Durante nueve ediciones, el Festival Música Ocupa se ha empeñado en llevar la música clásica a otros espacios de la ciudad: mercados, hospitales, cárceles, parques, plazas... Este año, Mundo Diners acompañó a los músicos en una de sus primeras presentaciones.
El concierto empieza a la hora pactada, 12:00. Durante una hora, músicos de Brasil, Argentina, Chile, Alemania y Ecuador tocan piezas de Bach y de Ravel. Se oyen los sonidos de una viola, de un chelo y de varios violines. También improvisan con una gaita andina y un corno antiguo. El público escucha con atención y aplaude con fuerza. Un entusiasta se para y pide otra canción. La 'yapa' es un cuarteto de cuerdas interpretando un alza, ese género que hizo roncha en el país, allá por los siglos XVIII y XIX.
Son las 13:00, del tercer lunes de septiembre. En un salón del Centro Especializado en el Tratamiento a Personas con Consumo Problemático de Alcohol y otras Drogas (Cetad) Carlos Díaz Guevara, ubicado en el barrio La Vicentina, el público -adultos con consumo problemático de alcohol y drogas-, pide a los músicos que toquen el cumpleaños feliz para uno de sus compañeros. Así, entre aplausos y parabienes, termina una de las primeras intervenciones de la novena edición del Festival Música Ocupa 2025.
Más del Festival
- Jueves 18: Superficies Sonora, 9 de Octubre y Eloy Alfaro, 10:30.
- Viernes 19: Música para un parque. Parque FLACSO, La Pradera y San Salvador, 18:00.
- Sábado 20: Música para un río. Parte I Cruz Loma, Estación Superior Teleférico, 08:30. Música para un río Parte III Cascada La Chorrera (Toctiuco Alto), 12:00. Música para un río. Parte III Río Machángara Av. Sena, 16:30.
- Domingo 21: Un Tango. La Mariscal, Calle Juan Rodríguez, 12:00.
La otra fanaticada
Históricamente, la música clásica ha estado enmarcada dentro de un espacio: las salas de música; y dirigido a un público en particular: cualquiera que pueda pagar una entrada a una de esas salas. En 2017, a Simón Gangotena y un grupo de amigos, todos músicos con formación académica, se les ocurrió que era momento de que la música que tanto amaban habitase lugares más cotidianos y dialogara con nuevos públicos.
Gangotena, actual director del festival, fue uno de los músicos que tocó en el Cetad. Antes de interpretar el alza, tema con el que se cerró el concierto, preguntó si alguien del público quería decir algo. Uno de los que dio su opinión fue Francisco, un joven de 36 años al que la presentación le pareció emotiva y relajante. “Nunca había experimentado este tipo de música, me teletransportó a otros mundos y me hizo vibrar el alma”.
Detrás de Francisco, en una pizarra se leía: “La vida es 10 % lo que te ocurre y 90 % como lo tomas”. Con esa frase de Charles Swindoll, que sirve de aliento y de impulso a los hombres que integran la comunidad terapéutica del Cetad, también se encontró Iván, de 29 años. Durante la hora que duró el concierto, su cuerpo y su cabeza se movían al ritmo de las melodías de Bach y Ravel, aunque su música favorita sea el death metal.

“Me pareció maravilloso. Me gustó la parte en la que el músico (Alejandro Meléndez) metió los sonidos de los instrumentos de viento al procesador de efectos. Iván también cree que esta experiencia, vivida en el mismo salón en el que él y sus compañeros suelen encontrarse con sus familiares, lo ayudará en su recuperación. “Cuando esté afuera, me voy a acordar de este momento y voy a pensar menos en recaer”.
Durante el concierto en el Cetad, Katharina Deissler, una violinista alemana que vive en Argentina, bromeaba con el público sobre lo nerviosa que le ponían las próximas presentaciones del festival. Este año, en Quito, los músicos invitados también se presentarán en una serie de espacios públicos, entre ellos la estación superior del Teleférico, la cascada La Chorrera y a orillas del río Machángara, en el sector del Sena.
Para Deissler, Música Ocupa tiene un espíritu que le hace mucha falta a la música clásica en otras partes del mundo. “A ratos se convierte en un género muy elitista. Me parece que el festival tiene esta misión hermosa de ir a otros espacios y llegar a otra gente, personas que quizás nunca han escuchado algo parecido. Por eso he decidido venir y recorrer varios lugares de Quito y Cuenca hasta el próximo 27 de septiembre”.

