
El Maestro Boris Cepeda es el que suelta esta frase y la pieza a la que hace alusión es la más famosa de Ludwig van Beethoven. A propósito del concierto que dirigirá en la Casa de la Música conversó con Mundo Diners sobre su relación con esta sinfonía inmortal.
¿Qué hace a la Novena Sinfonía de Beethoven una de las piezas más populares de la historia de la música?
Lo que la hace atractiva, no solo para los que van a conciertos de música clásica sino para el público en general, es la combinación de la poesía de Schiller y la música de Beethoven. También está el mensaje, esa idea de hermandad y de poder, a través del arte, liberarse de cadenas impuestas por un gobierno. Todo lo que sucede a lo largo de los 75 minutos que dura la sinfonía es una herencia sonora para la humanidad.
Beethoven escribió esta sinfonía entre 1818 y 1824, una etapa de su vida en la que ya estaba totalmente sordo.
Siempre pienso en cómo es posible que un compositor que no podía oír, como le pasó a Beethoven, haya creado una sinfonía tan revolucionaria. Lo que está claro es que si bien él no podía escuchar, tenía toda la música en su mente. El resultado es una pieza compleja. La fuga doble del final siempre será un reto para cualquier coro. Si hubiera estado la noche del estreno, en el Teatro Imperial de Viena, habría tenido lágrimas en los ojos y lo hubiera aplaudido sin parar por hablar libremente en contra de la tiranía.
¿Qué tan complejo es hacer música sin saber cómo suena?, ¿ha hecho el experimento?
Sí, he hecho el experimento y es muy difícil y muy frustrante. Sin duda, Beethoven tenía una capacidad increíble para imaginar. A eso hay que sumarle toda su experiencia. Solo así se entiende la armonía que logró entre los instrumentos y las voces del coro.
La Novena Sinfonía también apareció en un momento en el que Europa estaba sumergida en innumerables guerras.
Eso solo muestra que Beethoven fue un hijo de su tiempo. Él nunca lanzó un manifiesto político; lo que pensaba y todo en lo que creía está en los mensajes de sus creaciones. Originalmente le dedicó su Tercera Sinfonía a Napoleón Bonaparte, pero borró la dedicatoria cuando se dio cuenta que lo único que él quería era convertirse en un tirano.
Concierto Novena Sinfonía
- Lugar: Casa de la Música (Valderrama y Mariana de Jesús).
- Fecha: Viernes 6 de septiembre, a las 20:00.
- Concierto: Estará dirigido por el maestro Boris Cepeda y contará con la participación de los solistas María Isabel Albuja, Andrea Cóndor, Jorge Cassis, Diego Zamora y el coro Voces Cantantes de Quito.

¿Recuerda cuando la escuchó por primera vez?
Lo recuerdo con claridad, yo tenía apenas 7 años. La escuché en un casete que unos amigos le regalaron a mi papá. Era una grabación de Leonard Bernstein con la Sinfónica de Nueva York. Escucharla me marcó para siempre. Cuando llegué a Alemania, para seguir con mis estudios, tuve la suerte de ser parte de un coro semiprofesional y una de las primeras obras en la que participé fue la Novena Sinfonía.
Es una sinfonía de 300 páginas, ¿qué parte es la que más le gusta a usted?
Obviamente la parte que más me gusta es el cuarto movimiento, sobre todo el momento en que se combinan las voces del coro con los instrumentos. En la presentación del próximo 6 de septiembre, en la Casa de la Música, habrá 90 coristas y 70 músicos.
¿Qué hace que esta pieza no pierda su vigencia después de 200 años?
Lo que hace que esté más vigente que nunca es justamente el mensaje de paz y de hermandad que transmite. Es una composición que nos dice al oído que si nosotros nos unimos a través del arte se pueden lograr cosas sublimes. Desde que escuchas los primeros compases, sientes esa conexión con los sonidos de la naturaleza y el universo.
Es una obra que, sin duda, seguirá impactando a la humanidad en los próximos 200 años. Solo basta ver cómo cada año los japoneses reúnen miles de coristas y de músicos para rendirle un homenaje a esta sinfonía inmortal.

