
¿Llenar estadios? Eso lo hace cualquiera. ¿Lograr millones de reproducciones en plataformas digitales? Solo se necesita un par de buenos ‘beats’ y una buena campaña de marketing. Pero lograr que tus fans se unan en grupos que, de a poco, van mutando en tribus, eso es privilegio de pocos. Lo que viene es la historia de las ‘swifties’, ‘bichotas’ y ‘motomamis’.
22 de julio de 2023, una noche normal en la ciudad estadounidense de Seattle. De pronto, los sismógrafos saltan por un movimiento de 2.3 grados, nada de qué alarmarse. Lo extraño es que al siguiente día el sismo se repite, a la misma hora y con la misma intensidad ¿Qué tienen en común estos dos eventos? Que los provocaron las ‘swifties’ durante sus conciertos. Así es, las seguidoras de Taylor Swift son capaces de mover el suelo por ella y no es una metáfora.
Mundo ‘swiftie’

En las pasadas elecciones de EE.UU., Taylor Swift decidió apoyar a Kamala Harris y su grupo de choque, las ‘swifties’, creó una campaña de respaldo en redes para la candidata demócrata; una muestra del poder de influencia de la cantante estadounidense y sus posturas políticas entre sus seguidores.
Pero esa influencia -que a veces raya en la idolatría- no es exclusiva de las ‘swifties’. Los Beatles, los Rolling Stones, Kiss, Shakira o Rosalía pueden jactarse de tener grupos fieles de seguidores por todo el mundo.
Una de las diferencias entre los fans de antaño y los nuevos son las denominaciones. Actualmente, los grupos de admiradores se bautizan con nombres como ‘beliebers’ (Justin Bieber), ‘directioners’ (One Direction), ‘Las motomamis’ (Rosalía) o ‘Las lobas’ (Shakira).
Hace un par de décadas, el mundo era más sencillo y los nombres también. Si decidías seguir a un cantante y formar un grupo, solo debías aumentar las palabras club de fans al nombre de tu artista favorito y listo, eras parte de su ‘tribu’: Club de fans de Ricardo Arjona, Club de fans de Luis Miguel, Club de fans de La banda 24 de mayo, la oferta era interminable.
Acéptelo, usted también formó o quiso ser parte de uno de estos clubes. Eso, de seguro, le servirá para entender mejor a su hijo ‘believer’ o a su nieta ‘swiftie’.
Mundo ‘groupies’
En los años sesenta, las ‘groupies’ llevaron el amor por un artista a otro nivel, -Elvis Presley habría podido crear una cátedra universitaria del tema-. Ellas tenían un objetivo claro: el contacto sexual con sus ídolos del pop y rock, convertirse en sus parejas y acompañarlos en las giras. Pero eso fue al inicio, porque el papel de estas seguidoras se volvió esencial para las bandas.
En las biografías de grupos como The Rolling Stones, The Doors o Led Zeppelin se las nombra con la importancia que merecen. De hecho, siendo una ‘groupie’ la famosa fotógrafa Joana Biarnés logró colarse en la habitación de The Beatles, en Barcelona y hacer un reportaje de los ‘Cuatro de Liverpool’.
Las ‘groupies’ vendrían a ser como las abuelitas de las ‘motomamis’, ‘believers’. Lo que las diferencia es el contexto. En los sesenta se vivió el declive de la religión en el primer mundo, el liberalismo sexual y el hipismo. Ahora, en el siglo XXI, los fanatismos están mediados por la sociedad hiperconectada, las redes sociales y la inmediatez de la comunicación.
Glosario para boomers y mileniales
Si usted es de la leva de los ochenta o de una anterior, seguramente se dio cuenta que en esta nota usamos algunos términos que pudieron resultar desconocidos. Pero no hay problema, aquí dejamos una lista para que entienda mejor cuando los centeniales y alfas hablan entre ellos:
Motomamis: Termino con el que se conoce a las seguidoras de Rosalía. La palabra comenzó a usarse con el lanzamiento del tercer álbum de la cantante española, que lleva el mismo nombre.
Las lobas: Así se llaman entre sí las seguidoras de la cantante Shakira, sobre todo en redes sociales. El nombre surgió del disco ‘Loba’, publicado en 2009 por la barranquillera y la canción ‘She Wolf’ del mismo año.
Las Bichotas: ‘Bichota’ es una canción de la colombiana Karol G estrenada en 2020 y que forma parte de su álbum KG0516. En principio, el termino se usaba en la jerga popular para nombrar a narcotraficantes, pero la cantante cambió su significado y ahora lo usa para referirse a mujeres empoderadas y sexis.
Swifties: Seguidoras de Taylor Swift. El uso de este término se hizo popular en redes sociales como Twitter en los inicios de la carrera de la cantante estadounidense.
Beliebers: Fanáticos de Justin Bieber. Es la unión de la palabra en inglés ‘believe’ (creer) con el apellido del cantante británico Bieber. Directioners: Seguidores de la banda de pop británicoirlandesa One Direction.
Mundo ‘rolingas’

Jeans gastados, pañuelos en el cuello, zapatos viejos y un corte de pelo que los distinguía por el flequillo recto, similar al que usaba Mick Jagger en los sesenta: así lucía un ‘rolinga’. El mejor ejemplo del fanatismo desmedido, pero aterrizado en nuestro continente.
Los ‘rolingas’ nacieron en Buenos Aires, después de la primera visita de los Rolling Stones, en 1995. Un grupo de fans que creció primero estéticamente; después con una forma particular de comportarse, combinando el barrio bonaerense con el rock y finalmente influyendo en músicos de la época. Lo que se conoció como ‘rock chabón’.
El cariño del público argentino por los británicos desembocó en toda una cultura urbana. Guardando las distancias necesarias, ‘rolingas’ y ‘swifties’ tienen más en común de lo que se piensa.

