
Molotov volverá a presentarse en Quito este sábado 23 de agosto. Lo hará como parte de su gira de celebración por sus 30 años de carrera. Mientras usted va preparando el outfit para el concierto, le contamos tres momentos claves en la historia de la banda.
La ‘bomba’ cayó en el momento preciso y en el lugar perfecto. En 1995, México vivía el sexenio de Ernesto Zedillo. La crisis social y política que vivía el país, tenía descontento a todo el mundo. El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos causaba los primeros estragos económicos; los carteles de la droga ganaban poder, tanto que podían gobernar desde la sombra; y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) avanzaba con su cruzada.
En la mitad, la clase media mexicana se evaporaba. De ese mundo eran Tito Fuentes, Micky Huidobro, Jay de la Cueva e Iván Jared, la alineación original de Molotov. Los cuatro comenzaron la banda con presentaciones en tocadas, teatros y festivales. Un año después, Paco Ayala y Randy Ebright reemplazaron a Cueva y a Jared, respectivamente. Para 1997, las canciones de Molotov sonaban a toda hora en las radios locales y aún no habían grabado un disco.
Por esos años, en el 'paleolítico temprano' del marketing musical, todo se hacía a través de las radios y del ‘boca a boca’. Sí, Bud Bunny, los cantantes no se hacían famosos por redes sociales. Lo que pasó con Molotov fue más o menos así: alguien iba a un concierto, o escuchaba su demo, y se quedaba prendado de sus letras incendiarías, de la mezcla de ritmos, sobre todo rap y rock, y de su energía y comenzaba el apostolado.
Los hijos de la ‘chingada’
El 11 de marzo de 1997 se lanzó al mercado ‘¿Dónde jugarán las niñas?’, el primero de los siete discos de estudio de la banda. Para ese momento, los fans habían convertido en himnos todos sus temas, desde ‘Que no te haga bobo Jacobo’ y ‘Gimme the Power’ hasta ‘Voto latino’ y ‘Puto’. Lo curioso es que quienes no eran fans también estaban al tanto de las letras de sus canciones, entre ellos la comunidad Lgbti y el Opus Dei.
Por esos años, los mexicanos se dieron cuenta de que la palabra era otra forma de poder. El que ondeaba esa bandera, con poesía de por medio, era el Subcomandante Marcos, líder del EZNL. Molotov, aunque con otro estilo, no se quedaba atrás; las letras de sus canciones encarnaban el descontento de la época y sí, no había filtros ni corrección política. Como dicen los mexicanos, ‘chingaban’ a todos y lo hacían con sátira y humor.
Sus detractores también los acusaban de ser chicos ‘fresa’ -aniñados- y que, para colmo de males, hasta cantaban en inglés. En el documental ‘Gimme the Power’, el escritor Juan Villoro menciona que en sus canciones Molotov hacía una crítica incendiaria hacia la sociedad de finales de los 90 y que el entorno en el que habían crecido, como pasa en muchos casos, no fue un impedimento para que se quejaran de todo lo que estaba mal.
Del MTV Unplugged a Jay de la Cueva
Después del éxito del primer álbum llegaron ‘Apocalypshit’ (1999) y ‘Dance and dense denso’ (2003). La banda siguió acumulando fans por toda Latinoamérica, Alemania y Rusia. Así es, en la tierra de Putin, Molotov era tan popular como Garry Kaspárov o la perra Laika. Con los años vinieron el acomodo y las añoranzas de tiempos mejores, hasta que en 2018 llegó un nuevo impulso; la grabación de su MTV Unplugged.
Pero como hay cosas que nunca cambian, su concierto fue cualquier cosa menos acústico. Molotov puso a bailar a un público que, en teoría, debía permanecer sentado. La conexión entre ellos y sus nuevos fans -mileaniales de última generación y centeniales- se convirtieron en una motivación para grabar Solo D’Lira (2023) y para comenzar un nueva gira por Latinoamérica, a la que invitaron a Jay de la Cueva.
Si no es fan de Moderatto, Fobia, Mexrrissey o The Guapos, seguro ubica a Jay de la Cueva del video que grabó con los Ángeles Azules para el tema ‘17 años’. Su solo de bajo en esta canción es la mejor carta de presentación para uno de los músicos más populares de México. Además, canta y si va al concierto de Molotov, seguro lo escuchará lanzando versos como estos: “Si le das más poder al poder, más duro te van a venir a joder…”

