
En De polo a polo con Will Smith, el actor estadounidense recorre 42.000 kilómetros desde el Polo Sur hasta el Polo Norte. Una de sus paradas, en medio de la travesía, es la Amazonía ecuatoriana, protagonista de dos de los siete capítulos de esta serie documental.
La serie documental
Desde hace más de un siglo, National Geographic se ha empeñado en mostrarnos el mundo en primer plano. Al inicio, allá por 1915, lo hacía solo a través de las páginas de su revista impresa; ahora usa todas sus plataformas digitales. La novedad es que para volver atractivas sus producciones -como si las maravillas de la naturaleza no bastaran para sorprendernos-, trabaja con famosos, uno de sus favoritos es Will Smith.
De polo a polo con Will Smith es el tercer proyecto de National Geographic con el actor estadounidense, que en 2022 fue 'cancelado' por su cachetada a Chris Rock en la gala de los Oscar; del tema hablaremos más adelante. La producción se filmó durante 100 días y fue pensada como una travesía por todos los biomas (área geográfica con su clima, flora y fauna) de la Tierra: el hielo, el desierto, la selva, las montañas, la sabana y los pantanos.
Además de la Amazonía ecuatoriana, Smith recorre el Polo Sur, una isla del Pacífico amenazada por el aumento del nivel del mar, los Himalayas, el desierto del Kalahari y el Polo Norte. La dinámica es más o menos la misma. Él y un equipo de rodaje -que en cada episodio incluye a un científico- aparecen en distintas comunidades con un objetivo concreto. Por ejemplo, a la Amazonía llegan en busca de una anaconda de 5 metros.
Lo interesante de esta serie, es que no va solo de un famoso recorriendo el mundo, para eso está Luisito Comunica; o de paisajes naturales que al verlos nos estremecen. Se trata de búsquedas personales y colectivas que, por siglos, han inquietado a la humanidad; y, esto quizás sea lo más importante, de la fragilidad del planeta en el que vivimos, de la única casa que tenemos y a la que literalmente, destruimos todos los días.

La Amazonía
En el capítulo dos: El Amazonas: criaturas letales hay dos momentos que sorprenden a Smith. Uno ocurre cuando él, el científico Bryan Fry y la montañista ecuatoriana Carla Pérez suben hasta la copa de un árbol de 60 metros. Allí, donde lo único que sus ojos alcanzan a ver es naturaleza verde y frondosa, el actor estadounidense descubre que solo en aquel árbol milenario hay más vida que en muchas partes del mundo.
El segundo momento de asombro sucede cuando llegan a la Cueva de los Tayos, el mismo lugar que décadas atrás visitó otro estadounidense, el astronauta Neil Armstrong. Dentro de la cueva, a la que se llega después de un descenso de 63 metros, Smith se convierte en el asistente de Fry. En medio de la oscuridad de la cueva ayuda al científico a recolectar muestras de veneno de arañas gigantes, alacranes y escorpiones.
En El Amazonas: aguas oscuras, el capítulo tres de la serie, Smith llega a una comunidad waorani y conoce a Penti Baihua. La interacción con el líder amazónico le permite al actor de Hombres de Negro descubrir la conexión de los wao con la naturaleza, y conocer que la contaminación petrolera y la deforestación están acabando con ese mundo. Quizás lo más emotivo ocurre cuando Penti habla del tema y se quiebra frente a la cámara.
Lo que empieza con mucho folclor, los wao recibiendo a Smith con sus prendas y bailes tradicionales, termina con el actor reflexionando sobre la necesidad de que el mundo comprenda lo importante de cuidar la selva amazónica. “Hay que garantizar que en 50 años la Amazonía siga existiendo”, dice, mientras está sentado al borde de un río, mirando cómo la descendencia de Penti juega en el barro y se lanza al agua.

Will Smith
Volvamos al momento en que Will Smith lanza una cachetada a Chris Rock en la gala de los Oscar. No, no es morbo. Ese momento es un parteaguas en su vida. Chao fama, popularidad, idolatría y el sueño de ser la estrella más brillante de Hollywood. Hola cancelación, repudio y silencio. Una de las primeras cosas que descubre es que equivocarse frente a millones de personas tiene un peso que aplasta como yunque.
Si mira toda la serie, se dará cuenta que para Smith esta travesía también es una especie de catarsis. Póngale ojo al capítulo de los Himalayas. Guiado por el profesor Dacher Keltner, experto en felicidad; y por la escritora local Tshering Denkar, el actor llega hasta uno de los pueblos himalayas, a 4.000 metros de altitud. Allí, en un templo budista, conversa con un par de monjes sobre un tema complejo e interesante, la felicidad.
Smith, despojado de su máscara de actor, cuenta a los monjes que durante años pensó que su trabajo, la fama, el poder y el dinero lo llenaban de felicidad; pero que aquella noche, en la gala de los Oscar, descubrió que rara vez había sido feliz. El actor se quiebra frente a la cámara y parece no importarle que lo veamos llorar. En ese momento, está más atento a la reflexión de uno de los monjes sobre el verdadero valor de la felicidad.
Con este contexto, incluso, es comprensible que él sea no solo el presentador, sino uno de los protagonistas de la serie. ¿Quién mejor que un actor caído en desgracia para recordarnos las penurias que le están pasando a nuestro planeta? No hay certezas pero lo que Smith sí deja claro es que es otra persona, no se sabe si mejor o peor, pero otra sin duda. Y que tanto él como la Tierra no pueden seguir adelante solos, sino en comunidad.

