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Mundo Diners al día

Música sacra: de lo profano a lo cotidiano

por Damián De La Torre Ayora

musica sacra
Quixosis & Satya Durán proponen un encuentro musical de varias culturas. Foto: cortesía.

La Fundación Teatro Nacional Sucre celebra una nueva edición del Festival de Música Sacra. Sus sonidos sobrepasan este evento y al propio tiempo. Conozca algunos datos que profanan lo cotidiano. 

De cantar en los templos hasta bailar al ritmo de James Brown. Del canto gregoriano al sonido de la ocarina andina. De los ejercicios de meditación al ir a misa. La música sacra está presente en lo cotidiano.

La profanación de lo sonoro está latente cada hora, cada día. Eso sí, en Quito se agudiza cuando se celebra el Festival de Música Sacra. Se trata de uno de los eventos más importantes de la Fundación Teatro Nacional Sucre, que llega a su vigésima segunda edición.

Datos históricos y curiosidades se juntan con la presencia de algunos invitados que serán parte de esta fiesta.

Un juglar contemporáneo

Jonatan Alvarado no canta, ruge. Hay un león adentro de la piel del tenor argentino. Con su laúd parece un trovador del medioevo. Su sonido es un vaivén entre el pasado y el futuro. Es un juglar contemporáneo.

Él no solo es uno de los protagonistas del Festival de Música Sacra. También sintetiza las raíces que persisten en el tiempo. Especializado en repertorio medieval y renacentista, con su voz e instrumento continúa con el rito de develar lo profano, es decir, que la música sea sagrada porque está al alcance de todos.

Su canto podría deleitar al papa Gregorio Magno, quien no solo fue el artífice del manual moral del obispado, sino el padre del adjetivo ‘gregoriano’. Justamente, el canto gregoriano, que data del 600 después de Cristo, es la médula del sonido sacro.

Este canto toma fuerza en la Edad Media y se populariza en el Renacimiento. De la liturgia monasterial pasó a la celebración comunal. No todos tenían acceso, pero el laúd permitió que los juglares expandan las raíces sonoras por las plazas y calles hasta alcanzar unas ramas que se extienden hasta la actualidad.

Cuando el culto es una fiesta

Afuera los llaman protestantes. Adentro los generalizamos como evangélicos. Lo cierto es que muchos grupos reformistas hacen del culto una fiesta gracias a la música. Esto parte del canto luterano, de entender que el sonido genera comunidad.

A los protestantes, tras la Reforma, no les quedo nada más que resistir. Algo así como resiste la población afro, a la cual en esas películas gringas es común verlos en la iglesia palmeando y cantando a todo pulmón.

El góspel no solo fue una carta de protesta con ritmo para James Brown, motivó a menear la pelvis a Elvis o inspiró a conservadores republicanos como Johnny Cash. El góspel es la energía del protestantismo y la resistencia de la afrodescendencia.

También es la muestra de que no existe una frontera musical. El jazz, el blues, el góspel hacen una sabrosa fanesca sonora, donde no importa género ni etnia. Por eso es un deleite Antonio Arnedo-Colectivo Colombia y su propuesta por rescatar la memoria desde la música. Las flautas del Cauca y la marimba de chonta dan cuenta que lo sacro puede ser una fiesta presente.

XXII Festival de Música Sacra

  • Se celebrará del 13 al 24 de marzo.
  • Explorará la conexión entre la música y la espiritualidad en más de 29 conciertos y conversatorios de acceso libre.
  • Se desarrollará en iglesias, capillas, teatros y otros espacios emblemáticos de la ciudad, entre ellos los teatros Sucre, Variedades y México; iglesias como La Compañía, Santa Catalina y Santa Teresita; y espacios como el CAC y el Museo de la Ciudad.
  •  Los artistas mencionados en la nota se presentarán: 14 de marzo: 20h00, Teatro Nacional Sucre: 'Sumak Misa'; 16 de marzo: 19h30, Catedral Metropolitana: Antonio Arnedo-Colectivo Colombia; 17 de marzo: 18h00, Iglesia de San Blas: Quixosis & Satya Durán; y 22 de marzo: 18h00, Iglesia de Santa Teresita: Ariel Abramovich y Jonatan Alvarado.
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Antonio Arnedo-Colectivo Colombia rescata la memoria desde el sonido.

La mujer más allá de la santidad

A Santa Cecilia la pintan y la esculpen la mayor cantidad de las veces con un órgano, otras pocas con un laúd. A Santa Cecilia le cantan los católicos y también los ortodoxos. Santa Cecilia inspiró a Hildegarda de Bingen (1098-1179).

Muy pocos le cantan a Hildegarda, aunque también es una santa y la participación de la mujer en la música sacra se le deba mucho a ella. Esta abadesa alemana rompió varias brechas de la Edad Antigua en la Media, jugando un papel importante en la música. 

Dice la leyenda que componía cantos y melodías de manera divina. Y lo divino no tiene nada que ver con la belleza de su trabajo, sino que nunca estudió música. Más allá del mito, su legado se condensa en 78 composiciones, agrupadas en la célebre ‘Symphonia armonie celestium revelationum’.

El sonido permite reflexionar sobre el rol de la mujer. Por eso su presencia es infaltable en el Festival de Música Sacra. Quixosis & Satya Durán están presentes con ‘Zen Liminal’ para transitar en la diversidad de sonoridades de los elementos de las cosmovisiones andinas, occidentales e hinduistas: Aire, Agua, Tierra y Fuego. 

Esta propuesta tendrá el ruco pingullo de Milena Coello para meditar sobre el Aire; mientras que el Agua fluirá con el canto de Nase Chiriap, uwishin de la nación Shuar. El sonido electrónico busca ser un cable a Tierra, y el Fuego se enciende aún más con Pablo Jacho y sus instrumentos preincaicos. 

Misa andina en el Festival de Música Sacra

La música andina es inmemorial. Supera temporalmente al ‘encuentro de dos mundos’. Tiene profundas raíces en la cultura indígena y ha sido una parte integral de los rituales de las comunidades de nuestra región.

En cuanto a la misa andina, se trata de una adaptación de la liturgia católica que incorpora elementos como instrumentos autóctonos y melodías tradicionales. Su popularización ha sido un proceso gradual que ha permitido a las comunidades indígenas y mestizas de los Andes integrar su cultura y tradiciones y va más allá de lo religioso.

Pese a esto, hay que ir religiosamente al estreno de ‘Sumak Misa’, una obra del compositor ecuatoriano Giovanni Mera. La Banda Sinfónica Metropolitana de Quito, el Coro Mixto de la Ciudad y la Orquesta de Instrumentos Andinos son parte de esta propuesta. Una composición que se profana al compás de géneros como el danzante, sanjuán, tono de albazo, yumbo y raymi, interpretados en kichwa. 

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Acerca de Damián De La Torre Ayora

Estudió Ciencias de la Educación, Lengua y Literatura y Comunicación Social. Fue editor y jefe de información de Diario La Hora y condujo el programa radial In-Cultos. Ganador del Eugenio Espejo UNP y Artes Vivas de Loja.
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