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Mundo Diners al día

Cristina Rodas: “Las salas de teatro son un espacio de humanización”

por Gabriel Flores Flores

Cristina Rodas
Cristina Rodas en El Teatro del CCI. Foto: David Landeta.

En menos de dos décadas, Cristina Rodas ha inaugurado tres salas de teatro. La última tiene un aforo para 500 personas y está dentro de un centro comercial en Cumbayá. En esta charla con Mundo Diners, ella habla sobre este espacio y sobre el humanizador papel del teatro. 

Ha inaugurado tres teatros en 19 años, ¿lo ve como un privilegio, como un sueño cumplido o un ejemplo de 'sí se puede' para los más jóvenes?

Lo veo como las tres cosas. Siempre he dicho que tenemos que intentar vivir del teatro. A veces se puede y otras no, pero sí creo que el hecho de que existan más espacios en los que uno pueda ejercer la profesión ayuda a que sí se pueda. También es un sueño cumplido, porque se abren más posibilidades de trabajo para mis compañeros y para todos los que hacemos artes escénicas en el país. Y, claro, no es un privilegio sino un ¡privilegiazo!, algo que no es solo para beneficio personal sino colectivo.

¿Qué es lo que no termina de cambiar en el teatro ecuatoriano?

En países como Argentina, España o Colombia, donde hay mucho teatro, existe una tendencia a presentar obras más ligeras y mucho stand up. Parece que cada vez nos concentramos menos al ver obras y eso se vuelve una limitante para quienes queremos hacer cosas menos ligeras. El público se ha acostumbrado a un tipo de teatro mucho más rápido y lleno de chistes. Claro que tiene que existir humor, que es hermoso; pero no necesariamente todo tiene que ser subirse al escenario y contar cachos. Finalmente, el público es el que determina lo que quiere consumir y nosotros tenemos que adaptarnos; pero también tenemos la responsabilidad de proponer al público que vea otras cosas.

¿Extraña actuar? 

La verdad, no mucho; porque en realidad siempre he tenido pánico escénico y es algo que se ha acentuado con los años. Cuando encuentro una obra que me encanta, ahí me dan ganas de subirme de nuevo al escenario. Por ejemplo, ahora voy a montar una obra en la que capaz actúe, se llama ‘Una terapia integral’. Estoy contenta en mi faceta de productora, de trabajar para que haya más obras, más funciones y más espacios. 

Es curioso esto del pánico escénico con tantos años de trayectoria. 

Sí, es una cosa bien rara. Siempre sentí mucho miedo antes de subirme a un escenario, pero llegó un momento en el que se volvió medio patológico. Realmente sufría y me dije que es absurdo sufrir. La mayoría de actores tienen pánico escénico, pero lo superan. Creo que lo que me alienta a actuar en ‘Una terapia integral’ es que en escena siempre hay cuatro personajes que entran a una panadería y ahí hacen terapia grupal. Me parece interesante este tema, porque ahora resulta que todo el mundo es terapeuta.

Y, hablando de eso, ¿para usted el teatro es terapéutico? 

Para mí, el teatro es la mejor terapia que existe. En la escuela de teatro tuve muchos compañeros que estaban ahí no porque querían ser actores, sino porque sus psiquiatras les habían recomendado que fuesen; y no te hablo de un caso sino de varios. En el teatro realmente sacas muchas cosas. Todo ese proceso, desde los ensayos hasta el estreno de una obra, hace que uno tenga otra comprensión de los seres humanos y de la humanidad en general.

A propósito de que inauguró el nuevo espacio de El Teatro con una comedia (‘Chefs’). ¿Cree que los quiteños han superado el miedo a reír en público? 

Lo vamos superando. Ya nos reímos en público pero bajito, en chiquito. Nos falta poder reírnos a carcajadas, sin miedo al ridículo. Hay mucha gente que de pronto quiere levantarse y aplaudir, pero le da vergüenza. Ya sabes, a ratos somos poco festivos. 

Al final, como dicen, la comedia no es más que: tragedia más tiempo, ¿no? 

La comedia es una forma de enfrentar la vida. Las buenas comedias casi siempre surgen de situaciones trágicas y de  personajes que se ríen de sí mismos. Hace tiempo hicimos una obra que se llama ‘Toc-Toc’ y ahí los personajes vivían unas tragedias tremendas, porque tenían trastornos obsesivos compulsivos que les provocaban terribles problemas con la sociedad. De esa tragedia surgieron situaciones supercómicas. 

Pero El Teatro nunca ha sido solo comedia, ¿cómo se pensó la programación para el nuevo espacio que se abrió en el Scala? 

Tenemos un aforo de 500 personas y un espacio que nos va a permitir tener más variedad de producciones. Está pensado para teatro musical, para conciertos de música, e incluso para conferencias, pero fundamentalmente para promover la producción escénico-musical. Este fin de semana, por ejemplo, se va a presentar Ricardo Perotti, el siguiente es el musical ‘Mamma Mía!’ y luego otro sobre la historia de la cumbia en Ecuador. 

Ayúdeme a completar esta frase. A más salas de artes escénicas en Quito, menos…

A más salas, menos personas enganchadas a las pantallas y a los teléfonos. Para mí, no hay nada más verdadero que el teatro. Es un espacio donde nos equivocamos, acertamos y vivimos en conjunto con el público. Realmente ahora ver una cosa en vivo, donde no entre la inteligencia artificial, es un lujo. Imagínate cómo será nuestra vida de aquí a diez años si ahora estamos pegados a las pantallas. El teatro va a ser uno de los pocos espacios de humanización en el que existirán risas de verdad y el contacto directo entre las personas. Me parece buenazo que un niño, un adolescente o nosotros mismos podamos aguantar una hora y media en el teatro sin teléfono.

Breve, breve con Cristina 

¿Un teatro de sus años de infancia?

El Teatro Capitol, porque ahí vi mi primera película, ‘Un violinista en el tejado’. 

¿Cuál es su teatro favorito en Latinoamérica? 

El teatro del CCI. Es el espacio donde he crecido junto a mis hijos y donde hemos hecho tantas cosas. Es como mi cuarto, mi casa, el sitio donde me siento totalmente en paz. 

¿Qué obra se podría repetir hasta el empacho?

Mi obra favorita en la vida es ‘Las brujas de Salem’, en sus distintas versiones. Es una obra política, que se adapta a todos los momentos. Siempre hay un tirano y alguien cuyos derechos están siendo vulnerados. La cacería de brujas existió hace cientos de años y existe ahora en pleno siglo XXI. 

¿Qué obra no volvería a ver? 

Hay una producción argentina horrible, que se presentó una vez en el Teatro Sucre. Y, por suerte, ahora no me acuerdo el nombre. 

¿La obra que quisiera volver a montar?

Quisiera volver a montar ‘Las brujas de Salem’, parezco loca con esa obra; ‘Machos’, que es la producción con la que abrimos El Teatro del Scala y ‘Toc-Toc’. Todas nos dejaron mucha felicidad. 

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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