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Mundo Diners al día

Rodolfo Galeano: “El jazz se lo siente en el cuore"

por Gabriel Flores Flores

Rodolfo Galeano
Remo Jazz, en una de sus presentaciones. Foto: Cortesía.

Sus padres lo bautizaron como Rodolfo Galeano, pero en el mundo de la música lo conocen como Remo Jazz. Su  sobrenombre es una muestra de la conexión que tiene con un género del que se enamoró cuando llegó a Ecuador. 

Los ocho meses que tocó la trompeta en la orquesta de Don Medardo y sus Players fueron claves para que, tiempo después, el músico argentino Rodolfo Galeano fusionara los sonidos de la música tradicional ecuatoriana con los del jazz. El resultado de ese ejercicio fueron dos discos y una carrera de 40 años dedicada a este género.   

Louis Armstrong decía que el jazz se toca desde el corazón. Usted, ¿cómo lo siente? 

Para los trompetistas, todas las cosas que Louis Armstrong dijo son como una biblia. El jazz es algo que se siente desde las manos hasta el dedo gordo del pie izquierdo, pero más que nada, en el ‘cuore’, en el corazón. Si no lo vives así, creo que te equivocaste de género musical o de profesión. 

¿Qué sintió cuando tocó la trompeta por primera vez? 

Eso fue hace varios siglos atrás. La primera vez que escuché una trompeta fue por la radio, cuando tenía 6 años. Recuerdo que le dije a mi papá que quería tocar ese instrumento que todavía no sabía cómo se llamaba. Al pobre lo tuve años con la lata de que ¡quiero una trompeta y quiero una trompeta! Y cuando hice la Primera Comunión, a los 8 años, me regaló una. Era tan pequeño que no llegaba con el brazo a la punta del instrumento. Desde ahí no la dejé nunca y mi viejo comenzó a llevarme a clases. 

Además de trompetista, usted es arreglista y compositor. 

Entré al Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, de Buenos Aires, cuando tenía 10 años y salí con 21 años. El título que me dieron es de Director de Orquesta y Coros y también tengo un Máster en Trompeta.

A la par de sus estudios también comenzó a vivir de la música. 

Mi carrera artística comenzó a los 16 años con un dúo que armamos con mi hermano; que se llamó Rómulo y Remo. Era música comercial, vendimos muchos discos y nos fue bien. Luego llegó la 'colimba', el servicio militar de mi hermano, y hasta ahí llegamos. Antes de llegar a Ecuador estuve en Colombia. Yo me hice jazzista acá en Ecuador.

¿Cómo es eso de que se hizo jazzista en Ecuador?

Fui trompetista en la orquesta de Don Medardo y sus Players durante ocho meses. Era divertido, pero no pegaba una. Leía lo que estaba escrito, pero no tenía idea de qué iba el cuento. Un día, Don Medardo me miró y me dijo: “Usted no se haga problema. Toque lo que está escrito, cuando yo le señale con mi dedo, usted improvisa, y en ese momento me solucionó la vida. Fue un golazo, porque la gente se ponía feliz, sonreía de oreja a oreja. 

¿Cómo fue esa experiencia de fusionar música tradicional ecuatoriana con jazz? 

La idea de fusionar esos sonidos fue de Fidel Egas. Como venía con toda la música ecuatoriana que toqué con Don Medardo en la cabeza no fue difícil. Hicimos una lista de los temas más populares y comenzamos a grabar canciones. Las primeras fueron ‘El Chulla Quiteño’ y ‘Romántico Quito Mío’. En total fueron 20 temas divididos en dos discos: ‘Jazz para Ecuador’, volumen I y volumen II. Por esos años, tocaba en el Quito Jazz, que funcionaba en la República y 6 de Diciembre. 

¿Cuáles son los jazzistas de cabecera de Rodolfo Galeano? 

Obviamente, Louis Armstrong, porque fue la primera trompeta que escuché en mi vida. Dizzy Gillespie, porque tenía una trompeta más blusera, y Arturo Sandoval; estoy convencido que él es de otro planeta, porque hasta ahora no puedo creer todas las cosas que hace musicalmente. 

Hace poco se celebró el Día Internacional del Jazz. La Unesco dice que es una herramienta educativa, motor de paz, unidad y diálogo. Usted, ¿qué agregaría?

Es la forma más hermosa de morirse de hambre. Mentira. El jazz es una forma de vida. Vos no te das cuenta, pero poco poco te vas metiendo y no sales más. Me asombra que cada vez haya más jóvenes que se meten en este género, cada uno con su instrumento. Antes, los jazzistas se escondían en callejones y guardaban sus instrumentos en un abrigo grande, para que no los llevaran presos, pero el mundo cambia y la cultura nos agarra a todos. 

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Acerca de Gabriel Flores Flores

Periodista. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana y Licenciado en Comunicación Social. Pasé por las redacciones del HOY y El Comercio. También fui librero. Desde hace más de una década escribo sobre literatura, teatro, cine, arte, series de televisión, gastronomía y coyuntura cultural.
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