
La pasión, picardía y vivencias cotidianas de la zarzuela regresan a Quito. La Casa de la Música presenta Zarzueleando, un montaje donde los artistas reviven los secretos, el romance y el 'fuego' presentes en obras cumbre de este género lírico.
Zarzueleando
La experiencia sonora y escénica de Zarzueleando arrancará con la fuerza dramática de la obertura de El gato montés de Manuel Penella, una pieza que evoca el temperamento de la tradición lírica. A partir de ese estallido inicial, la noche transitará por la nostalgia de la melancólica pieza Pensar en él de Marina de Emilio Arrieta.
Inmediatamente se abrirá un espacio dedicado a la obra maestra de Federico Moreno Torroba: Luisa Fernanda. En este espacio, el público disfrutará del célebre Dúo de Vidal y Carolina, el famoso solo De este apacible rincón de Madrid y la imponente Romanza de Vidal, pasajes que retratan con genialidad el conflicto humano y amoroso.
Uno de los momentos cumbre de la noche será la interpretación de Me llaman la primorosa, perteneciente a El barbero de Sevilla de Gerónimo Giménez y Manuel Nieto. Este número exige virtuosismo a la soprano solista y una exhibición de agilidad vocal, coloratura y adornos técnicos propios de este género.
Más adelante, la orquesta interpretará el Intermedio de Las bodas de Luis Alonso, una obra llena de júbilo. A esta pieza se sumarán obras inmortales como la emblemática La verbena de la Paloma de Tomás Bretón y su emotivo Por ser la Virgen de la Paloma; el carácter bailable de La revoltosa de Ruperto Chapí; y la picardía urbana de La Gran Vía de Chueca y Valverde con el Tango de la Menegilda y el Caballero de Gracia. Una antología que reúne ingenio, folclor y maestría técnica.
El programa está diseñado como un recorrido que expone la versatilidad de la música española. La propuesta de Zarzueleando, además busca conectar a este género musical con una selección de las páginas más brillantes, exigentes y apasionadas de su repertorio.
Más sobre Zarzuleando
En escena estarán más de 60 artistas. La Orquesta Filarmónica Casa de la Música ejecutará las partituras bajo la dirección musical del Maestro Luis Castro. El coro cuenta con la preparación de César Espinoza y Natalia Luzuriaga, mientras que María Fernanda Argoti lidera la dirección general.
El movimiento y el temperamento de la danza española cobran vida con la coreografía de Karla Torres. Por su parte, Charlie Calvache asume la dirección escénica.
La presentación se realizará este viernes 24 de julio de 2026 a las 20:00, en la Casa de la Música. Las entradas se pueden adquirir en el portal oficial boletos.casadelamusica.ec
*La Casa de la Música es parte de los auspicios dentro del eje cultural de responsabilidad Social de Diners Club, Lo nuestro inspira cultura.
Un género único en el mundo
A menudo se etiqueta a la zarzuela como "la ópera española", pero este término se queda corto. La zarzuela es, en realidad, un género mixto único en la historia de la música universal, que fusiona la altísima exigencia del canto lírico con el teatro hablado, la danza y el temperamento de la vida cotidiana. Es un arte que transita sin filtros entre lo romántico, lo pícaro y lo profundamente emotivo.
Mientras que en la ópera toda la trama se canta de principio a fin, la estructura de la zarzuela alterna escenas habladas en prosa o verso con números musicales. Esta característica la hace más cercana y dinámica. Cuando las palabras del lenguaje cotidiano ya no son suficientes para contener la intensidad de una emoción, los personajes elevan su sentir a través del canto lírico, respaldados en la precisión y nitidez de una orquesta.
En una zarzuela es posible pasar de la cadencia de una habanera al fuego desbordante de un pasodoble, o de la picardía de un número cómico a la energía de un intermedio instrumental. No es música contemplativa. Es un arte lleno de contrastes dramáticos y cómicos donde las costumbres de la calle se elevan al escenario.
El origen de este arte se remonta al siglo XVII. El término proviene de la geografía madrileña. El rey Felipe IV mandó a construir un pabellón de caza en un bosque repleto de zarzas. El palacete fue bautizado como el Palacio de la Zarzuela. Para entretener a la corte, se empezaron a representar allí obras breves con música y danza.
Los cortesanos llamaban a estas funciones las fiestas de la zarzuela. Con los años, el nombre de los arbustos bautizó al género completo. A mediados del siglo XIX, el movimiento vivió una transformación radical y se volcó a las clases populares. Los autores usaron el ingenio, la comedia y el doble sentido para reflejar la realidad social con frescura.

