
Este músico quiteño de 33 años se ha propuesto difundir la riqueza sonora y el lenguaje coloquial de Ecuador. Con dos discos y un EP editados, Machaka planea seguir creando canciones que le hablen directamente a la gente y que la hagan sentir orgullosa de haber nacido en este territorio tan diverso y maravilloso.
El ‘ecuatón’ es un nuevo género musical. Es reguetón con sazón ecuatoriana. Lo inventó el cantautor y productor quiteño Machaka junto con el músico Torvic, de Esmeraldas. El toque tricolor está en la sensualidad, la cadencia y el deleite de la marimba que marca el paso de su nuevo sencillo ‘El Amarre’, lanzado a finales de mayo.
En un video publicado en su cuenta oficial de Instagram (@machakaunique), en pleno proceso de producción de este tema, Machaka se preguntaba: ¿Se puede volver global un sonido de Ecuador? ¡Sí se puede! El primor con que Torvic acaricia la marimba contagia de inmediato.
No es la única canción –ni será la última– con la que Machaka se ha propuesto difundir lo que él ha bautizado como ‘Ecuadorian sabrosura’. “Mi búsqueda no es tanto hablar del país, sino procurar que, cada vez que haga música y componga, lo haga con mi lenguaje y no con uno prestado”.
“Tú pelao flow Kombucha, yo flow pechiche”. “Picante tu baile como ají rocoto”. “Tú solo dime y te juro yo me asunto”. “Tú tan Motomami y yo tan mototaxi”. Todas esas frases sazonan las letras de sus canciones que combinan rap, hip hop, electrónica y «música mestiza tradicional de Latinoamérica», como él mismo la define.
El rezo a las 593
Hijo de los escultores Francisco Proaño y Paulina Baca, Martín creció en un ambiente artístico. Estudió producción musical en la Universidad San Francisco de Quito, pero dejó la carrera para concentrarse en una búsqueda propia, autodidacta. Hasta el momento ha editado dos álbumes y un EP: Illakuna (2017), Pura (2019) y Ecuadorian Sabrosura (2025).
Hay otras canciones suyas que no están incluidas en esos discos, pero que nacen de “perseguir la ocurrencia”. Probar. Entregarse al subidón de crear. Dentro de su repertorio hay una a la que le tiene un cariño especial: ‘Milagro’. “Es la canción que más me representa como artista. Cuando la hice, me dije: ‘Esto se parece más a lo que estoy buscando’”.
Su letra dice: “Más peligrosa que si erupciona el Coto / Muy flexible, a lo flor de loto / A lo Papá Roncón, le metemos sandunga / Tú bailas con sazón porque eres oriunda”. Los fans también le tienen amor a la que es su segunda canción más escuchada en Spotify (lleva más de dos millones y medio de reproducciones): ‘Las + 593’, nombrada así en referencia al código internacional de Ecuador para hacer llamadas.
“Las colombianas, dominicanas, panameñas, venezolanas tienen ya una canción”, dice una voz de locutor en la intro. “Pero realmente, el que no conoce a las 593, a cualquier latina le reza”.
El chuchaqui de tu amor
La machaca es un insecto de la Amazonía. La creencia popular dice que cuando te pica, tienes 24 horas para tener relaciones sexuales y sobrevivir. Machacar es un verbo que significa majar, golpear, hacer polvo. “Para mí es como el proceso de destruir algo para crear una cosa nueva”, dice Martín, de 33 años. Esos significados, además de la sonoridad de la palabra, lo convencieron de escoger este nombre artístico.
Su proceso de composición es similar. Una palabra, una frase, la jerga ecuatoriana: ahí está su inspiración. Para él es cuestión de estar atento, curioso. ¿Para el chuchaqui de un amor, por ejemplo, hay remedio? En la colaboración que hizo con el grupo quiteño Papaya Dada, Machaka y sus colegas dicen que no, que “para el chuchaqui de tu amor no hay encebollado”.
Esta adoración por el habla popular se entiende aún más al saber que creció escuchando a referentes como Hugo Idrovo, Héctor Napolitano y Álex Alvear, “que eran manes que ya hacían fusión, no eran músicos tradicionales”. Sus oídos adolescentes también escucharon con fervor las líricas rapeadas y el hip hop de 38 que no juega, La Quito Mafia, Tzanta Matanza.
Su plan para el segundo semestre del año es sacar dos colaboraciones nuevas: con un artista nacional y con uno internacional (prefiere reservarse la primicia). También seguirá en su tour ‘A todos lados menos a la casa’, que lo llevará a París, España y Lima. Terminada la gira, volverá a vivir con gusto su ‘Ecuadorian dream’. Ese que está hecho de “el pasillo, la cumbia, el bus apretaó / el monte, la chicha, el patacón paisaó”.
Breve, breve con Machaka
¿Una canción ecuatoriana imprescindible?
El sonero se murió, de Héctor Napolitano.
Cuando estás de viaje, ¿qué plato ecuatoriano extrañas más?
Pescadito. Pescadito curado con limón, naranja, sal, cebolla, cilantro, tomate… y se fue.
¿Un rincón ecuatoriano que todos deberíamos conocer?
Yo pasé muchos años de mi infancia en una playita que se llama Estero del Plátano, en Esmeraldas. Mi tía tenía una casita ahí y pasábamos meses metidos, y yo era súper feliz allá.
¿Qué símbolo añadirías al escudo nacional?
A Jorgito, El Guayaco (risas).

