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Mundo Diners al día

‘La misma sangre’, nostalgia a la vena 

por Gabriel Flores Flores

La misma sangre

En ‘La misma sangre’, Sebastián Cordero lleva a los protagonistas de ‘Ratas, ratones y rateros’, Ángel y Salvador del cine al teatro. Los primos, que se convirtieron en íconos de la cultura popular a finales de los 90, vuelven a sus andanzas después de 25 años. 

Hierba mala nunca muere 

El único vínculo real entre Ángel y Salvador siempre fue la sangre. Sin embargo, reconocerse como familia les bastó para ser cómplices en una etapa de su vida que estuvo marcada por la adrenalina, la violencia, la soledad, el miedo y la frustración. Intentando salvarse de todos y de ellos mismos. Seguro así los recuerdan quienes, entre finales de 1999 e inicios del 2000, los conocieron en la película ‘que Ratas, ratones y rateros’. 

En poco tiempo, Ángel y Salvador pasaron del cine a la cultura popular. Sus frases y dichos, como el famoso ¡Familia!, o ¡Primo, hierba mala, nunca muere!, fueron adoptados por una generación de ecuatorianos que, por primera vez, se identificaba con personajes de la ficción local. Lo más atractivo de estos personajes es que siempre fueron polos opuestos. Ángel, el costeño, sabido y bullanguero, y Salvador, el serrano, calladito y mojigato. 

Veinticinco años después, Ángel y Salvador regresan, pero subidos en el proscenio de un teatro, para contar lo que les ha sucedido durante todos estos años. Son otros. Tienen cuerpos más viejos y almas más rotas; pero, en esencia, siguen siendo los mismos. En ‘La misma sangre’ se reencuentran, después de la muerte de su abuela, y hablan de su presente, pero también conversan del pasado, incluso de tiempos anteriores a ‘Ratas’. 

El Salvador de esta historia es un hombre que, a la mala, ha aprendido a tomar decisiones, a arriesgarse y a forjarse un porvenir. Mientras que Ángel aparece como una persona más mesurada y consciente de sus carencias. Sin embargo, los dos continúan viviendo en el desamparo y asumiendo, ahora sí, que su destino está marcado. Ya no hay la adrenalina del pasado, pero sí muchos momentos que los muestran con todos sus claroscuros. 

'La misma sangre'

En el escenario hay una televisión, un control remoto, una silla, un banco y una cama con un edredón del Barcelona de Guayaquil. De entrada, parece una habitación cualquiera; pero enseguida se sabe que es la celda en la que vive recluido Ángel. Sí, el mismo que hace 25 años abandonó a su primo Salvador y huyó del país por la frontera con Colombia. Donde antes había un abdomen atlético, ahora hay una barriga prominente y en lugar del pelo teñido hay canas. 

El teléfono de Ángel suena y él contesta. Al otro lado de la llamada está Salvador. Lo llama para avisarle que su abuela murió. Días más tarde lo visita en su celda y hablan de sus vidas y añoran el tiempo pasado. Hay confesiones, reclamos, silencios y mucha tensión. Los dos llaman abuela a la misma mujer, pero se dan cuenta de que además de ese vínculo sanguíneo, no hay nada, ya que los pueda volver a unir. 

A las tensiones entre estos primos, se suma la que se genera alrededor de la cárcel. Cordero lee bien los tiempos que vive el país y conecta la vida de los personajes con la violencia carcelaria, las extorsiones y las disputas entre los grupos de narcos. Atrás quedó el tiempo en que Salvador robaba tapacubos de carros o en el que Ángel huía con un botín de joyas. Los dos están sumidos en un mundo donde morir decapitado es el mal menor. 

Esta historia comenzó a tomar forma después de la pandemia. Para ese momento, Cordero ya había dirigido ‘Rabia’ y ‘Sin salida’. La primera, una obra experimental; y la segunda, una obra con una narrativa más clásica. Carlos Valencia (Ángel) y Marco Bustos (Salvador) le propusieron a Cordero retomar la vida de sus personajes desde el teatro y a él la idea lo sedujo. Quería ver a los primos más populares del cine ecuatoriano sobre un escenario.

'La misma sangre'

  • Director: Sebastián Codero.
  • Actores: Carlos Valencia y Marco Bustos.
  • Duración: 90 minutos aproximadamente.
  • Lugar: El Teatro, del CCI.
  • Funciones: sábado 11, domingo 12, viernes 17 y sábado 18 de mayo (2024)
la misma sangre
Carlos Valencia, Sebastián Cordero y Marco Bustos.

‘Ratas, ratones y rateros’ 

En 1999, Ecuador vivía uno de los peores momentos de su historia. Al feriado bancario de inicios de año le siguió el cierre de veinte entidades financieras; una profunda inestabilidad política, que en los primeros días del nuevo siglo terminaría con el derrocamiento del entonces presidente, Jamil Mahuad; y el inicio de la mayor ola migratoria de ecuatorianos hacia España y EE.UU. En medio de este paisaje apocalíptico, se estrenó la cinta  ‘Ratas, ratones y rateros’. 

Protagonizada por un treintañero Carlos Valencia y un Marco Bustos adolescente, el éxito de la película fue inmediato para el cine del país. El filme se estrenó en el Festival de Venecia y luego estuvo en los festivales de Toronto, San Sebastián, Trieste y Huelva. También recibió una nominación como Mejor Película de Habla Hispana, en los Premios Goya del año 2000. A esto se suma que es una de las más vistas del cine local. 

En 'La misma sangre' reaparecen los personajes centrales de 'Ratas, ratones y rateros'

Otro de los triunfos de esta cinta está en el ámbito de los imaginarios urbanos. ‘Ratas, ratones y rateros’ se aleja de la estampa quiteña para mostrar una ciudad sin maquillajes, alejada de las postales turísticas. Aparecen el pillo, el burócrata, el ama de casa, los jóvenes descorazonados, los que se creen dueños del mundo y los padres que guardan secretos. 

La crítica sostiene que el impacto de la película no hubiera sido tan fuerte sin las actuaciones de Bustos y Valencia. En una entrevista publicada en septiembre de 1999, en diario Hoy, Cordero cuenta que el primero en aparecer fue Salvador. “Me puse en sus zapatos y me pregunté cuál sería su peor pesadilla. Así surgió Ángel, un personaje fascinante, pero del que me aterraría ser su amigo”.  

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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