Skip to main content

Mundo Diners al día

‘Dune: parte dos’: solemne, pero más emocionante

por Javier Ocaña

Dune2
Timothée Chalamet, en 'Dune: parte 2'.

Sus naves espaciales rotundas como catedrales, el golpeo desgarrado de las cuerdas y la percusión de la banda sonora de Hans Zimmer y el peso de sus intrigas palaciegas no dejan apenas lugar para el bostezo en la segunda parte de 'Dune: parte dos'.

La novela original de Frank Herbert no es fácil de leer. Y no por su prosa, sino por ese rosario de nombres, idiomas, planetas, lugares, cargos, dinastías y relaciones entre personajes. La película original de Denis Villeneuve, correspondiente a la primera mitad del libro, tampoco era fácil de ver.

dune3
Afiche de 'Dune: parte dos'.

La visión de Villeneuve

Sin embargo, la adaptación del director canadiense, sobreponiéndose al fracaso de Alejandro Jodorowsky en su formación y a la fallida traslación de David Lynch de 1984, se convirtió en un éxito de público -400 millones de euros en todo el mundo-, de crítica y de premios, diez nominaciones a los Oscar y seis galardones.

De modo que, después de la prudencia inicial en la producción -solo se haría la segunda entrega si se daba bien la primera-, llega 'Dune: parte dos', con semejante sabor cinematográfico y casi exacto tono de suntuosidad.

La ciencia ficción adulta es casi siempre así. Pompa y circunstancia. La cinta funciona por la capacidad visual del autor, por el excelente reparto, carisma en todas sus esquinas, y por los matices políticos y religiosos de un relato en el que solo algún guiño interpretativo de Javier Bardem añade unas gotas de sentido del humor.

Sus naves espaciales rotundas como catedrales, el golpeo desgarrado de las cuerdas y la percusión de la banda sonora de Hans Zimmer -en el pase de prensa en la pequeña sala de Warner temblaban las butacas, literalmente)- y el peso de sus intrigas palaciegas no dejan apenas lugar para el bostezo.

A la contra, como también le ocurría a 'La llegada' y a 'Blade Runner 2049', pese al esfuerzo técnico y artístico, Villeneuve sigue sin legar imágenes perdurables para la historia del cine con 'Dune' (como sí lo es su araña de Enemy).

En parte porque a veces da la impresión de que le faltan imágenes a sus mejores creaciones de planos concretos -el manejo del tempo en montaje-, como por una cierta impaciencia, y en parte también porque algunas de las más fascinantes quedan emborronadas por la obstinación digital, y ahí la multiplicación de multitudes en la secuencia de la lucha del personaje de Austin Butler en el coliseo ejerce de paradigma.

'Dune: parte dos'

El poder de Herbert y de Villeneuve y sus coguionistas para sellar frases como lápidas sigue intacto “El sentido de la vida no es un problema a resolver, sino una realidad a experimentar”, se decía en la primera entrega.

También los interesantes paralelismos entre Jesucristo y Paul Atreides, el rol de Timothée Chalamet: ese mesías que en la primera parte estaba a punto de rebelarse por su condición de elegido y que ahora, más consciente, debe pasar por una serie de pruebas en las dunas al igual que el hijo de Dios en la soledad del desierto, tentado por el Diablo.

Y aún más, las sugestivas concomitancias entre los Fremen del planeta Arrakis del año 10191 y cualquier pueblo oprimido de la historia de la humanidad, que en nuestra contemporaneidad llevarán a no pocas mentes del público hasta Gaza.

Una sensación agudizada además por los nombres de matices árabes y por esos túneles secretos para defenderse ante el opresor, que también pueden retrotraer incluso al Vietcong frente a EE UU (recordemos que la novela es de 1965).

'Dune: parte dos' es de una severidad a veces excesiva y entre las pruebas en el desierto y la batalla final le sobra metraje por varios flancos. Pero también es sólida, atractiva y más emocionante que la primera entrega.

Villeneuve parece que quiere seguir adaptando las novelas de Herbert. Tiene para toda una carrera y hasta para las de sus herederos. Y ojo porque la siguiente novela, 'El Mesías de Dune', convierte al oprimido en opresor. Y eso suena también a nuestra contemporaneidad en la zona de Oriente Próximo.

Artículo publicado el 1 de enero de 2024 en El País, de PRISA MEDIA. Lea el contenido completo aquí. Revista Mundo Diners reproduce este contenido con autorización de PRISA MEDIA

Etiquetas: