
¿Qué es lo que nos gusta tanto de volver al pasado y hacer como si nada? Bandas como Oasis y Erreway tendrán un 'remember' musical con sus fanáticos en 2025.
'Remember'
Psicólogos, coaches de vida y amigos doctorados en problemas ajenos se han vuelto francamente cansones con el tema: suelta, deja ir, supera, sana, olvida. El pasado no existe, dicen. Y luego, con el dinero de la consulta o la ventaja de una invitación, vuelven al restaurante de siempre, al plato de costumbre y al trago que los identifica como clientes y los define como personas. La tentación de sentir lo que ya se ha sentido, y reafirmarse en una serie de repeticiones, es demasiado cercana como para no aprovecharla volando en caída libre.
El tema está, más que nunca, en la música. Ese amor decapitado y eterno, que solía ser visto como ‘amor del bueno’, es hoy diagnosticado como un tipo de demencia/obsesión/esquizofrenia para la que existe una larga y ancha oferta de medicamentos y restricciones legales. Eso o la receta que Karol G patentó hace un par de años: ‘Taba con alguien pero ya estoy free / Puesta pa’ revivir viejos tiempos […] Tenemos cosas pendientes por repasar / Tú ere’ un polvito difícil de reemplazar […] Y si la cosa se pone tensa, en mi cama la recompensa / O viceversa, ¿por qué lo piensas? […] La química todavía se conserva / Y yo te lo hago rico para que vuelvas.
El género urbano, más escrito y hablado que cantado, tiene rasgos que los académicos suelen apreciar en la literatura de alta gama: no serán los versos más profundos, pero vaya que son concisos. La cosa es ya, ahorita. Y si viste su mensaje, si dejaste de seguirla pero nunca dejaste de ver sus redes, si la piensas y te tocas; si sabes cómo está y cómo huele y cómo sabe, Karol G tiene toda la razón: ¿por qué lo piensas? La propuesta es clara: se trata de revivir o repetir un momento, no de volver a vivir como vivíamos antes.
Reuniones
Se reunieron los New Kids On The Block, los Backstreet Boys, los miembros originales y ahora digitales de ABBA; se reunieron los méxico-argentinos de Sin Bandera, algo llamado OV7 (ex Onda Vaselina) y los chileno-ecuatorianos Kudai; se vienen las reuniones de Oasis y de Erreway y en la lista quedan los próximos a cumplir diez, veinte o treinta años desde su separación o desde que lanzaron su disco clave o desde la última vez que dijeron que nunca jamás volverían a reunirse. La Isla del Nunca Jamás se volvió el Planeta del Siempre A Las Órdenes.

Y sí, se trata de no crecer o al menos no envejecer. ¿Cuántos tratamientos y ejercicios y métodos antienvejecimiento existen?; ¿cuántas cremas que borran las arrugas de los ojos y las manos?, ¿cuántos gurús de playa que ofrecen quitarte años de encima? El arreglo existencial al que aspiramos es imposible porque está basado en una contradicción: que todo avance, que todo sea más rápido, fácil y moderno, que las cosas ocupen menos espacio y los sentimientos menos tiempo; pero que por el cuerpo no pasen los días y que la música que escuchábamos sea la que sigamos escuchando. Esto último crea la ilusión de un mundo que solo cambia cuando y en lo que nos conviene.
Un chasqui del siglo XV, que recorría kilómetros y días a pie para llevar un recado, no pudo imaginar el iPhone 16 Pro Max, pero a nosotros ya nos consta que todo lo posible y sobre todo aquello imaginable pasará de todas maneras. Que un día, al final de los rumores, saldrán a la venta las entradas a una/otra reunión a la que iremos.
Sí, iremos. No porque el pasado haya sido mejor sino porque al fin podemos manipularlo y darle la forma que buscábamos desde un principio. Iremos porque hay ofertas en vuelos y en Airbnb. Iremos porque esa canción que escuchamos en cinta y de lejos ahora viene a un estadio en nuestro país, en nuestra ciudad, en nuestra calle; porque dentro de las arenas hay bares, baños para mujeres y mejores drogas.
Iremos porque las llamas que queman este mundo nos están cocinando y los recursos, las prioridades y las energías se gastan en placer. Porque la felicidad no es un total ni un absoluto sino un momentito. Y qué rico que sea otra vez contigo. Llámame cuando veas este mensaje. La cosa es ahorita, ya.

