
La cantante quiteña de 35 años se inspira en el barroco para su propuesta estética y musical. Una de sus canciones fue incluida en ‘Parthenope’, la nueva película del director italiano Paolo Sorrentino.
La canción más corta de su repertorio, y una de las más personales, le ha dado uno de sus mayores logros y alegrías. ‘Memoria’, escrita por la cantautora quiteña LaTorre en 2023, junto con el músico ibarreño xužu (Alejandro Mendoza), dura un minuto con 22 segundos y fue incluida en la banda sonora de ‘Parthenope’.
“Fue una sorpresa muy, muy linda, que una canción inspirada en la música andina forme parte de un filme internacional. Y para mí ratifica algo que siempre he pensado: la música ecuatoriana tiene la capacidad de conectar con muchos públicos”, dice Renata Nieto, creadora de LaTorre, el proyecto solista que empezó en 2019. Antes fue parte de la banda EVHA, que amalgamaba beats contemporáneos con sonidos tradicionales ecuatorianos.
‘Memoria’ casi no forma parte del universo de Sorrentino. El mail en el que la producción de la película le pedía usar el tema había llegado a la bandeja de correo no deseado y lo contestó un mes después. La canción, incluso, estuvo cerca de no existir en las plataformas. LaTorre temía compartir sobre un tema tan íntimo y vulnerable: la muerte de su madre.
“Tus ojos resplandecientes / hacían que la luz padezca / y hacían que el sol me parezca / tan solo un foco distante /un luciérnaga errante”, dice la letra poética de la canción, incluida en el EP ‘Orillas’ (2023). “La única forma en que sentí que podía atravesar ese duelo –dice LaTorre– fue haciendo música”.
Esto que brilla
En noviembre de 2024, LaTorre recibió otro reconocimiento: fue incluida en un listado de la revista Rolling Stone en Español como una de las artistas de Ecuador que el público debería escuchar. La publicación destaca el virtuosismo de su canto, capaz de “inflexiones propias de los Andes”, y define su sonido como “la voz de paisajes melancólicos que se encuentran con una generación que los observa desde entornos digitales”.
Nieto, por fortuna, conoció esos parajes en directo, durante su infancia. Su padre hacía mantenimiento en hospitales y, por su profesión, la familia viajaba mucho. Vivieron unos años en Riobamba, en sectores rurales. Las comparsas durante las fiestas y los cantos de las comunidades indígenas, dice, fueron parte de su educación musical y sentimental. De ahí que elementos como el río, la lluvia, la luz, el alba y los volcanes aparezcan en sus letras.
A LaTorre le gusta evocar atmósferas: hacer que cuando alguien escuche su música –a la que define como “electropop con tintes andinos”– sienta que está contemplando la bóveda de una iglesia colonial o atravesando el silencio frío e introspectivo del páramo. “Cómo explicarles si lo que tienen es que sentirlo (...) Tiene el aire guerrero de los ‘yumbos’ y las melodías sentimentales del páramo. Es el poder de la sutileza”, escribió en un post de Instagram en enero de este año para anunciar una de sus nuevas canciones: ‘Esto que brilla’.
Abrazar su mestizaje, como una mujer blanca, ha sido una travesía, un recorrido sembrado de inquietudes. “Lo mestizo es difícil de definir, porque cuando eres mestizo eres una mezcla de muchas cosas. Mis referentes son bastantes andinos, sí, pero también tengo otras influencias y quiero que mi música refleje eso. Que sea mucho más que tomar canciones tradicionales y remixearlas con un beat, como se hacía bastante en la escena musical cuando empecé”.
En medio de su búsqueda artística, LaTorre encontró otra pieza clave de su propuesta estética: el oro. El oro que fulgura en los altares, los bordados religiosos, los retablos y que ahora, también, la recubre a ella.
Inspiración de los altares callejeros
El video de ‘Ser eternos’ –una de sus canciones más bellas– está inspirado en el barroco. El interior de la Iglesia de La Compañía, una de las más emblemáticas de Quito, fue su referente. En el videoclip, LaTorre luce un tul blanco, vaporoso, “que da una sensación de nube sobre el cuerpo”. Aparece como una santa sentada en el trono de un altar. Lleva las joyas de una reina poderosa. Manos pintadas de dorado la coronan, la asedian.
Otros videos suyos y las portadas de sus canciones la muestran lacrimosa, nívea, con el corazón en llamas y envuelta en túnicas brillantes: una virgen sin arrepentimientos. “No soy católica, pero siento que la Virgen del Panecillo me representa. Crecí viendo a esas figuras en las iglesias y creo que el catolicismo, así no seas creyente, nos atraviesa culturalmente. Es parte de nuestro sincronismo”. Las vírgenes vibrantes de los altares callejeros y de los que están dentro de los mercados también han influido en su vestimenta como performer.

Por esos elementos, y por el aura sacra de sus shows en vivo, el medio musical estadounidense Remezcla la llamó “la sacerdotisa del pop”, una descripción que le gusta. Su plan a corto plazo es publicar un nuevo EP. Ese es, por lo pronto, el formato con el que está más cómoda. Aún no siente la necesidad de editar un disco.
El EP está previsto para mayo, se llamará ‘Jardín secreto’ y explorará con nuevas sonoridades y temáticas en las letras. La experimentación, dice la cantautora, siempre será un pilar. Una forma de honrar su nombre artístico: “La torre, el símbolo, es esa estructura bien enraizada en la tradición ecuatoriana, pero que siempre se eleva al cielo buscando nuevos horizontes”.
Breve, breve con LaTorre
¿La iglesia ecuatoriana que siempre te deslumbra?
Basílica La Merced. Sus paredes parecen recubiertas de encaje blanco y satín, y tiene un aire más acogedor y cálido que otras iglesias barrocas.
¿Una canción popular nacional que quizá pocos conozcan pero que deberían conocer?
‘Pajarillo’, en la versión del Dúo Benitez y Valencia
¿Un paraje ideal para inspirarse?
Las lagunas de Ozogoche, allí se siente un misterio y nostalgia inexplicable.
¿Un escenario soñado para tocar?
No se me ocurre alguno en específico, pero lo que puedo decir es que me gustan los espacios poco convencionales y con alguna historia especial, como cuando toqué dentro de una cueva o frente a las pirámides de Teopanzolco en México.

