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Mundo Diners al día

¿'Team' David Gilmour o Roger Waters?

por Juan Fernando Andrade

David Gilmour
David Gilmour exintegrante de Pink Floyd. Foto: EFE

David Gilmour, guitarrista de Pink Floyd, anuncia nuevo disco para comienzos de septiembre. Anuncia también que no tocará temas de la banda compuestos por Rogers Waters. Esta decisión quizás zanje de una vez por todas hacia que lado de la historia nos inclinamos.

Al final, sólo quedará uno

La pulsión de escoger un bando empezó en 1968, cuando el guitarrista y cantante David Gilmour se unió a Pink Floyd y fue, de ahí en adelante, una especie de vicepresidente con amplias posibilidades de asumir el mandato bajo respaldo popular.  

Los hardcore fans de Floyd, entonces, llevan discutiendo esto durante más de cincuenta años. ¿De qué lado estás?, ¿Waters o Gilmour? Las respuestas pueden alterar tu imagen pública, tus relaciones íntimas con otros fans y hasta segregarte de ciertas familias y sus hogares.

Me queda claro, luego de haber escuchado alegatos de parte y parte, que optar por uno de los dos miembros de Floyd es requisito para escalar del fanatismo al compromiso. Lo racional, lo adulto, sería no tener que escoger, quererlos y admirarlos a los dos por igual, pero la falta de decisión es vista como blanda, tibia, cobarde.

Hasta hace poco, aún consiente de la máquina de propaganda mal informada en la que se ha convertido, mis argumentos iban en favor de Waters. Digan lo que quieran de él, que es la peor versión de un activista, que se presta como rostro y voz de causas que no conoce ni practica, que a la vuelta de los años se transformó en el juez con cara de nalga y peluca blanca que sentencia a los niños en la cinta ‘The Wall’.

Como sea, Waters tiene cualidades musicales y administrativas sin las que Pink Floyd no hubiese construido esa primera década perfecta, desde ‘The Piper at the Gates of Dawn’ (1967), hasta el siempre referido ‘The Wall’ (1970).  

Waters compuso la mayoría de temas que conforman el catálogo de la banda y escogió los conceptos de varios discos, pero además hizo las veces de gerente general: puso los horarios en salas de ensayo y en estudios de grabación, los obligó a superar la conquista del mundo que fue ‘Dark Side of the Moon’. Y ese trabajo de gerente general, de mamá gallina, fue en gran-grandísima parte el que mantuvo flotando sobre la cima a Pink Floyd.

La data, y la certeza de que una banda no funciona sin alguien que ponga orden, me hizo pro-Waters durante años, pero los seres humanos no estamos hechos de cifras sino de emociones.

Resiste al capitalismo

En mayo de este año, luego de anunciar que su nuevo disco estará disponible a comienzos de septiembre, David Gilmour contó a la revista británica NME que saldrá de gira y que por primera vez en su carrera de solista no incluirá temas de Pink Floyd que hayan sido escritos por Roger Waters.  

Pensando en la frase que más comentarios levantó durante la última gira de Waters por Latinoamérica, en 2023, y que incluyó un show a reventar en el Estadio Olímpico Atahualpa de Quito, parece que es Gilmour quien prestó más atención que cualquiera de los miles de asistentes a los conciertos, quien entendió lo que Waters decía que quería decir, y quien ahora ejerce la idea.

La frase, compartida hasta el cansancio en redes, aparecía en pantallas gigantes, en letras rojas sobre fondo negro: Combate al capitalismo. Había, por lo menos, una contradicción ambulante, nadie que se dedique a combatir el capitalismo hubiese podido pagar una entrada al show de Waters en Quito. Pero hasta ahí. El tema se discutió y se quemó y nos aburrió. Hasta que David Gilmour encontró la manera de ser un adulto al respecto.

En el caso de Gilmour, apartar estas canciones de su repertorio significa un riesgo no menor. ¿Qué porcentaje de su audiencia va a verlo en vivo para escuchar, precisamente, los temas que tocaba con Waters?, ¿el 50%?, ¿la mitad más uno? Esto es, en serio, resistir al capitalismo y hacerlo por motivos que dejan muy en alto la calidad moral del guitarrista.

Gilmour dice que ‘ya no podría tocar esas canciones’, que los conflictos entre él y Waters son demasiados como para hacer como que no existen, y da entender que Waters ha convertido al catálogo de la banda en una lista de intereses personales, dedicados a alimentar una agenda que a este paso tiene poco de política y mucho de auto-proselitismo.

El artista de la banda, pensé siempre, es Gilmour; pero el que nos ha permitido escuchar Pink Floyd, repito, por sus labores de director de colegio, es Waters, y lo primero no habría sido posible sin lo segundo.

Hoy firmo mensajes con el #TeamGilmour. Al final, es él quien demuestra honestidad intelectual, aprecio por su legado creativo e integridad por una línea de pensamiento que hará todo menos traicionarse o borrarse. Pasa y seguirá pasando: el artista verdadero es el guitarrista de la banda, no el escritor.      

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Acerca de Juan Fernando Andrade

Escritor y periodista. Sus libros están disponibles en formato impreso y digital en www.dinediciones.com. Sus textos cortos pueden leerse en su blog personal: www.culturab.blogspot.com.
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