
¿Cuál es su peor miedo como madre o padre, que le causaría más horror o dolor? Mientras lo piensa, vamos a contarle sobre ‘Adolescencia’, la miniserie inglesa que ha logrado salir del menú de Netflix para colarse en las conversaciones de millones de personas.
Seguro muchas noches se ha ido a dormir con la tranquilidad de que su hijo o hija adolescente está seguro en su casa. Finalmente, su habitación está solo a unos pasos de la suya, lejos de todo lo malo que pasa en el mundo. Pero cuántas veces se ha quedado pensando en que eso ya no es suficiente para protegerlo, que hay cosas fuera de su control y lo único que le queda es confiar en que ha hecho bien las cosas.
Estos son algunos de los pensamientos que atormentan a Eddie y Manda Miller, en uno de los capítulos finales de la miniserie ‘Adolescencia’. Ellos son los padres de Jamie, un chico de 13 años que es acusado de asesinar a una compañera de clases, un adolescente como muchos otros que va al colegio, que sale con sus amigos, que tiene un celular y que se conflictúa con los comentarios que le escriben en su cuenta de Instagram.
‘Adolescencia’
De entrada tenemos que contarle que ‘Adolescencia’ no es un thriller policial. La trama no gira en torno a descubrir quién es el autor del asesinato, eso queda resuelto en el primer capítulo. Más bien se trata de un drama familiar con mucho de crítica social, al que le interesa escarbar en las causas. ¿Por qué un chico de 13 años, cuya vida puede ser la envidia de muchos otros jóvenes, asesina a una de sus compañeras de clase?
Empecemos con la crítica social. Queda claro que la intención de los guionistas Jack Thorne y Stephen Graham -que también interpreta a Eddie Miller-, es llamar nuestra atención sobre lo caótica y violenta que puede ser la vida en el colegio. Y para que esa idea quede clavada en la memoria muestran las diferencias que hay entre la comisaría de Policía a la que llevan a Jamie y el lugar en el que él y sus amigos estudian.
Si a alguien, algún día, deben llevarlo a una comisaría, que sea a la de ‘Adolescencia’. Cuando uno ve el trato respetuoso que hay en ese lugar, siente el peso en su espalda por vivir en el Sur Global. Sin embargo, cuando la cámara se enfoca en la vida del colegio de Jamie, a uno se le va esa ansiedad del cuerpo y entiende que en Inglaterra la educación atraviesa por las mismas complicaciones que cualquier país de Latinoamérica.

Y no se trata de igualar hacia abajo sino de darnos cuenta que en la tercera década del siglo XXI, la educación tiene problemas que son globales. “Te parece que alguien está aprendiendo algo aquí adentro; solo parece un puto corral”, eso es lo que le dice el detective Luke Bacombe a su compañera de trabajo después de haber pasado toda una mañana en el colegio de Jamie y minutos antes de aprehender a uno de los cómplices.
Pero la crítica de los guionistas no solo está en la educación sino también en las redes sociales. En cómo la sociedad ha normalizado su uso sin pensar en las consecuencias que tienen para todos; en especial para los chicos. No se trata de prohibición sino de compresión. De saber que en esas redes, los adolescentes han creado nuevos lenguajes y que a veces un ‘inofensivo’ emoji puede ser el detonante del peor de nuestros miedos.
Esos ‘inofensivos’ emojis
Nuestra comunicación diaria está llena de emojis o emoticones. Los enviamos y los recibimos con tanta naturalidad que parece que siempre hubieran estado en nuestras vidas. Y no, recién aparecieron a finales de los años 90 y se hicieron populares con los teléfonos inteligentes. Lo que quizás muchos padres y madres no saben es que sus hijos adolescentes han creado toda una red de comunicación ‘secreta’ alrededor de ellos.
En una de las escenas que ocurren dentro del colegio, el hijo del detective Luke Bacombe increpa a su padre y le dice que no tiene idea de por dónde orientar su investigación pero que él puede ayudarlo. Entonces, saca su teléfono celular y le da un tutorial exprés, imperdible para cualquier padre, en el que le explica sobre el significado de los emojis con forma de corazón, un tema del que puede investigar más en emojipedia.org
En esta serie, los emoticones también funcionan como detonantes para lanzar una crítica a la manosfera, ese conjunto de comunidades y foros y grupos de chats en línea donde aflora la misoginia y se promueve una masculinidad basada en el resentimiento hacia las mujeres. Dos de los adolescentes hablan de la regla 80/20, una teoría que asegura que el 80% de las mujeres están interesadas solo por el 20% de los hombres, los más atractivos y más exitosos.
Estos chicos también hablan sobre los ‘incels’, hombres que culpan a las mujeres de su fracaso sexual. La crítica central de los guionistas es clara: ¿en qué momento dejamos que los adolescentes se pierdan en mundos como los de la manosfera? Sabemos que no hay un manual para ser padres y que cada uno encontrará formas de lidiar con esta realidad. Asimismo, que ya no alcanza con saber que nuestros hijos están en su habitación, a unos pasos de nosotros, en realidad quizás eso nunca alcanzó.

