
'Berghain', el nuevo sencillo de Rosalía, tiene ansiosos a todos, sen o fans de la cantante española. ¿Qué esperamos de 'Lux', su nuevo disco?
Eso a lo que llaman ‘género urbano’, y al parecer sobrevivirá y borrará a muchos de sus congéneres y contemporáneos, es amplio en instinto y largo de vista. Irónicamente, pues lo hicieron para alejarse o escaparse de él, quienes mejor lo han definido son los argentinos Ca7riel y Paco Amoroso. El dúo se definió como ‘degenerado’, en el sentido de no tener un género musical definido o al cual estén anclados, aunque en el universo musical se los llame a ellos también trabajadores de lo ‘urbano’.
‘Degenerado’ es entonces un halago, una cualidad y sobre todo la oportunidad de ser de todo y probar de todo: principio o estrategia moral muy pero muy acorde y al compás de la generación que manda en la cultura pop, quienes la hacen, quienes la venden y quienes la consumen. Ser una persona/artista/músico fluido o flexible es lo que se tiene que ser en este momento. Lo digo para bien, para estar en paz con la en serio ilimitada cantidad de música disponible, y para sumarme a la tendencia de esta semana: escuchar en loop la nueva canción de Rosalía.
‘Berghain’ es un terrón de azúcar
El primer sencillo del nuevo disco de Rosalía salió la semana pasada, el lunes 27 de octubre. Y, wow, qué manera de empezar una semana, terminar un mes y predecir o decretar un álbum que seguro ocupará espacio y atención durante el escalofriantemente cercano 2026. La canción se llama ‘Berghain’, como el nada inclusivo y radicalmente techno club nocturno en Berlín, Alemania, operacional en una antigua planta eléctrica. Suena a música sacra, a embalado réquiem del siglo XVIII; suena a conquista y a conquistadores sin que eso importe.
También suena a Rosalía haciendo lo que mejor hace y viene haciendo, no reinventando o redescubriendo o resignificando (palabritas que me tienen re-podrido) la música ibérica, sino continuando con ella, con la música, avanzando, moviendo la tradición y el folklor hacia el futuro al que pertenecen. Un día, mucho más cercano de lo que parece, la música de Rosalía tendrá también doscientos, trecientos, mil años, y aún así ‘Berghain’ sonará nueva e inclasificable, precisamente porque ya no se debe a su época sino a su razón de ser: la música en sí misma.
Me gusta que la gente de a pie, fans o no, estén un poco traumados con el video de esta canción, tratando de rastrear y ordenar referencias (desde Leonardo Da Vinci hasta Walt Disney), en el eterno y aburridor y de sobra inútil propósito de darle significado a la obra de una artista. Esto mientras medios formales, de cada vez menor alcance, ensayan polémicas de una estupidez manifiesta y del tipo ‘la gente no sabe si alabar o criticar la nueva canción de Rosalía’. Léase con acento español lo siguiente: ¡¿Eso qué coño importa?! Si Rosalía ha dado con la duda ha dado con la razón.
El nuevo álbum se llama 'Lux'
En la mala, sí, muy mala y muy antigua tradición de escuchar sencillos y greatest hits en vez de discos completos, escucho lo que suena a la cola de ‘Berghain’, entre lo popular de Rosalía. Escucho ‘Despechá’, ‘New Woman’ y pienso en una conquista inversa, en carabelas supersónicas y tropicales que ya no imponen religiones sino algo mucho más importante: pasos de baile. Pienso en la cantidad de migrantes latinoamericanos trapeando (de trap y de trapear) en Europa, en la ‘crisis’ que esto supone para la moral más conservadora, y me pregunto si al final terminarán mandando en el mundo, como ahora en el pop, las mayorías.
Y pasa algo inédito, al menos para mí. No desesperado, pero con interés, ansioso, cuento en reversa los días que faltan para que salga ‘Lux’, el nuevo álbum de Rosalía.
A lo urbano se lo acusa y se lo persigue por vulgar, violento y barato, pero de nada sirve, queda claro que el degenerado género capta la actualidad mejor que cualquier analista corporativo. Yo acuso a quienes, habiendo triunfado económicamente, no dirigen sus ganancias al crecimiento de su obra; es decir, a los músicos que se llenaron de plata pero no se sofisticaron ni se volvieron más interesantes. Acuso a los que no aportan teniendo con qué.
Rosalía aporta. Y mucho.

