la carpintería. Me parece difícil, pero me gustaría manejar los tornos. Siento que eso me daría libertad para construir cosas por las cuales siempre dependo de alguien, pero nunca he tomado la iniciativa, porque pienso que para eso ya hay personas que lo saben hacer muy bien.

