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Mundo Diners al día

‘Linda Guambra’: el canto del corazón de Margarita Laso

por Óscar Molina V.

Margarita Laso
Margarita Laso es una de las voces imprescindibles del cancionero nacional. Foto: Cortesía.

El decimocuarto disco de la cantante quiteña Margarita Laso reúne 10 canciones, entre temas clásicos del cancionero nacional y composiciones nuevas. Este, como sus anteriores trabajos, es una celebración de los compositores ecuatorianos, de nuestra voz nacional y local. 

La travesía dura treinta y cinco minutos y, en el transcurso, el corazón se acongoja, baila, implora, se duele, suspira y, de puro gusto, se ríe. Todo al son y los versos de las 10 “memoriosas canciones ecuatorianas” que componen ‘Linda Guambra’, el nuevo disco de Margarita Laso, el decimocuarto de su carrera. En éste, como en sus álbumes anteriores, la cantante y poeta quiteña sigue fiel a su elegante impronta musical y entrega, esta vez solo en versión digital, un nuevo y entrañable repertorio de clásicos y estrenos.

“Es una súper ilusión presentar este disco, porque siempre combinamos y sumamos al cancionero temas de la tradición con canciones nuevas”, dice Margarita una mañana nublada de mayo, cómoda en la sala de su casa en Tanda, en el nororiente de Quito. “Eso ha sido lo que siempre nos ha gustado hacer con nuestro trabajo: tener un color nacional, local”. 

Ese “nosotros ”creativo abarca al percusionista Pablo Valarezo, su pareja y director musical, y a los músicos de su banda: Julio Andrade, Daniel Pacheco, Antonio Cilio, Felipe Aizaga, Rafaela Valarezo (su hija), Fernando Gallegos, entre otros. En abril presentó con ellos, en vivo, este manojo de pasillos, cumbias, bombas, tonadas y una ranchera para estremecerse, coquetear, viajar a otros paisajes, corear desde la memoria y seguir nutriendo el repertorio ecuatoriano.

Luego de escuchar estas composiciones, resulta llamativo e inexplicable, como dice Margarita, que muchas de ellas –tan vigentes, tan ciertas, tan hondas– no suenen o no se pidan en los conciertos con tanta devoción o urgencia como ‘El Aguacate’, por mencionar una. Para eso mismo las ha traído nuestra cantora al presente: para que, poquito a poco, se nos vuelvan infaltables. Aire puro. Un sustento.

La música de nuestras heridas

“Ve, qué suerte”, dice Margarita cuando nos traen, hasta la mesa, dos tazas de café recién hecho. Mientras deja que el suyo se entibie, se explaya en su concepto de los clásicos. “Cuando hablo de clásicos, hablo de canciones que tienen muchas interpretaciones, muchas versiones, y que yo creo que hay que insistir en cantarlas. Porque hay algunas canciones que se han quedado un poco atrás. Y yo digo: ¿Por qué? Si esto es bellísimo. Traigámoslo”. 

En ‘Linda Guambra’ hay cuatro clásicos, incluida la tonada que da título al disco, compuesta por Arméngol Barba, que abre con unos versos ciertos para Margarita. “Los primeros versos ‘Cuando te vengo yo a cantar, el que canta es mi corazón’ son una verdad para mí. Siempre me conmueve en la tradición la advertencia, la presencia del tiempo y, a veces, el despecho”, escribió en un post de su página de Facebook. 

De los otros tres clásicos del álbum –‘Carabuela’, ‘Responde Corazón’ y ‘Amor Incomparable’–, el último, me animo a decirle,  me parece el más despechado. En el cierre del pasillo de Nicolás Fiallos se escucha: “Vida mía, qué quieres que yo diga / qué quieres que yo haga / para alcanzar tu amor”. 

Aclara Margarita: “Parece despechada, pero en realidad es una canción de amor. Y la parte final, cuando pregunta qué te doy para alcanzar tu amor, es más una promesa que un cierre”. Hará una lectura similar de la letra de ‘Responde Corazón’, pasillo compuesto por Alfredo Baquerizo Moreno y Humberto “Gato” Saltos. En ese tema, la intención del amante es más transparente. “Cuándo este amor acabará, preguntas / lo ignoro, vida mía”. Y sigue: “Dile al beso que calle entre mis labios / Y pregunta si te amo todavía”. ¡Ayayay! 

“Mucho se habla de lo triste que es, que ha sido, la música ecuatoriana”, opina Margarita con serenidad. “Y yo digo: eso es porque los ecuatorianos somos parte de la humanidad, pues, y la música expresa lo que tenemos en el alma, lo que sentimos, lo que nos rompe. La música habla, también, de nuestras heridas”. 

Margarita

Canciones para morirse, y para bailar 

Margarita dice que, desde hace algún tiempo, ha investigado también en un repertorio particular que le encanta. Lo llama ‘Canciones para morirse’: letras que nombran, directa o indirectamente, a la muerte. “Son canciones de despedida que hablan de estas constantes muertes, duelos y pérdidas que sufrimos a lo largo de la vida. Aunque a veces, cuando aparece la muerte, lo que está nombrado es el despecho, el rencor”. 

En este álbum, la que entra en ese inventario es ‘Para Que Tuviste Madre’ / ‘El Desdichado’. No hace falta transcribir algunos de sus versos “durísimos”. El nombre de la canción alcanza para imaginar su lamento. 

Pero como en todo disco y en todo show de Margarita Laso –“ve, qué suerte”–, las penas no aparecen solas: las acompañan las alegrías. ‘Linda Guambra’ tiene sus joyas bailables. La primera es una bomba irresistible: ‘Palabras de Amor’. Me aventuro a decirle que, por la cantidad de bombas que ha incluido en sus discos, este parece uno de sus ritmos favoritos. 

“Y no son tantas”, aclara, “tendré grabadas unas cinco bombas”. Le gustaría, claro, que fueran más. “Deberíamos tener al menos unas 50 bombas como estándar, para que estén en los repertorios de todos los músicos. Pero yo siempre me recuerdo primero: ¡Dios mío, estoy debiendo tantos pasillos!”, dice Margarita riéndose.  

Los otros regalos festivos son las cumbias ‘Barquita’, ‘Timbalero del Sur’, y ‘Llave de Hielo’, una canción con amorfinos, “con unas coplitas que quieren hacerte sonreír”. La que se repite en el coro dice: “De tanto seguirte a ti/ sufrieron los pies maltrato / y no solo te perdí / se acabaron los zapatos”. 

Queda pendiente una aclaración: ¿Es correcto hablar del trabajo de Margarita Laso como un rescate de la música nacional? “Yo siempre hablo, más bien, de celebración. De celebrar a los músicos ecuatorianos. De disfrutar de la música de nuestros compositores. Para mí es como dar las noticias de lo que tenemos aquí”. 

Es, además, una defensa de la voz, de nuestra voz. “La de nuestros primos, de nuestros hermanos, de nuestros vecinos. La voz de nosotros”. Cada que puede, Margarita convoca esa voz a través de las frases primorosas que repite en sus conciertos. Como esa, tan dulce y grata, con la que a menudo se despide de su público: “¡Así han de venir!”. Así, con gusto, hemos de venir. 

Breve, breve con Margarita

¿San Juanito preferido? 

‘Palomita Cuculí’.

¿Piropo de alguna canción que le guste mucho?

“Tú eres mi tesoro”, que cito al inicio de mi canción ‘Corazoncito’. Me gusta la palabra tesoro 

¿Una sentencia predilecta de los clásicos?

Las sentencias son subjetivas. “Amor que se ha de acabar, que se acabe de una vez”, por ejemplo,  te sirve en un momento de la vida, pero en otro no. También me gusta: “Cuando te vengo yo a cantar, el que canta es mi corazón”. 

¿Un pasillo que pocos conocen, pero deberían?

No sé, creo que conocemos pocos pasillos y por eso solo repetimos algunos. Me gusta pensar que seguimos componiendo pasillos y que el que nadie conoce es ese que aún tenemos que componer. 

¿Una canción para llorar riendo y reír llorando?

Me haces pensar en ‘Reír llorando’. Es un hermoso pasillo. 

¿La canción más bonita para dedicar?

Hay algunas que me encantan, como ‘Manungo’. Me gustan las coplitas que le pusimos nosotros. Pusimos dos coplitas recogidas por el Julio Pazos. Dicen: “Arbolito de naranja/ dónde tienes tanto olor/ en las hojas o en la rama/ o en esa, tu dulce flor”. Qué lindo. 

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Acerca de Óscar Molina V.

Periodista. Su trabajo se ha publicado en medios como Gatopardo, Telemundo, Univision, El Espectador, The Clinic Online, Relatto, GK, entre otros. Fue editor de la revista Letras del Ecuador. En 2019 formó parte de la muestra Archivxs LGBTIQ+ en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito con la obra Contengo multitudes. Tiene una maestría en Periodismo por la Craig Newmark Graduate School of Journalism de The City University of New York (CUNY), y una Maestría en Creación Literaria por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (España). Sus textos forman parte de antologías periodísticas y literarias en Ecuador.
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