
"Si el Manchester City gana la Champions League voy a llamar a mi hermano y reunir a la banda". La frase es de Liam Gallagher y la publicó a mediados de 2023, en sus redes sociales. A finales de agosto los fundadores de Oasis confirmaron el regreso de la agrupación, con un tour que se celebrará en 2025.
Oasis, tour 2025
Lo escuché en un programa de la televisión argentina, delgada línea entre comentar la actualidad e inventarla y mascar el chicle hasta ya mucho después de perdido su sabor. Un panelista dijo, ‘La madre debe ser la más contenta’. Se escucharon risas, pocas, más bien estaban todos de acuerdo con la afirmación: que hagan diez o cien fechas da un poco lo mismo; dentro de Gran Bretaña e Irlanda si les parece. Hay algo más importante y que es lo que realmente emociona: verlos juntos, posando, anunciando fechas, como una banda.
Entre 1994 y 2008, Oasis, la banda de los Gallagher, grabó siete álbumes de estudio, un par de discos en vivo, más de treinta singles y una cantidad de ‘b-sides’ que aumentaron el repertorio de la banda a una carrera que, en catorce años, produjo una vida entera: el éxito súbito, la conquista del mundo, ese momento en que no hay nadie mejor que ellos y nosotros, sus fans; la decadencia en buenos peinados y buena ropa y buenas gafas pero no tan buenos discos. Nos quedaba, siempre, el consuelo de las grandes bandas: en cada disco de Oasis hay una de las mejores canciones de Oasis.
La lista de canciones que Oasis escogerá para su tour en 2025 es algo en lo que ya estamos metiendo mano todos. La reunión de las canciones es la verdadera reunión, la celebración, abrazar y cantar como si estuvieses reclamando un nuevo pueblo para el reino ¿Cuál tocarán seguro?, ¿cuál no tocaran?, ¿cuál es realmente para mí? Ninguna es para ti, amigo, ni te conocen, lo que te pertenece es aquello que sentiste cuando viste el post, cuando compartiste capturas de redes, cuando despertarte a la hora señalada el día señalado y era verdad: Oasis, live ’25.
Todo lo que sientes es tuyo.
Oasis en casa
Estás en casa, trabajando, frente a la compu. Dices que no, juras que no, pero cada tanto cierras la ventanita donde crece la gran novela latinoamericana y empiezas a ver fotos, una detrás de otra, de los hermanos Gallagher. Es como ver fotos tuyas. Miras las fechas en las que fueron tomadas las fotos de la banda y recuerdas, sin esfuerzo, capaz inventando memorias tú también, dónde estabas, qué canción era el single de ese momento, si luego de ‘Definitely Maybe’ (1994) y (What’s the Stroy) Morning Glory?’ vendría el disco que los transformara en más Beatles, Stones, Kinks.

No vino. De ‘Be Here Now’, tercer disco de Oasis, se puede decir lo mismo que de ciertos líderes mundiales: se perdió una oportunidad histórica. El disco fue muy popular e hizo ruido principalmente gracias a sus baladas, esas canciones de Noel que tienen un pie en un teatro europeo y otro en una guitarreada fogatera. Los temas, se asumía antes y se sabe ahora, son demasiado largos y también el resultado de un compositor que permanecía concentrado en dos actividades: grabar canciones y jalar cocaína.
Lo que siguió con Oasis fue de lo último y significativo que le pasó al rock de grandes escenarios. Se transformaron en una banda de hits, una especie de Mariachi para estadios y arenas alrededor del mundo. El público, por lo visto hasta ahora, no demanda nuevas canciones, y hay una razón para eso: no queremos sentir nada nuevo sino volver a sentir lo que ya sentimos, cuatro o seis minutos fuera de este mundo, hacer nuestras esas letras que no entendemos del todo, escuchar Oasis todo el día aunque no vayamos a los conciertos programados. De eso se trata.

