
Con una carrera de más de 20 años y nieto del gran Benny Capó, Pedro Capó es el dueño de un pop que más que levantar el ánimo a través de la evasión, busca que hasta las emociones más duras sean la base de canciones impresionantes.
Hay algo con la música que se hace en Puerto Rico. Una especie de misticismo que la vuelve la banda sonora de todo el continente. No empezó con Ricky Martin, ni con Menudo; ni ha explotado en estos últimos años gracias a Bad Bunny. Es como si siempre hubiera estado ahí y el público diera por sentado que las canciones hechas por artistas boricuas tienen calidad y consiguen remover y tocar lo más profundo de la audiencia.
¿Entra la obra de Pedro Capó en este grupo? Sí e incluso hasta por un tema genético. Él es nieto de Benny Capó, el cantante y compositor puertorriqueño, autor en 1952 de Piel Canela, uno de los boleros más hermosos que se hayan hecho. ese que dice en su estribillo: “Me importas tú, y tú, y tú, y solamente tú”.
“Siempre ha sido así”, dice Pedro Capó en un hotel en el centro norte de Quito. “La música de Puerto Rico ha sido importante quizás por nuestra posición geográfica, nuestra necesidad de identidad y hasta por nuestra realidad política, el ancestraje”, continúa.
Se toma su tiempo para ensayar una respuesta: “No sé, hay un factor x ahí interesante. Lo cierto es que es un país culturalmente rico y, como decimos allá, en Puerto Rico hasta las piedras cantan”. Sí, él es parte de esa tradición.
Pedro Francisco Rodríguez Sosa -su nombre real-, nació en San Juan, el 14 de noviembre de 1980. Es posible que no tenga el mismo reconocimiento global que sus coterráneos más exitosos, pero su recorrido revela a un artista que ha transitado por un pop preciso, pulcro y pensado para tener algo que decir.
Podría ser un grande de la industria, porque la calidad está ahí. En canciones con melodías que invitan a ser cantadas y un timbre de voz que se siente cercano. Pedro Capó es el cruce perfecto entre Daniel Santos y Draco Rosa.

Más sobre Pedro Capó
- Por su primer disco, Thalía lo invitó a cantar con él y Sony Music le ofreció un contrato que no pudo disfrutar del todo en su momento. Una disputa legal entre esa y su anterior disquera complicó su carrera.
- Mientras grababa su segundo disco, Pedro Capó se dedicó a la actuación y fue parte de varias películas y producciones de Broadway. Entre ellas, un musical sobre la vida de Celia Cruz.
- Calma fue la canción que lo llevó al éxito. No solo por su versión original, sino por el remix con Farruko y otro con Alicia Keys. Eso lo llevó a realizar su quinto disco, Munay, con el que ganó dos premios Grammy Latino.
- En 2022 lanzó su disco La Neta, grabado casi en su totalidad en el estudio propiedad de Capó ubicado en su casa. Este es un disco que funciona como un abreboca de lo que es La Carretera.
- Pedro Capó está comprometido con la preservación del patrimonio cultural y natural de Puerto Rico. Ha apoyado proyectos televisivos, de ONGs y de instituciones educativas, enfocados en la historia y la actualidad de su país.
- El puertorriqueño estuvo en Ecuador realizando conciertos en Guayaquil, Cuenca y Quito como parte de su gira La Carretera Tour.
El adolescente que hizo música
Capó hizo su primera canción a los 9 años y a los 14 ya tocaba bien la guitarra y se juntó con algunos amigos para formar su primer proyecto, la banda Marka Registrada, en el que fue el cantante principal. Aquí se decantó por un pop que mezclaba rock con ritmos caribeños, al ser un grupo con batería, bajo, guitarras, teclados y congas. Él hizo dos discos con ellos: el homónimo, publicado en 1995 y 400 + 100, que salió en 1998.
Empezado el siglo XXI, Capó se fue a Nueva York, para seguir probando suerte. Le tomó varios años, pero ahí fue cocinando ese estilo que, si bien no renegaba de las influencias, lo acercó a una versión estilizada de ritmos latinos conjugados con una comprensión sensible del pop. En 2005 apareció su primer disco Fuego y Amor, que fue el arranque de la carrera, que creció con lentitud.
20 años después apareció su séptimo disco, La Carretera, con el que está de gira por Latinoamérica, España y Estados Unidos en estos meses. Y con este trabajo sigue presente el letrista que juega con palabras y melodías y el tipo que, con casi 45 años, es capaz de reflexionar sobre lo que le ha pasado y acerca de lo que ve a su alrededor.
“Pues cada disco para mí es una oportunidad de retratar auténticamente o lo más auténticamente posible esa etapa de mi vida”, dice Capó. La vida personal que se retrata en La Carretera tiene que ver con su divorcio y con la llegada a la mayoría de edad de su primogénito: “Eso trae un sinnúmero de experiencias y emociones para las que no hay manual -comenta el cantante-. Y la música siempre ha sido para mí un elemento de catarsis, de autoexploración y aprendizaje”.
Hay un privilegio ahí: “Puedo sanar a través de esa observación y materialización en música. Y eso siempre viene con una ilusión, una dinámica de espejo y reflejo”. ¿Qué significa esto? Capó habla de la conexión entre artista y su público: “Siento que lo que yo vivo, lo vives tú y lo vivimos todos, de formas diferentes. Ya sea duelo, amor, tristeza y esta es una oportunidad para vernos en ese espejo y sentirnos acompañados”.
En esa compañía hay espacio para la esperanza. La Carretera es un disco de buen ánimo, que dice que las cosas van a estar bien, que suena claro y que apuesta por el optimismo. Para algunos esto podría acariciar la idea de la autoayuda, pero no va por ahí: temas como Existo, El tiempo dirá, Aquí estaré y Aprender a vivir -en el que canta Jorge Drexler- hablan más de la resiliencia que de otra cosa. El mundo no es perfecto, pero hay que vivirlo.
La ecuación de la vida moderna
Pedro Capó responde a la tradición de los compositores que usan sus experiencias como punto de partida y en el camino encuentra formas de mostrar una vulnerabilidad que impacta -como sucede en El Miedo, donde le escribe una carta a esa emoción que nunca ha podido dejar de lado, como si fuera un viejo amigo-, o de mirar con recelo experiencias contemporáneas, como el uso de redes sociales.
En la canción En vivo, Capó canta “Pero cómo no me vo'a quejar / Si en verdad ya ni sé cuál es mi reflejo / Si el del espejo o el celular / Qué va a ser de mí, si me he convertido en otra historia de Insta”. ¿Es una crítica? Sí, pero es más un deseo: “Yo tengo mis opiniones al respecto y creo que es más lindo mirarse los ojos y experimentar la vida tal cual. Pero las realidades que vivimos son de comunidades virtuales y encontramos validación y 20 cosas más a través de eso”, dice. No es el anciano que pontifica, es el tipo que intenta ver las cosas de otra manera.
Esto no es nuevo en él. En 2017 lanzó En letra de otro, con 10 covers de temas que sonaron con fuerza en su adolescencia; algunos que él consideraba un desastre. “Uno pasa por esa etapa de creerse el rockero y ser más cool que nadie. Pero me di a la tarea de tratar de entender qué había ahí, porque fueron canciones de una conexión masiva muy fuerte”, cuenta. El resultado es magnífico, una relectura de temas que ya son clásicos y que él reconstruye de una manera particular.
Otro día más sin verte, de Jon Secada, suena con un aire andino que la eleva; Azúcar amargo, de Fey, se vuelve una balada impresionante -“yo de esto he hablado con Fey, porque yo odiaba Azúcar amargo”, dice con una sonrisa-, y hasta el Amor prohibido, de Selena, adquiere otro color al transformarse en un doo-wop espectacular.
“Me propuse desarmar estas canciones con mucho respeto y volverlas a armar desde un punto de vista de composición y conecto con la grandeza de estas canciones que siempre fueron grandes, solo que yo tenía una opinión basada en gusto personal y mi rebeldía juvenil”, confiesa.
Quizás Pedro Capó merezca mucho más reconocimiento del que ya tiene y eso es bastante. En 2023, su canción La Fiesta fue tendencia en redes sociales, sobre todo por su parte inicial, replicada por miles y miles de usuarios en sus videos. Y su colaboración con Farruko en el tema Calma, de 2018, que tiene más de mil millones de reproducciones en servicios de streaming.
Pero más que eso, lo que sí serviría es descubrir su propuesta y escuchar sus discos. Hay una sorpresa ahí, probablemente porque nadie se espera música pop que todavía pueda decir cosas y conmover a su audiencia. Esa es la conexión que Pedro Capó consigue.

