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Mundo Diners al día

‘El régimen’: Kate Winslet y una sátira política

por Gabriel Flores Flores

serie
La actriz británica Kate Winslet es la protagonista de 'El régimen'.

Somos el pez y Kate Winslet, la carnada. Después de verla en ‘Mare of Easttown’, ganó un Globo de Oro por su papel en esta serie, no se puede nadar contracorriente. Hay que dejarse picar por el anzuelo y ver ‘El régimen’. Todos confían. Si falla la trama quedará su actuación. 

‘El régimen’

Elena Vernham (Kate Winslet) es la canciller de un país ficticio de Europa Central. Una autocracia llena de minas de cobalto, producto que interesa a Estados Unidos, y cuya hortaliza oficial es la remolacha azucarera. 

Vernham es una tirana que vive y trabaja dentro de un inmenso palacio, de esos que evocan a la Rusia zarista. Es neurótica, hipocondríaca, agorafóbica y está perdiendo el control de un país donde crecen la pobreza y la indignación. 

El nuevo huésped del palacio es el cabo Herbert Zubak (Matthias Schoenaerts). En poco tiempo, él se convierte en la mano derecha de Vernham, una especie de Rasputín lleno de remordimientos personales y con un extraño halo de ternura.  

En los dos primeros capítulos, -los cuatro restantes se estrenarán hasta inicios de abril-, queda claro que la trama de esta sátira política se moverá dentro del mundo del absurdo y la idea de que no es tan difícil que un idiota gobierne un país. 

Vernham canta ‘If you leave me now’, de Chicago, como si fuera una estrella musical, antes de una cena de recaudación de fondos con líderes de potencias mundiales; y se aterra como niña malcriada cada vez que aumenta la humedad en su palacio. 

Es autoritaria y poderosa, pero al mismo tiempo es impredecible y frágil, tanto que busca la aprobación de su padre muerto. Winslet ha contado que su personaje es interesante porque no es el típico dictador intachable e inmaculado, sino uno que está muy quebrado y roto por todo lo que vivió en sus años de infancia y de juventud. 

Kate Winslet 

Con un mundo donde la realidad política, sobre todo en Latinoamérica, supera de largo al absurdo de la ficción hay que ver si la carnada que lanzó Tracy con Kate Winslet es suficiente para que los espectadores lleguen hasta el capítulo final o declinen antes y se vayan en busca de otro cebo. 

Mientras tanto, a Winslet no hay nada que reprocharle. Ver a Elena Vernham es toparse de frente con un perfecto pastiche de los autócratas de la época. A ella, los pajaritos no le hablan, pero tampoco es necesario. Como sucede con los tiranos del mundo real todos le temen, incluso su círculo más cercano. Quizás la excepción sea el cabo Zubak.  

El voto de confianza está dado quizás porque desde el estreno de ‘Titanic’ (1999) Winslet no ha dejado de cosechar actuaciones memorables. Interpretaciones que  la han convertido en una de las pocas actrices de Hollywood en ganar un Oscar, un Emmy y un Globo de Oro. 

kate winslet
Matthias Schoenaerts y Kate Winslet.

Hay que esperar la evolución del personaje, pero de entrada Winslet equilibra el humor y la autocracia. Perfila a una líder autoritaria que entiende que burlarse de sí misma puede servirle como estrategia política, algo impensable para los tiranos de carne y hueso, quienes ante el humor y la sátira prefieren las odas y las alabanzas. 

Will Tracy, el creador de la serie, está obsesionado con los personajes tiránicos. En un artículo del The New York Times contó que para ‘El régimen’ investigó a líderes de Siria, Rusia y Rumania y descubrió que todos tenían una relación inestable con la realidad.

De ahí el aire surrealista de la  serie. Vernham lucha por su pequeño país asumiendo el lugar periférico que ocupa dentro de la geopolítica mundial, no está dentro de la OTAN ni de la Unión Europea. Y reconoce que a veces ni ella sabe lo que está haciendo, como dicen los entendidos: “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. 

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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