
En un mundo donde todo es micro o mini: las tendencias, la comida, incluso, en la televisión, todavía queda espacio para series que duran más de una temporada y para personajes que de tanto verlos resultan familiares. ‘El Oso’ (The Bear) es una de esas producciones.
'The Bear’ (tercera temporada)
Con el estreno de la tercera temporada de ‘El Oso’, llegó el momento del plato fuerte. Ese instante de la cena en el que se intenta recordar los sabores de las entradas y el primer plato y, al mismo tiempo, ya se piensa en el postre y el bajativo. ¡Buen provecho!
Empecemos por las entradas. En la primera temporada, el chef Carmen Berzatto deja Nueva York y regresa a Chicago, luego del suicidio de su hermano Michael, para encargarse del restaurante familiar, un local de sánduches llamado The Beef.
Sigamos con el ‘primo piato’. En la segunda entrega, The Beef se convierte en The Bear, un restaurante de alta cocina. Mientras llega el día de la inauguración, Carmen intenta lidiar con la muerte de su hermano, un amor del pasado y el estrés del trabajo.
Llegamos al plato fuerte. En la tercera temporada, Carmen se empeña en conseguir la primera estrella Michelin para The Bear. Por su parte Sydney, la subchef, recibe una oferta para ir a otro restaurante, una decisión que la veremos cuando sirvan el postre.
Si ya probó las entradas y el primer plato, sabe que esta serie -una comedia con mucho drama, o quizás al revés- no va sobre comida, sino sobre la creación y la relación que las personas tienen con el trabajo. Y sí, también va de los cuidados y afectos.
Lo que usted también sabe es que todos los personajes de la serie tienen problemas para comunicarse, sobre todo, en los momentos de estrés laboral y encuentros familiares; instantes que en esta nueva entrega forman parte de escenas inolvidables.
Cada segundo cuenta
El día en que se levante de esta mesa seguro habrá muchas cosas para agradecer. Entre ellas, que ‘El Oso’ le permitió masticar una historia sin atragantarse y ver cómo evoluciona un puñado de personajes, hurgar en su pasado y acercarse a su presente.
En ‘El Oso’ no existen personajes planos. Incluso los secundarios tienen historias que conectan con el espectador. El mejor ejemplo de la tercera temporada está en el capítulo seis ‘Servilletas’, cuya protagonista es Tina (Liza Colón- Zayas).
Tina es una de las chefs que pasó de la sucia y caótica cocina de The Beef a la también caótica pero impecable cocina de The Bear. Es empática dentro y fuera de la cocina y tiene un afán de superación profesional que enamoraría a cualquier jefe.

‘‘Servilletas” es un ‘flashback’ a la vida de Tina justo antes de que entrara a The Beef. Con 46 años, renta que pagar y un hijo que educar es despedida de la empresa en la que trabajó durante 15 años. La rutina laboral se fue y la ansiedad llegó.
Tina no quiere el trabajo de sus sueños ni uno en el que se sienta realizada. No es que sea conformista o vagoneta, lo que realmente le interesa y preocupa es tener dinero para comprar comida y cocinar para su familia. Trabajar para cuidar a los suyos.
En ‘El Oso’, el tiempo no es dinero; el tiempo es trabajo y el trabajo es un espacio para la creatividad. A Carmen no le preocupa que su restaurante sea rentable, sino que cocinar sea un reto. Para él cocinar es vivir, aunque la mayoría del tiempo hacerlo sea un caos.

